DEVOCIONAL DEL LUNES 20 DE JULIO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL LUNES 20 DE JULIO:

TITULO: LA TEMPLANZA IMPLICA LA ABSTENCIÓN DE HACER LO MALO.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que los miembros de cada familia sepan que “la templanza” que el Espíritu de Dios produce en los que somos creyentes en Jesucristo, nos capacita para abstenernos “de toda especie de mal”.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: 1 Tesalonicenses 5:22.

22 Absteneos de toda especie de mal.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   Nuestro texto para este devocional forma parte de unas 15 exhortaciones al final de la primera epístola del apóstol Pablo a los Tesalonicenses.  En los 4 capítulos anteriores, y en los primeros 11 versículos del capítulo 5 de esta misma epístola, el apóstol Pablo escribió acerca de diversos asuntos con la amplitud y explicación necesaria, pero, ya a punto de terminar esta epístola, escribió 15 instrucciones acerca de cosas prácticas, en frases cortas y concisas sin dar más explicación.  Es muy probable que se trataba de un recordatorio de cosas que tanto Pablo, como Silas, y Timoteo les habían enseñado aquellos escasos 3 días de trabajo con el que se inició la iglesia en Tesalónica (cf. Hechos 17:1-9; cf. vv. 10, 14, 15), pues por causa de un grupo de judíos agitadores, Pablo tuvo que irse a Berea, y de allí también por causa de los mismos alborotadores de Tesalónica, tuvo que irse hasta Atenas (todas estas, ciudades de Grecia).  Después de concluir el apóstol Pablo la escritura de su mensaje principal en esta epístola con respecto al regreso de Jesucristo, y antes de despedirse y bendecir a los creyentes Tesalonicenses, les escribió entre las 15 exhortaciones finales: “Absteneos de toda especie de mal” (1 Tesalonicenses 5:22).  Es acerca de la abstención «de toda especie de mal”, y su relación con la “templanza”, lo que voy a exponerles en este devocional.

   Abstenerse, es tomar el control decisivo de que esto u algo malo o indebido, no lo vamos a hacer; y hay muchas de estas cosas malas de los cuales debemos abstenernos.  Por ejemplo, en su epístola a los Gálatas, les escribió: “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, / idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, / envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; …” (Gálatas 5:19-21a).  Solamente aquí, a manera de muestra o ejemplo, el apóstol menciona 17 males de pecado que uno debe abstenerse de practicar, y deja a la conciencia de cada quien hacer su propia lista con “cosas semejantes a estas”. Y a los Colosenses, el mismo apóstol Pablo, les exhorta diciendo: “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; / cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, / en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. / Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca” (Colosenses 3:5-8).  Aquí, omitiendo “fornicación, idolatría, e ira” que Pablo ya había mencionado a los Gálatas, tenemos otra pequeña lista que incluye: “impureza, pasiones desordenadas, malos deseos, avaricia, idolatría, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas.  Bien, pues, es acerca de estas cosas que un creyente en Jesucristo tiene que abstenerse de no practicarlas, porque son pecados contra Dios, contra el prójimo, y hasta contra la dignidad de uno mismo. Pero, ¿cómo puede uno abstenerse de no practicar estas cosas pecaminosas, o alguna de estas, o alguna otra especie de mal, si nuestra naturaleza humana caída, es la de ser pecadores?

   Bueno, la buena noticia en este devocional y especialmente en la palabra de Dios es, que los creyentes en Jesucristo contamos con “el fruto del Espíritu” que se llama “templanza” (cf. Gálatas 5:23), que no es un don especial reservado solamente para unas cuantas personas escogidas que la puedan recibir y usar a su favor, sino que es un don que recibimos todos los cristianos para nuestro beneficio personal, con el que al mismo tiempo sirve para que nos mantengamos en obediencia a Dios.  La “templanza” no es la apariencia de una persona con un rostro que parece que ‘no rompe ni un plato’, sino por más que alguien tenga un rostro que pareciera ser una persona temible, lo cual es solamente un cuestión física o genética, su corazón es totalmente diferente, capaz de no alterarse por cualquier cosa, tomar las cosas con calma, y no dejar que cualquier circunstancia o adversidad le hagan actuar impropiamente.

   La “templanza”, es “el fruto del Espíritu” de Dios que él produce en los creyentes en Jesucristo para que en vez de que el pecado tome el control de nuestra vida, nosotros tengamos la capacidad del Espíritu de no permitir con ello que algún pecado sea el que tome el control de nosotros.  Es por eso que podemos y debemos abstenernos “de toda especie de mal” (cf. 1 Tesalonicenses 5:22), lo cual no significa que nunca en la vida podríamos pecar en algo, sin embargo, jamás el pecado será el que tome el control en nuestra vida; pues, a los cristianos se nos dice también que: “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; / … / …  el pecado no se enseñoreará de vosotros” (Romanos 6:12-14a).

   Gracias a Dios que por la “templanza” que nos da su Espíritu, podemos abstenernos de practicar cualquier cosa mala.

  • CANTEN EL HIMNO: “TENTADO, NO CEDAS” (No. 370).

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

´ Santísimo Dios, es un privilegio poder estar ante ti, porque siendo nosotros pecadores, solamente tu poderosa santidad es capaz de fulminarnos instantáneamente y exterminar nuestra vida, pero tú no permites que esto nos suceda, sino que siempre has procurado proveernos la solución para que tu santidad no nos extermine, sino que nos reciba como si no fuésemos pecadores.  Para ello, Jesucristo tu Hijo se constituyó en el mediador que nos permite a través de él acercarnos a ti; pues él dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”1.  Además, tu Espíritu Santo produce en nosotros “templanza” para que nada pecaminoso tome el control de nuestra vida, sino que con tal templanza tengamos la capacidad de no dejarnos dominar por ningún pecado.  Por ello, te pedimos que fortalezcas nuestra templanza, en el nombre de tu Hijo Jesucristo nuestro Señor y Salvador. Amén.

1.- Mateo 5:14-16.

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