DEVOCIONAL DEL LUNES 27 DE JULIO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL LUNES 27 DE JULIO:

TITULO: LA MANSEDUMBRE ES UNA ACTITUD DE UN SIERVO DEL SEÑOR.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que los miembros de cada familia sepan que “la mansedumbre” debe ser una actitud que todo creyente en Jesucristo por ser al mismo tiempo un “siervo del Señor”, debe poner en práctica, para ganar a otros para Cristo.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: 2 Timoteo 2:24-26.

24 Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido;

25 que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad,

26 y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   “El siervo del Señor” es una frase que se usa en las Sagradas Escrituras para identificar a personas acreditadas por Dios mismo para llevar a cabo alguna función asignada por Dios.  La figura de “siervo” de esta frase, se toma de la relación de un esclavo con respecto a su amo, que si es siervo, entonces, tiene que hacer lo que su amo le indica.  La expresión “Señor”, en el caso de la frase que ahora nos ocupa, no se refiere a un amo terrenal con derechos sobre un esclavo, sino que se refiere a Dios como el Creador, dueño, y soberano sobre todas las cosas, incluidas las personas.  Es por ello que la frase “el siervo del Señor”, se ha utilizado para referirse a personas consagradas a servir a Dios obedientemente.

  El patriarca Abraham quien además de ser más conocido como amigo de Dios, también es llamado “siervo” (cf. Salmo 105:42). El caudillo y profeta Moisés también es llamado “siervo”, “siervo de Jehová”, o “siervo de Dios”; Dios mismo se refería a él como: “mi siervo Moisés” (cf. Éxodo 14:31; Números 12:7; Deuteronomio 34:5; Josué 1:1, 15; 18:7; 1 Crónicas 6:49; 2 Crónicas 1:3; 24:6; y Nehemías 1:7; 10:29).  Caleb, un personaje de fe durante los preparativos para la conquista de la tierra prometida es directamente llamado por Dios como “mi siervo” (Números 14:24). Josué el sucesor de Moisés también es llamado “siervo de Jehová” (cf. Jueces 2:8). Job también es llamado por Dios mismo como: “mi siervo Job” (Job 1:8; 42:7).

  David, rey de Israel es llamado por Dios mismo como “mi siervo” (2 Samuel 7:5-8; 1 Reyes 11:36; 2 Reyes 19:34); y por otros como “su siervo” (1 Reyes 8:66); pero, aun los reyes no del pueblo de Dios sino extranjeros, son o pueden ser siervos de Dios mientras cumplan alguna voluntad de Dios como es el caso de Nabucodonosor de Babilonia, quien también es llamado por Dios como “mi siervo” (cf. Isaías 25:9; 27:6; 43:10). También con respecto a los profetas en general, Dios mismo les llamaba “mis siervos” (cf. Jeremías 7:25).  El profeta Isaías es llamado por Dios como “mi siervo” (Isaías 20:3), y él mismo se reconoce como “su siervo” (Isaías 49:5). El rey Jehú de Israel, dice de Dios con respecto a Elías el profeta como “su siervo Elías” (2 Reyes 10:10).  En el Nuevo Testamento, los apóstoles Pablo, Santiago, Pedro, y Judas se presentan en las primeras líneas de sus respectivas epístolas como “siervos” de Dios.

   Y en el Nuevo Testamento, a Timoteo que era un pastor comprometido con todas las responsabilidades de este oficio y ministerio divino, el apóstol Pablo animándole a cumplir sus deberes correctamente, le menciona indirectamente que “el siervo del Señor” (recordándole que él es uno de ellos como pastor), debe tomar en cuenta que: “no debe de ser contencioso”, o sea que, “no debe andar peleando” (NVI), ni “en peleas” (DHH, TLA), y “que no debe ser amigo de contiendas” (RV95).  Pero, un mejor carácter que “el siervo del Señor” debe demostrar es ser: amable para con todos, apto para enseñar, sufrido” (2 Timoteo 2:24).  Parte de la aptitud para enseñar es el ser “amable”.

   Pero, el punto más relevante que quiero enfatizar aquí es lo que tiene que ver con la mansedumbre que necesita demostrar “el siervo del Señor”, para: que con mansedumbre corrija a los que se oponen” (2 Timoteo 2:25a).  No se espera que los que se oponen al evangelio, actúen garantizadamente con mansedumbre; pues, es más probable que lo harán con reacciones de ataque o defensa de sus propias convicciones equivocadas.  ¿Se imaginan al “siervo del Señor” ya los opositores del evangelio peleando, o discutiendo con tono de pleito acerca de algún tema de la fe cristiana? Le quitará credibilidad al “siervo”, y disminuirá en el opositor la posibilidad de aprender y aceptar ser corregido; y en vez de creer en el evangelio, el corazón del opositor se hará más duro no solamente contra el evangelio, sino contra el exponente que no tuvo la mansedumbre, la amabilidad para guiarle, y la aptitud para enseñarle.

   Pero, como una palabra final: No solamente los patriarcas, caudillos, temerosos de Dios del pasado, los profetas, los reyes, y los pastores de la fe de la actualidad son los “siervos del Señor”, sino que todo creyente en Jesucristo es un “siervo del Señor”.  Usted como creyente, es “siervo(a) del Señor”, y debe cultivar una actitud de mansedumbre con las personas que trata, para enseñarles con palabra y hechos cómo se vive la fe en el santo evangelio de Jesucristo.

  • CANTEN EL HIMNO: “SIERVOS DE DIOS” (No. 500).

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

  Amoroso Padre eterno, cuando éramos y hemos sido negativos a tu voluntad y a tu evangelio, nos has tratado con la mansedumbre necesaria y natural de tu persona divina.  Has insistido cariñosamente en enseñarnos tu verdad para poderla comprender y aceptar.  Es solamente así que hemos aceptado tu palabra llena de gracia para nuestra vida, y por ellos hemos sido alcanzados para salvación y edificados en la santificación.  Gracias también porque también por tu Espíritu Santo nos llenas de tu “mansedumbre”1.  Y ahora que por tu palabra entendemos que no solamente ciertas personas de la antigüedad y los pastores de la fe, sino que todos somos tus siervos y que todos necesitamos demostrar “mansedumbre” para corregir “a los que se oponen”, por favor, ayúdanos a recordar siempre que primeramente tú nos has tratado con mansedumbre, y que así debemos tratar y enseñar a los demás.   Te lo pedimos en el nombre de tu Hijo Jesucristo nuestro Señor y Salvador. Amén.

1.- Gálatas 5:22-23.

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