DEVOCIONAL DEL MIÉRCOLES 29 DE JULIO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL MIÉRCOLES 29 DE JULIO:

TITULO: UNA COSA TE FALTA. ¿QUÉ COSA TE FALTA?

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que los miembros de cada familia sepan que es necesario para nuestra santificación poner en práctica TODOS los frutos del Espíritu.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: Marcos 10:21.

21 Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   Nuestro texto para este devocional forma parte de la conversación que tuvieron Jesús y un joven rico.  La iniciativa de la conversación la tomó el joven.  Según los datos que nos aporta San Marcos, este joven tenía conocimiento de la palabra de Dios.  Por lo menos, se sabía los Diez Mandamientos.  Es evidente que se había enterado que Jesús predicaba acerca de la vida eterna, así que en la ocasión que tuvo la oportunidad de caminar en la misma ruta que Jesús rumbo a Jericó, el joven se acercó a platicar con Jesús, aprovechando para preguntarle: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?” (Marcos 10:17b).  Su pregunta demostraba que tenía cierto interés por la vida eterna predicada, ofrecida, entregada, y garantizada por Jesús, pero como observaremos en el contexto de la historia de aquel joven, algo le faltaba para que su interés por lo que preguntaba sea una realidad para su vida.

   Cuando Jesús le adelantó una primera parte de su respuesta, le dijo: “No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre” (Marcos 10:19b), citándole solamente como ejemplo, seis de los diez mandamientos, la respuesta del joven fue: “Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud” (Marcos 10:20b).  Parecía que todo andaba bien con este joven, pero no todo estaba bien, pues había algo que no andaba bien con él.  Se percibe en estas palabras de aquel joven, que estaba tan confiado en que no tenía deficiencias morales, sin embargo, su pregunta inicial deja ver su tremenda insatisfacción espiritual que tiene qué ver con su alma, lo que le ha llevado a hacerle una consulta a Jesús.  El problema de aquel joven es que, si bien estaba cumpliendo los últimos seis mandamientos que tienen que ver con la relación y amor hacia el prójimo tal como se lo indica a Jesús, lo que evidente y principalmente estaba descuidando eran los primeros cuatro mandamientos que tienen qué ver con amar a Dios. El problema real no era su dinero, sino su falta de amor a Dios.

  No era tan descuidado con el prójimo, pero con Dios no estaba comprometido.  Por eso, Jesús le dice: “Una cosa te falta”.  La instrucción que recibió: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz”, es una de las maneras de amar a Dios antes que al dinero.  No importa si guardaba los 6 mandamientos, pero había algo que no estaba cumpliendo los 4 mandamientos para con Dios.  Y en casos como el de este joven, dice el apóstol Santiago que: … cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. / Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley” (Santiago 2:10-11).

   Aquel joven, estaba amando más sus riquezas que a Dios, por lo que amar a Dios era la cosa que realmente le faltaba.  Según el relato que San Marcos nos comparte, es que aquel joven: “afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones” (Marcos 10:22).  No es que Jesús realmente no haya estado de acuerdo con que él sea rico, sino que Jesús podía ver que la riqueza de aquel joven estaba siendo estorbo para él para que pueda entrar al reino de los cielos, por más que esté cumpliendo los 6 mandamientos de respeto y amor al prójimo. Por eso tan pronto ocurrió este evento, Jesús les dijo a sus discípulos: “¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!” (Marcos 10:23b). Aquel joven fue del tipo de personas que piensan que con ser bueno con los demás, ganan el agrado total de parte de Dios.  También es posible que este joven se haya formado entre la secta de los fariseos que alardeaban que por hacer buenas obras para ser visto por los demás, así agradaban a Dios; pero no les importaba si su alma estaba bien con Dios o no, tal como Jesús lo indica en su parábola del fariseo y el publicano (cf. Lucas 18:9-14). Le faltaba a aquel joven, una verdadera conexión con Dios.

   En nuestro caso no se trata de los diez mandamientos, sino de la breve lista de los nueve frutos que según el apóstol Pablo a los Gálatas, el Espíritu Santo está produciendo en nuestra vida por ser creyentes en Jesucristo (cf. Gálatas 5:22-23).  A lo largo de nuestros estudios devocionales y sermones dominicales con respecto a estos frutos, hemos aprendido cómo funcionan y cómo poner en práctica tales frutos en todos los aspectos de nuestra vida.  Sin embargo, quizá uno de ellos que puede ser el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre, o la templanza, no lo estamos integrando o cultivando en nuestra práctica.  Jesús también nos diría: “Una cosa te falta”; pero ojalá que no nos falte ninguna “cosa”, ningún “un fruto”.  Quiera Dios que después de toda la exposición devocional diaria, y de toda la exposición sermonaria semanal y dominical, ya estemos haciendo uso de cada uno de estos nueve frutos del Espíritu en nuestra vida, sin que nos falte uno solo para poner en práctica.

  • CANTEN EL HIMNO: “SOLO UNA COSA” (Jorge Lozano / Samuel Moena).

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

  Soberano Dios que diste tus Diez Mandamientos para que con los primeros 4 aprendiéramos a amarte, y con los últimos 6 aprendiéramos a amar al prójimo; también nos diste el fruto de tu Espíritu Santo que consiste en amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, y templanza, para que tuviéramos una vida cristiana exitosa.  Entendemos que deseas que pongamos en práctica tanto tus mandamientos como todos estos frutos divinos que hemos conocido por medio de tu bendita palabra, sin que descuidemos ni uno solo; por eso ahora que conocemos mejor el fruto de tu Espíritu, por favor, ayúdanos a que no nos falte poner en práctica alguno de ellos, pues no queremos vivir a medias tu plan de salvación y santificación para nuestra vida.  Te lo pedimos en el nombre de tu Hijo Jesucristo nuestro Señor y Salvador. Amén.

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