DESCUBRIENDO LA FIDELIDAD DE DIOS, Por: Diego Teh.

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DESCUBRIENDO LA FIDELIDAD DE DIOS

 Varios textos.

 Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la cong. “Luz de Vida” de la col. Bojórquez, de Mérida Yucatán; el día domingo 05 de Octubre del 2014, a las 11:30 horas.

Originalmente consistió en los puntos I al IV. Los siguientes apuntes contienen divisiones adicionales, del V al VIII.

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   INTRODUCCIÓN: Existe un principio en la ciencia que se llama el principio del péndulo. Funciona así: cuando un objeto es colgado de un punto fijo, llevado hacia un lado y luego soltado, nunca llega al mismo punto de donde se soltó. El péndulo registra oscilaciones cada vez más pequeñas, hasta finalmente detenerse.   Un maestro de ciencias les trataba de mostrar este principio a sus alumnos. Le enseñó con un ejemplo cómo funcionaba el principio, y les aseguró que había sido científicamente comprobado. Preguntó cuántos de sus alumnos creían en el principio del péndulo, y todos levantaron la mano.   Luego, el maestro colocó en medio del cuarto un enorme péndulo colgado del techo. Invitó a cualquier alumno voluntario a pasar, colocar el péndulo frente a su nariz y soltarlo sin moverse. Según el principio del péndulo, el gran peso no podría volver más allá de su punto de origen. Sería imposible que ese peso le pegara en la nariz.   ¿Cuántos estudiantes levantaron la mano para hacer la demostración? ¡Ni uno! Decían que creían en el principio del péndulo, pero a la hora de la hora, su fe no fue tan fuerte, que digamos. ¿Dónde estaba la falla? ¿En el principio del péndulo? No, ese principio nunca ha fallado en toda la historia de la ciencia. Es un principio confiable, tal como la gravedad o la electricidad.   La falla estuvo en el corazón de los estudiantes, que viendo, no quisieron creer y arriesgar sus caras. Dios, como el principio del péndulo, es totalmente confiable y fiel[1].

   A través de toda la Biblia encontramos que la fidelidad de Dios se manifiesta al creyente mediante acciones diversas.  /  ¿Cuáles son las acciones diversas que manifiestan al creyente la fidelidad de Dios?  /  Haciendo un recorrido en casi toda la Biblia, en textos específicos donde se hace mención de que Dios es fiel, iremos descubriendo cuáles son algunas de las acciones de Dios a favor del creyente que indican que Dios es fiel.

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    La primera acción de Dios que indica su fidelidad a favor del creyente, es:

I.- QUE CUMPLE SU PACTO.

   Muchos años después de la salida de los israelitas de Egipto, aunque todavía se encontraban en el desierto, pero a tiempo muy cercano de conquistar la tierra prometida, Moisés a manera de recordatorio se dirige a todo este pueblo diciéndoles, “Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones” Deuteronomio 7:9.  Lo que observamos en estas palabras es que Moisés les enfatiza a los israelitas que el Dios que quiso ser el Dios de ellos es verdaderamente Dios, y lo califica diciéndoles que “Dios es fiel” y lo relaciona con “el pacto y la misericordia”.  ¿Qué pacto, o cuál pacto?  Moisés no solamente les estaba haciendo ver la fidelidad de Dios durante los casi cuarenta años que ya llevaban fuera de Egipto, esperando el momento de poseer la tierra prometida, sino que Moisés les estaba remitiendo la memoria hasta los orígenes del pacto unilateral en el que Dios se comprometió con Abraham, poco más de quinientos años atrás, cuando Dios le prometió dar a su descendencia una tierra que ahora ya estaban por conquistar.   Así que la expresión: “…tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto”, encierra una gran verdad acerca de la fidelidad de Dios que trasciende los años, e incluso los siglos, pues en el caso de ellos, a pesar de sus pecados en el desierto, estaban disfrutando la fidelidad de Dios que comenzó a favor de ellos, desde hace como quinientos años atrás, y se les informó también que esa misma fidelidad de Dios para con ellos, seguiría no por otros quinientos años más, sino “hasta mil generaciones”.

   Los hijos de Dios de la actualidad, seguimos también bajo el mismo pacto que consiste también en formar con nosotros un pueblo que poseerá no privilegios terrenales sino celestiales.   Se trata de un compromiso que comenzó por iniciativa de Dios desde antes de la fundación del mundo, que fue anunciado desde la época de Adán, que fue confirmado una y otra vez durante toda la historia de la humanidad, y que fue conquistado para seguridad nuestra por Jesús el Hijo de Dios.  El día de hoy, después de los miles de años de la fundación del mundo, el compromiso voluntario y eterno de Dios se va cumpliendo en nosotros por medio del llamado que hemos recibido por medio del evangelio que nos acerca al cumplimiento de tal compromiso de Dios.  Esto nos debe hacer entender que Dios es fiel, y que se ve por medio de su acción de cumplir su pacto a favor del creyente.

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   La segunda acción de Dios que indica su fidelidad a favor del creyente, es:

II.- QUE APLICA SU DISCIPLINA.

  Una acción más de la fidelidad de Dios, quizá nos parezca un poco rara, porque se trata de las pruebas y aflicciones con las que nos encontramos en la vida, y que siempre buscamos evitarlas o librarnos de ellas.   En palabras del Salmo 119, leemos que su autor se dirige a Dios diciéndole: “Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justos, y que conforme a tu fidelidad me afligiste” Salmos 119:75.  Una de las dos cosas que el salmista reconoce con sus palabras es la incuestionable fidelidad de Dios, pero acerca de esta fidelidad de Dios le dice no como queja sino con gratitud, que: “conforme a tu fidelidad me afligiste”.   Tales palabras explican con toda claridad que los seres humanos, incluyendo a los que ya hemos creído en Jesucristo, para que podamos experimentar las bendiciones de la fidelidad de Dios, en ocasiones tenemos que pasar primeramente por una aflicción que no es originada por accidente alguno sino por la misma soberana mano de la disciplina de Dios como parte de su fidelidad.

   Moisés quien vivió en carne propia junto con los israelitas no pocas sino muchas aflicciones como experiencias necesarias para identificar la fidelidad de Dios, oró a Dios diciéndole: “Alégranos conforme a los días que nos afligiste, y los días que vimos el mal” (Salmo 90:15).   Según Moisés el autor de las aflicciones que vivió en el desierto junto con los israelitas fueron aplicadas no por las circunstancias sino precisamente por Dios mismo, quien finalmente les concedería la alegría de lograr la meta de poseer la tierra prometida, la cual Dios les entregó al final de aquellas aflicciones.

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   La tercera acción de Dios que indica su fidelidad a favor del creyente, es:

III.- QUE OTORGA SU MISERICORDIA.

   El profeta Jeremías, reflexionando tras la reciente cautividad y desolación causada a Jerusalén y toda Judá por el babilonio Nabucodonosor, dentro de todo lo que expresa apropiadamente con lamento, expresó también una gran y buena observación acerca de la fidelidad de Dios, diciendo: “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad” Lamentaciones 3:22,23.   La cautividad a la que había sido sometida la ciudad de Jerusalén por los babilonios, no fue accidental sino que fue ejecutada directamente por Dios mismo como un castigo por la deliberada desobediencia de todos los judíos, desde sus reyes hasta sus  sacerdotes y todos sus habitantes.   Lo que todo pecador merece por tan solamente un pecado es ser destruido o aniquilado por la justicia de Dios, por lo que los judíos como presupone Jeremías, no por uno sino por muchísimo pecado, debieron ser consumidos por los babilonios; sin embargo, Dios no lo quiso hacer así con ellos, sino que les dejó ver el lado misericordioso y fiel de Él.   Es a esa misericordia de Dios a la que se refiere Jeremías cuando dice: “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad”. Debieron ser consumidos, es decir acabados del todo, pero Dios no lo hizo con ellos, ¿por qué? Porque grande es su fidelidad.

   Amados hermanos, de manera similar por causa del pecado, usted y yo deberíamos ser destruidos o castigados por la justicia de Dios, pero Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, / nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, / el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, / para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tito 3:4-7).   Qué maravilloso es saber que Dios no nos dio nuestro merecido, sino que gracias a que Él es fiel, no decayeron sus misericordias, ni fuimos consumidos, sino que fuimos salvados.

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   La cuarta acción de Dios que indica su fidelidad a favor del creyente, es:

IV.- QUE EXTIENDE SU LLAMADO.

   Cuando el apóstol Pablo escribe a los gentiles Corintios que habían creído en el mensaje del evangelio de Jesucristo, les dice que: “Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor” (1 Corintios 1:9).  Con estas palabras les estaba haciendo primeramente la observación de que “fiel es Dios”, pero luego les indica que gracias a esa divina fidelidad cada uno de ellos fueron “llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo”.   La fidelidad de Dios a la cual se refería el apóstol Pablo era la fidelidad que Dios tuvo desde la eternidad en cuanto a su plan de redimir a los pecadores de su elección, llamándolos en el momento preciso en todos los lugares del mundo y en todas las épocas.   Tanto judíos como gentiles de todo el mundo han sido “llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo”, y ese llamado sigue ocurriendo hasta el día de hoy, no por capricho de los pastores, predicadores, y evangelistas, sino gracias a que “fiel es Dios” quien no deja de cumplir por medios de su Palabra y Espíritu todo lo que Él mismo se propuso desde la eternidad.

   Amados hermanos, en la actualidad usted y yo somos los “llamados (de Dios) a la comunión con su Hijo Jesucristo”, por lo que por el solo hecho de llamarnos por su palabra y Espíritu, tenemos una evidencia de que Él es fiel.   Es evidente que Dios es fiel porque no se olvidó de usted y de mí, pues no nos abandonó para la perdición eterna, lo que tendríamos bien merecido, sino que por medio de su llamamiento muy eficaz nos atrajo hacia su Hijo Jesucristo.  Así, podemos estar bien convencidos de que Dios es fiel, por el solo hecho de habernos llamado a creer, obedecer, y amar a su Hijo Jesucristo nuestro Salvador y Señor.

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   La quinta acción de Dios que indica su fidelidad a favor del creyente, es:

V.- QUE LIBRA AL TENTADO.

   En su primera epístola a los Corintios, Pablo les relata acerca de los pecados de los israelitas de la época de Moisés en el desierto, quienes en su tentación aunque pudieron haber evitado pecar contra Dios quien era fiel con ellos, no se propusieron resistir las tentaciones, sino que fueron vencidos por la tentaciones pecando deliberadamente contra Dios, y eso les trajo grandes consecuencias como la pérdida de miles de vidas humanas.   Todo eso es ejemplo de lo que los creyentes no deben hacer, por lo que Pablo explica a los Corintios “[…] Pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Corintios 10:13).   Con estas palabras, el apóstol afirma que la fidelidad de Dios funciona en el creyente en Jesucristo en los momentos cuando llegan las tentaciones, haciendo que los creyentes puedan soportar las tentaciones, así como haciendo que puedan encontrar la salida de cada tentación.   Así vemos que la fidelidad de Dios tiene que ver con que Dios hará que aquellos que han emprendido el buen viaje de la vida cristiana, no se desanimen en todo el transcurso del viaje, sino que los capacitará y les proporcionará siempre todas las armas necesarias para vencer las tentaciones, para que puedan llegar victoriosos a la meta del supremo llamamiento de Dios.

   Amados hermanos, “fiel es Dios” cuando somos tentados, por lo que podemos orar a Él para que nos libre de las tentaciones, y lo hará porque Él es fiel en velar por la victoria de sus hijos.   Cuando la tentación llega con toda su intensidad tan atractiva y engañosa, al grado que uno no se da cuenta de que es posible escapar de ella, “fiel es Dios” que estará allí dándonos fuerzas para resistir, y proveyendo la guía necesaria para encontrar la salida.   Aún en aquellos momentos cuando nos encontremos al borde de pecar sea involuntaria o deliberadamente, debido a que “fiel es Dios”, aunque usted no lo vea, allí estará dirigiéndonos fielmente para no ceder a la tentación.

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   La sexta acción de Dios que indica su fidelidad a favor del creyente, es:

VI.- QUE GUARDARÁ DEL MAL AL CREYENTE.

   El apóstol Pablo, preocupado por la difusión del evangelio por todas partes y por la perseverancia de los creyentes especialmente de Tesalónica, entre los motivos de oración que solicita está el que junto con sus colaboradores sean “librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe” (2 Tesalonicenses 2:2).   Los “hombres perversos y malos” a los que se refiere este apóstol son aquellos que se oponían al mensaje del evangelio que predicaban los apóstoles y muchos creyentes de aquel entonces.   Esos “hombres perversos y malos” buscaban también apartar de la fe a quienes habían aceptado el mensaje del evangelio.  Es en ese contexto que el apóstol Pablo les dice a los creyentes de Tesalónica: “Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal” (2 Tesalonicenses 3:3).   La razón por la que el Señor afirma y guarda del mal a los creyentes, les dijo San Pablo que es porque “fiel es el Señor”.

   Amados hermanos, no importa si el mal viene de personas, circunstancias o del mismo diablo, gracias a que “fiel es el Señor”, todo creyente es guardado de todos los males que atentan especialmente contra su fe.   Por supuesto que cuando llegan los males a nuestras vidas tenemos que actuar adecuadamente para enfrentarlos y salir vencedores, pero eso se logra no porque llegamos a ser tan humanamente inteligentes y estratégicos, sino gracias a que Dios es fiel, personalmente Él nos guarda proveyéndonos con su poder las capacidades que necesitamos para soportar y vencer los males correspondientes.

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   La séptima acción de Dios que indica su fidelidad a favor del creyente, es:

VII.- QUE ES FIEL AL INFIEL.

   Cuando el apóstol Pablo le escribe a Timoteo acerca de cuatro beneficios que tienen que ver con los creyentes en Cristo, le dice acerca de cada una de estas verdades: “Palabra fiel es esta:…” (2 Timoteo 2:11), o sea que no hay razón para pensar que no será así.   Y el cuarto de los beneficios, refiriéndose a Jesucristo, lo expresa de la siguiente manera: “Si fuéremos infieles, él permanece fiel” (2 Timoteo 2:11-13).   Antes que nada, tengo que aclarar que con estas palabras, el apóstol Pablo no está afirmando que si un creyente se vuelve infiel aun así será salvado, sino que está afirmando que aún si no fuéremos creyentes o fieles  no por eso Jesús tirará también la toalla de su plan de salvación, sino que seguirá siendo fiel a su gloriosa misión de salvar a los pecadores elegidos de Dios.    En otras palabras, Jesucristo es fiel no porque nosotros somos fieles, sino que proceda como proceda el ser humano pecador con relación a su gracia, “él permanece fiel” simple y sencillamente porque es propio de él ser siempre fiel.   Es por su fidelidad que al hombre más infiel a quien a elegido para proporcionarle su gracia, lo seguirá amando y regenerando hasta que este se convierta en fiel a Él.   La fidelidad permanente de Dios, hace que los infieles entreguen sus vidas a Jesucristo, y los capacita para mantenerse fieles al Salvador.  Muchas gracias a Dios porque es fiel, pues su fidelidad hizo que nuestra infidelidad sea transformada en fidelidad por medio de Cristo para mantenernos a lado de Él ahora y siempre.

   Amados hermanos,  al respecto de esta fidelidad inmutable de Dios por medio de Cristo, el apóstol Pablo hace una pregunta en su epístola a los Romanos: ¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios?” (Romanos 3:3).  La respuesta es sugerida por la misma pregunta.  La incredulidad, infidelidad, rechazo, etc… de los pecadores nunca será causa para que la fidelidad de Dios se nulifique.  Dios es permanente fiel.   Cuando estábamos sin Cristo, éramos los más incrédulos e infieles, pero gracias a Dios quien permanece fiel, fuimos soportados, tratados con amor, convencidos por la Palabra y Espíritu de Dios, para abandonar nuestra vida pasada y comenzar una nueva vida en Cristo que es calificada por el amor de Dios como fiel.   ¿No descubrimos con esta realidad que Dios ha sido, es fiel, y seguirá siendo fiel con nosotros?

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   La octava acción de Dios que indica su fidelidad a favor del creyente, es:

VIII.- QUE PERDONA AL PECADOR.

   Finalmente les recordaré las palabras tan conocidas del apóstol Juan que citamos con frecuencia para animarnos a confesar a Dios nuestros pecados, y para asegurarnos que somos perdonados por Dios cuando confesamos a Él nuestros pecados.   Se trata de las palabras que dicen que: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).   En estas palabras no se está describiendo propiamente la fidelidad de Jesucristo, aunque se implica, sino que se describe la fidelidad de Dios, la Fuente de Jesucristo.   Junto con el ser “justo” de Dios, el apóstol Juan resalta acerca de Dios que “él es fiel”, específicamente para dos acciones: 1) “para perdonar nuestros pecados”, y 2) para “limpiarnos de toda maldad”.   Estas dos acciones tienen que ver con el perdón y con la santificación, los cuáles recibe todo creyente, gracias a que precisamente Dios es fiel.

   Amados hermanos, si una vez fuimos perdonados para recibir vida eterna por medio de Jesucristo, es gracias a que Dios es fiel.   Si cada vez que confesamos nuestros pecados se nos asegura que somos perdonados, y en consecuencia somos santificados, entonces también es gracias a que Dios es fiel.  ¿Puede usted descubrir hoy una vez más que Dios es fiel porque recibimos del él el perdón de todos nuestros pecados?

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, qué hermoso es saber que cada una de las acciones de Dios a favor de los que somos creyentes, es una revelación de la fidelidad de Dios.   Pero, ¿qué debemos hacer ahora que nos damos cuenta que sus acciones hacia nosotros son la evidencia de su fidelidad?   Lo que debemos hacer son muchas cosas específicas pero en palabras del apóstol expresadas a los Hebreos en la frase me parece que se resume en una sola actitud, la cual es que: “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, PORQUE FIEL ES EL QUE PROMETIÓ” (Hebreos 10:23).   Si en cada acción de Dios  podemos observar una evidencia de su fidelidad, lo que Dios espera de nosotros es que nos “mantengamos firmes, sin fluctuar…”, o sea, Él espera que seamos fieles en el sentido de no abandonar nunca lo que ahora creemos correctamente acerca de Él, y tengamos siempre nuestra mirada en la esperanza de estar con Él para siempre cuando llegue el momento glorioso designado para nuestro encuentro con Él.

    En fin, descubrimos que Dios es fiel, y el creyente también debe ser fiel a Dios.

[1] Ilustración tomada de http://www.iglesiatriunfante.com/sermon/sermon457.htm

   

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