EVITA SER INDECISO PARA CON DIOS, Por: Diego Teh.

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EVITA SER INDECISO PARA CON DIOS

Juan 21.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la iglesia “El Divino Salvador” de Mérida, Yucatán; el día domingo 22 de Marzo del 2015, a las 11:00 horas.

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   INTRODUCCIÓN: La palabra de Dios nos enseña que no debemos ser indecisos en cuanto a creerle a Dios y en cuanto a obedecer a Dios.  Por ejemplo, en una ocasión, el profeta Elías reunió a todo el pueblo de Israel que vacilaba en servir a Dios pues al mismo tiempo servían a Baal un dios pagano.  En aquella reunión les dijo: “… ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra” (1 Reyes 18:21).  Esto nos deja claro que para servir al único y verdadero Dios no hay que tener “dos pensamientos” que nos lleven a darle a Él un porcentaje de servicio y otro porcentaje a otra deidad imaginaria.  Dios espera que si alguien acepta que Él sea su Dios, éste debe tenerle a Él como su único Dios.  No hay margen para estar indeciso, vacilando entre “dos pensamientos”.

   Otro ejemplo en la época de Jesús, se dio cuando él se dio a conocer como el Hijo de Dios diciendo que él es el pan de vida que vino del cielo.  Aun aquellos que habían comenzado a seguirle como maestro sin considerarlo como el Hijo de Dios, nos dice el apóstol Juan que: Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.  /  Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros?  /  Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.  /  Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Juan 6:66-69).  Lo que observamos en esta historia es que los que “volvieron atrás, y ya no andaban con él”, por lo menos, aunque equivocadamente tomaron una decisión; pero a los que se quedaron con Jesús les dice: “¿Queréis acaso iros también vosotros?”  Quizá alguno de ellos pudo haber también tenido inquietudes de indecisión, por eso Jesús les habló de esta manera, sin embargo, Simón Pedro, en representación de sus compañeros manifestó que estaban convencidos y decididos de que seguir a Jesús era la mejor opción.  Esto también nos deja claro que Jesús desea tener discípulos no indecisos sino bien decididos para con todo lo que tiene que ver con amar y servir a Dios.   En Mateo 4:18-20 se nos indica que cuando Pedro y su hermano Andrés fue llamado por Jesús para seguirle, bastó para ellos una sola invitación en pocas palabras, que fueron: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres” (v. 19), y se nos relata que en un principio fueron bien decididos.  No vacilaron entre dos pensamientos, sino que “dejando al instante las redes, le siguieron” (v. 20).

   Pero Pedro no siempre fue verdaderamente decidido, fue una de esas personas atrevidas e impulsivas de carácter que al principio demuestran decisión, pero posteriormente se observó en él un carácter constantemente indeciso. Su atrevimiento se ve cuando Jesús la noche de su arresto le dice a sus discípulos: Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche” (Mateo 26:31), a lo que Pedro aparentemente decidido le responde a Jesús: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré” (Mateo 26:33), pero a la hora del arresto de Jesús, Pedro fue el primer escandalizado quien extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, le quitó la oreja” (Mateo 26:51).  Era muy “hablador” tan atrevido para aceptar o comprometerse a hacer algo, pero no necesariamente estaba decidido a hacerlo sobre todo si se daba cuenta que las circunstancias no eran muy favorables.

   Basado en una de las últimas ocasiones en las que Pedro interactúa con Jesús ya resucitado, y analizando las actitudes de Pedro mismo, el texto bíblico de Juan 21 nos presenta la enseñanza de que un discípulo de Jesús no debe manifestarse indeciso en las áreas fundamentales de su relación con él.  /  ¿Cuáles son esas áreas fundamentales en las que un discípulo de Jesús no debe manifestarse indeciso en su relación él?  /  Observemos a lo largo de este capítulo, algunos detalles en los que podemos analizar brevemente las actitudes de indecisión que Pedro manifestó, las cuáles son algunas de las áreas en las que no debe haber indecisión en un discípulo de Jesús.

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   El primer área en el que no debe haber indecisión en un discípulo de Jesús, es:

I.- PARA CUMPLIR LA VOCACIÓN DE SU LLAMADO.

   El fundamento de esta afirmación lo encontramos en la experiencia negativa acontecida primeramente al mismo apóstol Pedro, quien a su vez influyó para que los demás apóstoles tomaran una mala decisión.  San Juan nos narra que “Simón Pedro les dijo: Voy a pescar.  Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo.  Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada” (Juan 21:3).  En realidad no tiene nada de malo ir a pescar, pero esta propuesta de Pedro de ir a pescar no era para tener el desayuno o el almuerzo del día siguiente.  Implicaba mucho más que pescar para subsistencia personal y del grupo de apóstoles.  Pedro estaba considerando que ya no tiene razón de seguir en el apostolado que estaban realizando, pues su Maestro (Jesús) aunque es verdad que había resucitado y le habían visto, no estaba con ellos, sino que solamente se les aparecía momentáneamente en diversos lugares, y se iba de nuevo de ellos; entonces, para qué continuar en el apostolado sin Jesús.   Pero estando todos ellos en el mar, no pescaron nada, porque Jesús le había cambiado a Pedro como a los demás apóstoles, la vocación que seguirían de ahora en adelante, pues desde el momento que Pedro fue llamado junto con su hermano Andrés les fue dicho Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres” (Mateo 4:19).  Ya no estaban para ser pescadores de peces, por lo que después de los tres años de entrenamiento que habían recibido, no deberían estar indecisos en cuanto a cumplir la vocación para la cual fueron llamados.

   Amados hermanos, estoy seguro que entre ustedes hay personas a quienes Dios les ha preparado y llamado a una vocación ministerial, y hay quienes están siendo rebeldes a esa vocación.  Están dedicados a una ocupación o profesión distinta en la que no deben estar, y les está sucediendo lo que a Pedro y a los demás apóstoles quienes aquella noche no pescaron nada”.  Si alguno de ustedes se encuentra luchando en contra de la vocación para la cual Dios le envió a este mundo y le ha preparado para ello, Dios mismo como lo hizo con los apóstoles en el mar, impedirá que usted se desempeñe satisfactoriamente en lo que ahora está haciendo, con el fin de que usted retome la vocación del llamado que Dios le está encomendado.  Si usted es de las personas que han recibido de Dios el llamado a una vocación ministerial, no esté indeciso sino que determine dedicarse a tal vocación, entonces estará más satisfecho de lo que se encuentra en este momento.

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   La segunda área en el que no debe haber indecisión en un discípulo de Jesús, es:

II.- PARA AMAR VERDADERAMENTE A JESÚS.

   El fundamento de esta afirmación fue otra de las experiencias también negativas que manifestó el apóstol Pedro tras una de las confrontaciones que Jesús le hizo luego de su resurrección.  En uno de esos encuentros entre Jesús y los apóstoles, nos narra San Juan, que  Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. El le dijo: Apacienta mis corderos.  /   Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.  /  Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas” (Juan 21:15-17).  Lo primero que quiero que observen en esta narración, es que en tres ocasiones, Jesús le pregunta a Pedro ¿me amas?  Los vocablos utilizados por Jesús las primeras dos veces fueron: ?????? ??”  (¿me amas?), dándole a entender que se trataba de amor en su máxima expresión incondicional, pero Pedro le responde con otro vocablo que aunque indica amor no es lo que originalmente le preguntaron, pues él respondió: “???? ??” (te amo o aprecio), pues “????” se trata de amor pero condicional.   En la tercera ocasión, Jesús le preguntó “???? ??”, (¿me aprecias?) y no ?????? ??”  (¿me amas?), a lo que antes de responder, Pedro “se entristeció” por el tipo y sentido de la pregunta.  ¡Qué bueno!, porque ya estaba reflexionando, sin embargo su respuesta nunca mejoró sino que repitió “???? ??” (te aprecio).  Jesús no le disminuyó el requisito de amor que esperaba de Pedro, sino que le hizo reflexionar acerca de si estaba dispuesto a amarle aunque sea lo mínimo.  La respuesta de Pedro nos deja ver su indecisión de amar incondicionalmente a Jesús.

   Amados hermanos, es evidente que en la iglesia hay personas de quienes no se duda de su fe salvadora en Jesucristo, pero no aman a Jesús mediante una entrega incondicional a favor de la causa de su evangelio.   A veces, las personas creyentes rebajamos la calidad e intensidad de nuestro amor para Jesús aunque él nos amó hasta dar su vida por nosotros. Se puede ver el bajo amor de muchos creyentes en la falta de compromiso y servicio en la obra de proclamación del evangelio de salvación.  Les animo a crecer en amor para con Jesús nuestro salvador incondicional.

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   La tercera área en el que no debe haber indecisión en un discípulo de Jesús, es:

III.- PARA SERVIR FERVIENTEMENTE A JESÚS.

   En las mismas palabras anteriores, luego de cada respuesta de Pedro a las preguntas de Jesús, observamos que Jesús le hacía una encomienda a Pedro.  Después de la primera respuesta de Pedro, la encomienda fue: Apacienta mis corderos” (v. 15).  Después de la segunda respuesta de Pedro, la encomienda fue: “Pastorea mis ovejas” (v. 16).  Y después de la tercera respuesta de Pedro, la encomienda fue “Apacienta mis ovejas” (v. 17).  En realidad es la misma encomienda, dicha de dos maneras distintas en tres ocasiones.  Pero lo que nos interesa observar es que cuando una persona asegura amar a Jesús, no puede quedarse ese amor solamente en un sentimentalismo oculto en el corazón, sino que tiene que expresarse a través de acciones visibles que demuestran la existencia, realidad, intensidad, y calidad de ese amor hacia Jesús.

   El apóstol Pablo, hablando del tema de su predicación, le escribió a los Corintios lo siguiente: “Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús” (2 Corintios 4:5), con esto enfatiza que como evidencia de que ama a Jesús, está al servicio de los creyentes.  En otra ocasión, al relatar acerca de sus padecimientos por servir a Cristo, les dice también a los Corintios: “Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12:10), con esto deja también claro que cuando hay amor hacia Cristo, cualquier situación adversa por causa de él se vive con el gozo de saber que en él somos fortalecidos. Y en otra ocasión, en cuanto al valor que Pablo le daba a las cosas que antes fueron sus mejores haberes, le dice a los Filipenses: “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo” (Filipenses 3:7), con esto deja claro también que cuando hay amor hacia Jesús, si uno tiene que perder las cosas que no valen la pena, uno es capaz de hacerlo sin dolor alguno.  Todo esto y más es capaz de hacer una persona que ama a Jesús.  Así actúa una persona que no solamente piensa o siente que ama a Jesús, sino que vive y demuestra su amor por Jesús.   El amor “ágape” se vuelve acción no importa cuál sea la circunstancia.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, quiero concluir indicando también que Dios mira la indecisión de una persona hacia Él como algo verdaderamente repugnante, asqueroso, al grado que en un mensaje de Jesucristo a toda una iglesia (la de Laodicea), les dice: Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!  /  Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” (Apocalipsis 3:15,16).  Una razón para vomitar algo es porque esté malo o desagradable al gusto, y así es como Dios siente desagrado por una persona indecisa de amarle y servirle.

   Usted no debe ser indeciso en cuanto a la vocación para la cual Dios le ha llamado.   Usted no debe ser indeciso en cuanto a la realidad, intensidad, y calidad de su amor hacia Jesús.   Y usted no debe ser indeciso en cuanto a su deber de servir fervientemente a Jesús con acciones que demuestran la realidad de su amor por él.  Evitemos estar indecisos en cuanto a nuestros deberes para con Dios.

   

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