POR QUÉ SE HAN QUEDADO SOLO MIRANDO, Por: Diego Teh.

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POR QUÉ SE HAN QUEDADO SOLO MIRANDO

Hechos 1:6-11.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Siervos de Jesús” de Celestún, Yucatán; el día sábado 02 de Mayo del 2015, a las 19:00 horas.

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   INTRODUCCIÓN: ¿Alguna vez, usted se ha quedado solamente mirando algo (o a alguien)?  Cuando pasamos donde ha ocurrido un accidente, a veces solamente nos quedamos mirando, ¿no es cierto?  En el zoológico, ¿no hay algún animal que a veces nos llama más la atención y nos quedamos observándolo por más tiempo?  Creo que en los museos y en otras exposiciones nos detenemos a mirar los objetos interesantes que sin duda nos impactan en ese momento.  Por naturaleza, tendemos a centrar nuestra atención por más tiempo de lo normal, en todo aquello que nos impacta ya sea por su belleza, o por cualquier otra razón.

   En la historia de la ascensión de Jesús al cielo que ocurre en el momento que él se encontraba reunido con sus discípulos, nos narra San Lucas que luego que los discípulos vieron que Jesús fue recibido por una nube y aunque ya había quedado oculto de los ojos de ellos, todos se quedaron “con los ojos puestos en el cielo” (v. 10a).  Por eso, fue necesario que “dos varones con vestiduras blancas” (v. 10c), que no eran sacerdotes quienes ceremonialmente acostumbraban vestirse de blanco en aquellos tiempos, sino que eran dos ángeles, se les aparecieran y les hicieran una pregunta que debió hacerles reflexionar: “¿Por qué estáis mirando al cielo?” (v. 11).   Todas las traducciones existentes de la biblia coinciden en que el objetivo de la mirada de los apóstoles era el cielo.  El cielo como espacio en el que se puede mirar las nubes y el infinito, no el cielo como lugar eterno de la morada de Dios y los creyentes.   La pregunta de los ángeles sugiere que no era momento de quedarse “mirando al cielo”.  ¿Qué estaban “mirando al cielo”, si ya habían visto a Jesús elevarse, y ser ocultado por una nube, y sin duda ya se había desplazado hasta el cielo del reino de Dios?  Ya no iba a aparecer de nuevo inmediatamente, sino hasta el día de su manifestación gloriosa que sería al final de los tiempos.  La pregunta, da a entender que si bien había una razón extraordinaria e importante para que los apóstoles miraran el ascenso de Jesús hacia la nube que le recibió para ser llevado al cielo; no había ni una sola razón para quedarse solamente mirando hacia el cielo, por más tiempo que lo necesario.  No tiene ningún sentido el mirar y solo mirar en donde no iba a ocurrir nada más.  Por eso, con la pregunta de los ángeles, los apóstoles son exhortados a dejar de solo mirar.

   En este mensaje les quiero compartir que la pregunta angelical: “¿Por qué estáis mirando al cielo?” nos enseña que en la vida y ministerio cristiano, un discípulo de Jesús no debe solamente quedarse “mirando” el lugar donde ha sucedido algo, o quedarse solamente mirando algo que está sucediendo, o quedarse solamente mirando para ver si sucede algo otra vez.  /  ¿Por qué en la vida y ministerio cristiano, un discípulo de Jesús no debe solamente quedarse mirando el lugar donde ha sucedido algo, o quedarse solamente mirando algo que está sucediendo, o quedarse solamente mirando para ver si sucede algo?  /  Consulté diversas versiones de las Sagradas Escrituras en español, las cuales aportan, según el énfasis de la traducción de cada una de ellas, las razones en la vida y en el ministerio cristiano que son más importantes que solamente quedarse “mirando”.

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   La primera razón porque en la vida y en el ministerio cristiano, un discípulo de Jesús no debe solamente quedarse mirando, es:

I.- PORQUE SE DEBE APROVECHAR BIEN EL TIEMPO EN VEZ DE PERDERLO.

   La versión conocida como Dios Habla Hoy, traduce la pregunta de los ángeles a los apóstoles, diciendo:¿por qué se han quedado mirando al cielo?”   El problema que aquí resalta es que “se han quedado mirando”.  Lo que esto sugiere es que no miraron solamente lo necesario sino que se olvidaron de que tenían algo más que hacer ese mismo día, sino que seguían solamente mirando, mientras el tiempo transcurría.   En otras palabras estaban perdiendo el tiempo, por lo que fue necesaria la intervención de los ángeles para despertarlos de su abobamiento y ponerlos en marcha para aprovechar el tiempo.  Esa noche, ellos deberían estar en Jerusalén, que estaba “camino de un día de reposo” (Hechos 1:12).  Si se quedaban más tiempo solamente mirando, estaban perdiendo el tiempo que podrían aprovechar caminando antes que cayera la noche, y no llegarían a Jerusalén.

   Una exhortación que Dios le hizo a Moisés unos quince siglos atrás antes de Jesús cuando él se pone a orar a Dios en el momento que los egipcios estaban persiguiendo a los israelitas que él estaba guiando a través del desierto quedando casi atrapados frente al mar rojo.  Dios le dice: “¿Por qué clamas a mí?” (Éxodo 14:15a).  Obviamente que orar o clamar a Dios no es malo sino totalmente correcto, pero a criterio de Dios, ese no era momento para ponerse a orar cuando el enemigo ya había alcanzado al pueblo de Israel en el desierto, pues en todo caso Moisés debió ponerse a orar antes y no en aquel momento crucial.  Después de la pregunta de Dios a Moisés acerca de por qué clamas a mí?, inmediatamente recibió de Dios una instrucción que fue: “Di a los hijos de Israel que marchen” (Éxodo 14:15b).  Era momento de aprovechar el tiempo para librarse de los egipcios, pues la herramienta para ese objetivo ya estaba dada en manos de Moisés.  Solamente tenía que extender la vara para dividir el mar rojo.  No era momento para perder el tiempo mirando cómo el enemigo se acercaba, porque perder el tiempo en este caso y bajo esta circunstancia podría resultar fatal.

   Amados hermanos, por medio del apóstol Pablo a los Efesios, tenemos la instrucción que dice: Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios,  /  aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Efesios 5:15,16).  Así, cada creyente y juntos como iglesia somos llamados a darnos cuenta que por causa de los días malos, debemos actuar “aprovechando bien el tiempo” para la proclamación del santo evangelio, ocupados en manifestar los frutos de nuestra fe en Cristo.  Si no hacemos esto, Dios nos preguntará como los ángeles a los apóstoles “¿por qué se han quedado mirando al cielo?” perdiendo el tiempo en lo que no es relevante ni edificante.

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   La segunda razón porque en la vida y en el ministerio cristiano, un discípulo de Jesús no debe solamente quedarse mirando, es:

II.- PORQUE HAY OTRO LUGAR DONDE UNO DEBERÍA ESTAR OCUPADO.

   Otras dos versiones que consulté, fueron la Nueva Biblia al Día, y la Nueva Versión Internacional.  Ambas versiones traducen la pregunta en cuestión, diciendo: “¿qué hacen aquí mirando al cielo?”.  Observemos que estas dos versiones, (NBD, y NVI), comienzan la pregunta diciendo: “¿qué hacen aquí…?, la cual sugiere que los apóstoles no solamente estaban abusando en pasar más tiempo de lo que fue necesario mirar el ascenso de Jesús, sino que para esa hora que los ángeles se presentaron a ellos ya no deberían estar allí.  Como les dije antes, ellos tenían que estar en Jerusalén cuando ya sea la noche de ese mismo día, por eso la pregunta: “¿qué hacen aquí…?”, tenía como tenor: Apóstoles, ya no tienen nada que hacer “aquí”, ya deberían estar en camino hacia Jerusalén, si no, no van a llegar antes que entre la noche.  No es momento de quedarse expectantes, o abobados sin sentido esperando ver algo que no va a suceder por lo menos en este momento, sino que hay que quitarse de allí para estar en otro lugar donde uno debería estar.

   Un caso histórico registrado en las Sagradas Escrituras que ilustra la necesidad de abandonar cuanto antes el lugar donde uno no debería estar en aquel momento, es el caso del profeta Elías, quien era el único sobreviviente de entre cuatrocientos profetas, y quien estaba siendo perseguido a muerte tanto por el rey Acab como por Jezabel la esposa de este rey.  El profeta huyó más de cinco semanas caminando cientos de kilómetros hasta el Monte Horeb al sur de donde realizaba su ministerio.  En varias ocasiones recibió asistencia de ángeles quienes le trajeron una torta para fortalecer su cuerpo, y seguir su camino.  Cuando por fin estaba en el Monte Horeb, se metió en una cueva, en donde Dios personalmente le habló y le dijo: “¿Qué hace aquí, Elías?” (1 Reyes 19:13).  A pesar de la explicación razonable que Elías le presentó a Dios, Dios le dijo que tenía que regresar no solamente al reino de Israel, sino más al norte hasta el reino de Siria.  Si le llevó más de cuarenta días viajar hacia el sur, ahora le llevará quizá más de 60 días de camino de regreso hacia el norte donde se encontraba el reino de Siria.  En Horeb no tenía nada que hacer, aunque por el momento tampoco en Israel donde estaban Acab y Jezabel, pero sí tenía una comisión que realizar aunque parezca sencilla como el ungir a un rey en Siria.  Dios siempre tiene cuidado de que sus siervos una y otra vez dejen su rutina ministerial y vayan hacia nuevas opciones de servicio.

   Amados hermanos, Dios pregunta a esta iglesia y a cada creyente en particular en este momento: “¿qué hacen aquí…?”.  La respuesta no debería ser una excusa como la de Elías, y ni siquiera deberíamos quedarnos callados sin excusa como les sucedió a los apóstoles que no tuvieron nada que decir porque sabían que ya no deberían estar en el lugar del hecho de la ascensión, sino que deberíamos responder y ser hallados proclamando el evangelio de Jesucristo.  Esta amada iglesia en la que todos servimos no debe quedarse solamente “aquí” entre las paredes ni en otra cosa que no sea proclamar a Cristo en la comunidad.  La iglesia local formada por cada uno de nosotros los discípulos actuales de Jesús, tampoco debemos estar solamente mirando desde “aquí” qué sucede en el mundo y en la historia, sino que en obediencia a Jesús quien comisionó a sus apóstoles, nosotros demos de ir y estar allí, pues la comisión dada por Jesús no dice “Por tanto quedaos” sino que dice: “Por tanto, id” (cf. Mt. 28:19) al lugar donde se debe estar cumpliendo la gran comisión de Jesús.  La iglesia, después de este culto, debe “ir” a hacer discípulos.

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   La tercera razón porque en la vida y en el ministerio cristiano, un discípulo de Jesús no debe solamente quedarse mirando, es:

III.- PORQUE HAY QUE AVANZAR EN LA PROCLAMACIÓN DEL EVANGELIO.

   Otras dos versiones de la biblia que consulté, fueron la Nueva Traducción Viviente, y la Biblia La Palabra Hispanoamericana.  La NTV traduce esta pregunta diciendo: “¿por qué están aquí parados mirando al cielo?”.  Y la versión BLPH, dice: “¿qué hacen aquí plantados mirando al cielo?”.  El énfasis que dejan ver estas versiones no es solamente que se quedaron “mirando al cielo”, ni el reclamo de que se hayan quedado “aquí mirando” (como lo enfatizan la NBD, y la NVI), sino que nada más se quedaron “PARADOS” (según la NVI) o “PLANTADOS” (según la BLPH).  Esto no quiere decir que hubiera sido mejor que se quedaran sentados sino que debieron retirarse de quel lugar caminando hacia Jerusalén donde Jesús les había instruido (Cf. Lucas 24:49; Hechos 1:8,12).  Ellos habían recibido instrucción de que inmediatamente se fuera Jesús, deberían irse a Jerusalén para esperar la venida del Espíritu Santo, para que a partir de ese momento comenzaran a ser testigos de la muerte, resurrección, y ascensión de Jesucristo.  No tenían por qué quedarse parados o plantados más del tiempo necesario, pues, Jerusalén, la venida del Espíritu Santo, y testificar hasta lo último de la tierra, les esperaba.

   Hay un estribillo antiguo que hablando de la iglesia, dice que: “solo se detiene para predicar”.  En realidad, el único detenimiento más importante para la iglesia en el que no va a haber ningún cuestionamiento de parte de Dios, es el dedicarse a la proclamación del evangelio.  Cuando la iglesia se dedica a otra cosa, como el solo quedarse parado o estancado en lo mismo la iglesia es cuestionada por Dios, como se puede observar también en los mensajes a las siete iglesias en el Apocalipsis.

   Con respecto al quedarse detenida la iglesia en otra cosa que no sea la predicación del evangelio, me parece adecuada la observación que Rick Warren hace en su primera conferencia de su curso Iglesia con Propósito, en la que refiriéndose a la necesidad de crecimiento de las iglesias locales, dice: “La pregunta no debe ser ¿qué necesitamos hacer para que la iglesia crezca?, antes bien, tenemos que preguntarnos: ¿qué está deteniendo el crecimiento de la iglesia?”.  Dios quiera que no sea nuestro quedarnos parados o plantados lo que detenga el crecimiento de nuestra amada congregación.

   Amados hermanos, la iglesia no debe quedarse parada o detenida, mirando que otras iglesias proclamen el evangelio, sino que debe caminar en cumplimiento de su misión.  La iglesia no debe quedarse parada porque sus miembros estén solamente mirando intereses personales, y ocupándose solamente en distracciones que paralizan el caminar y avanzar de la iglesia en el cumplimiento de proclamar el evangelio de Jesucristo.  Cuando los creyentes y miembros de una iglesia local miran solamente por sus propios intereses, el resultado siempre será una iglesia que se estanca y que no crece, y que día a día va menguando en su deber, en su testimonio ante la gente que le conoce, y en consecuencia también frena su crecimiento.  Dios quiera que esta amada congregación no se quede parada ni plantada solamente mirando sino que camine para llevar las buenas nuevas de salvación por medio de Jesucristo.

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CONCLUSIÓN: Amados hermanos, muchas veces caemos en el error de solamente quedarnos mirando algo que está sucediendo, algo que nadie ha querido hacer, algo que está perjudicando en el camino.  Por ejemplo, quizá veamos una basura o piedra en nuestro camino, y pasamos de largo sin retirarlo.   Quizá miremos a una persona pidiendo “una caridad por el amor de Dios”, y no metamos la mano a la bolsa o monedero para ofrecerle un poco de lo que Dios nos ha concedido.  Quizá miremos personas que se están perdiendo sin Cristo y no actuemos con responsabilidad para compartirles el evangelio que transforma vidas tanto en lo social como en lo espiritual y en lo eterno.  Quizá solo miremos que nuestra amada congregación necesita del don que Dios nos ha dado para su obra, pero nuestra voluntad se pone dura en contra de ofrecer nuestro tiempo y servicio para la obra de Dios.  Pero, mis amados hermanos, es tiempo de que recordemos que como discípulos de Jesús no debemos quedarnos solamente mirando qué pasa y que no pasa, (1) porque hay que aprovechar bien el tiempo en vez de perderlo, (2) porque hay otro lugar donde uno debería estar ocupado, en vez de estar solamente en nuestro “aquí” permanente, y (3) porque hay que avanzar en la proclamación del evangelio en vez de estar solamente parados y plantados.

   

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