JESÚS ES “YO SOY EL QUE SOY”, Por: Diego Teh.

JesusEsYoSoyelqueSoy

JESÚS ES “YO SOY EL QUE SOY”

 Exodo 3:14-15.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, Mérida, Yucatán; el día domingo 07 de Junio del 2015, a las 11:00 horas; como primer sermón de la serie “CONOCIENDO LOS YO SOY DE JESÚS”.

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   INTRODUCCIÓN: Durante este mes, todos los domingos tanto en el culto de la mañana como en el culto de la tarde, estaremos predicando en esta iglesia una serie de ocho sermones basados en las expresiones que Jesús utilizó en sus enseñanzas acerca de sí mismo que incluyen las palabras “YO SOY”, por ejemplo: “Yo soy la luz del mundo”, “Yo soy la puerta de las ovejas”, “Yo soy el pan de vida”, “Yo soy el buen pastor”, “Yo soy el camino, la verdad, y la vida”, “Yo soy la vid verdadera”, y “Yo soy la resurrección y la vida”.  Desde 1500 años atrás, desde que Dios se identificó diciendo que Él es “YO SOY EL QUE SOY” o simple y solamente “YO SOY”, los israelitas consideraban sagradísima esta expresión al grado de que nadie la utilizaba ni por escrito ni de manera oral, ni para identificarse uno mismo, ni aún para referirse a Dios mismo.  Pero Jesús se atrevió a identificarse en repetidas ocasiones como “YO SOY” añadiendo metafóricamente alguna imagen que describe alguna cualidad esencial de su Ser Divino.  Quienes le escucharon usar esta expresión, procuraban matarle porque consideraban que estaba profanando el Nombre de Dios, declarándose así con estas palabras que él mismo era Dios.  Esta fue una de las causas por las que finalmente fue llevado a la muerte.

   Esta predicación será solamente una introducción a la serie que hemos titulado: CONOCIENDO LOS “YO SOY” DE JESÚS, y recurriré al texto bíblico en el que se consigna la ocasión cuando Dios se reveló diciendo que Él es “YO SOY”.  Cuando Moisés fue llamado por Dios para comisionarlo para liberar a los israelitas de la esclavitud a la que estaban sometidos en el país de Egipto, Moisés tuvo que preguntarle a Dios qué iba a responder si le preguntaban tanto por los israelitas como por los egipcios cómo se llamaba quien lo enviaba a liberarlos.  En el relato de su comisión leemos lo siguiente: “Y respondió Dios a Moisés, YO SOY EL QUE SOY, así dirás a los hijos de Israel, YO SOY me envió a vosotros” (Éxodo 3:14).  YO SOY EL QUE SOY” o solo “YO SOY” no es su nombre ni es la primera vez que Dios se identificaba con alguien revelando su Nombre, pues en el siguiente versículo leemos que: “Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos” (Exodo 3:15).  Desde hace como 500 a 400 años atrás se había identificado como Jehová a estos tres patriarcas (Abraham, Isaac, y Jacob).  En la época de Moisés todos los israelitas deberían saber este nombre de Dios, pero “YO SOY EL QUE SOY” fue una nueva revelación muy especial que Moisés fue el primero en escuchar, y que tiene un significado igualmente especial e importante que mucho tiene que revelar acerca del Ser de Dios que va mucho más allá de Su Nombre Jehová que también no es menos importante.

   En la actualidad, el “YO SOY” expresado por Dios, quizá es la revelación del Ser de Dios menos utilizado desde los púlpitos de las iglesias cristianas.  Lamentablemente, es la expresión más común utilizada por los centros, líderes, y seguidores del esoterismo, dándole ellos un sentido metafísico muy distinto incluso al que le dan los legítimos filósofos en sus conclusiones ontológicas (los razonamientos que hacen acerca del Ser de Dios), e incluso muy distinto al que se encuentra en la teología bíblica (la revelación que Dios mismo hace de su Ser).  Pero, como no somos adoctrinados ni por la ontología ni por la metafísica sino por las Sagradas Escrituras, es necesario que entendamos los significados bíblicos de la expresión “YO SOY” y “YO SOY EL QUE SOY” según el Antiguo y  Nuevo Testamento de nuestras Sagradas Escrituras.

   En este primer mensaje de la serie, estaré explicando brevemente y de manera introductoria lo que revelan las palabras “YO SOY EL QUE SOY” o solo el “YO SOY”, con respecto al Ser del único y verdadero Dios revelado a la humanidad.  /  ¿Qué revelan estas palabras acerca de Dios con respecto a su propio Ser?  /  En el desarrollo de este mensaje les compartiré lo que estas palabras revelan con respecto al Ser de Dios, e iremos descubriendo al mismo tiempo que tienen aplicación en la persona de Jesucristo quien hizo propias estas palabras no solamente durante su ministerio sino también después de su ascensión al cielo.

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   Lo primero que revelan las palabras “YO SOY” o “YO SOY EL QUE SOY”, con respecto al Ser de Dios, es:

I.- LA EXISTENCIA DEL SER DE DIOS.

   Todos tenemos una identidad, que nos permite de alguna forma ser alguien único, con características muy particulares que nos identifica; y Dios no es la excepción.  Los filósofos desde la antigüedad, antes de Cristo, crearon una disciplina de la filosofía que se llama Ontología[1] que se encarga de estudiar la identidad de todos los seres tanto no vivos como vivos, incluyendo el Ser Divino.  En Ontología, se utiliza la expresión de que si algo es un ser, entonces la expresión en primera persona del singular que manifiesta que tal ser existe, es “Yo soy”.   Los filósofos ontólogos así antiguos[2] como recientes y actuales[3], tanto no cristianos como cristianos, han hecho muchas reflexiones en torno al tema del Ser Divino.   La Ontología, presenta sus argumentaciones no basándose en la observación de lo que existe en el mundo; eso sería cosmología, tal como argumenta la existencia de Dios el autor del Salmo 19 cuando dice que: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Salmo 19:1).   La ontología cuando argumenta acerca de Dios, tampoco basa sus argumentaciones tomándolas de los libros sagrados de las religiones; eso sería teología, tal como hacemos los pastores cuando citamos los textos de la palabra de Dios.   La ontología, para afirmar algo relativo a cualquier ser, basa sus argumentaciones únicamente en el uso de la razón, lo cual no significa que ha recibido una revelación divina cuando descubre y entiende algo sobre el cual ha razonado, aún se trate de Dios mismo.

   En cuanto a la existencia del Ser de Dios probado ontológicamente (o sea, por medio del razonamiento), solo como ejemplo, en el siglo XI d. C, Anselmo un obispo cristiano de Canterbury,  usa el argumento filosófico ontológico para probar que Dios sí existe en la realidad, y comienza su argumentación con la declaración de que Dios es “un ser tal, que nada mayor puede ser concebido.” Puesto que la existencia es posible, y la existencia es más grande que la no existencia, entonces Dios debe existir (si Dios no existiera, entonces podría concebirse un ser mayor, pero eso es auto-excluyente – no puedes tener algo más grande, que aquel del que ¡nada mayor puede ser concebido!). Por tanto, Dios debe existir[4].  Y tan cierto que Dios existe que no solamente lo prueba la existencia de toda la creación (Salmo 19:1), sino que se reveló a Moisés no con un nombre propio como Jehová sino como el Ser que existe y vive, describiéndose como el “YO SOY”.   La expresión “YO SOY” que Dios dijo a Moisés, además de que tiene una connotación de identificación (pues todos usamos esas palabras para identificarnos), también encierra una connotación de que algo existe.  Con esa expresión, Dios estaba indicando que Él es el único Ser que existe por si solo que no fue creado sino que al contrario todo lo que existe tiene su origen precisamente en Él, por lo que se implica que nada puede existir si Dios no existiera.  Tanto los israelitas como los egipcios de la generación de Moisés, tenían que enterarse que el Dios de Abraham, Isaac, y Jacob, quienes vivieron entre 400 a 500 años antes que ellos, es un Dios que en realidad existe y lo confirma revelando personalmente su presencia y existencia diciendo que es “YO SOY”, o sea, diciendo que Yo sí existo, y soy el origen y dueño de mi propia existencia y de todo lo que existe, y  además soy quien ha hecho existir al pueblo de Israel a partir de la vejez de Abraham y Sara, además de que toda su vida Sara había sido estéril.  Así que no es ni la cosmología, ni la ontología, ni la misma teología, la que determina si Dios existe o no, sino su propia auto revelación de que Él existe.

   Amados hermanos, en el Nuevo Testamento, Jesús es revelado como procedente del Ser mismo de Dios, dando por sentado de que Dios verdaderamente existe.  En una ocasión que estuvo hablándole del reino de Dios a una mujer samaritana, esta mujer le dijo a Jesús: “Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas.  /  Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo” (Juan 4:25,26).  El Mesías no sería cualquier persona que recibiría un ungimiento, sino que era procedente de Dios mismo, no solo como enviado de Dios, sino que en realidad, procedente del Ser de Dios.  Y Jesús, no duda en afirmarle a aquella mujer que “Yo soy, el que habla contigo”.  Más adelante, durante su ministerio afirmó ante un grupo de Judíos quienes le presionaban a que dijera si él era el Cristo o no, por lo que Jesús les respondió que “Yo y el Padre uno somos.  /  Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle” (Juan 10:30,31).  Nadie nunca antes se había atrevido a proclamarse Dios diciendo que él era lo mismo que el Padre como Jesús lo afirmó contundentemente y sin rodeos, pues quien dijera eso de sí mismo debería ser apedreado hasta morir.  Pero Jesús, al identificarse como “Yo Soy” y como uno con el Padre, estaba probando que él es la manifestación visible de que Dios si existe y es una realidad, pero aun cuando hizo evidente su divinidad, finalmente lo llevaron hasta la muerte, la cual venció por ser él la existencia que hace que todo pueda existir.

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   Lo segundo que revelan las palabras “YO SOY” o “YO SOY EL QUE SOY”, con respecto al Ser de Dios, es:

II.- LA ETERNIDAD DE LA PERSONA DE DIOS.

   Cuando Dios se revela a Moisés como “YO SOY EL QUE SOY” lo que Dios estaba revelando de sí mismo es que su existencia ha sido desde la absoluta eternidad.   Desde nuestro punto de vista, entendemos eterno como algo que tuvo un principio pero que no tendrá fin, pero esto solamente es cierto con respecto a los que comenzamos a existir en la línea del tiempo, pero esto no aplica en el caso de Dios.  Por ejemplo se enseña en las Sagradas Escrituras que los creyentes en Jesucristo tendremos “vida eterna”, pero como hemos sido personas que nacimos en un año específico entre los años 1900 y 2015, tuvimos entonces principio de existencia, por lo que solamente somos relativamente eternos a partir de que comenzamos a existir.  Pero cuando las Sagradas Escrituras hablan de la eternidad de Dios, se describe como una eternidad no solamente con relación a que no tiene ni tendrá fin, sino también con relación a que tampoco tuvo un principio, sino que se debe entender que ha existido desde la eternidad hasta la eternidad.  Un salmo muy apropiado para expresar esta realidad eterna de Dios es el Salmo 90 escrita por el mismo Moisés tiempo después de haber recibido la revelación del Ser “YO SOY” de Dios.  En dicho salmo Moisés dice directamente a Dios: Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios” (Salmo 90:2).  En este contexto, la palabra siglo es solamente una figura de lo que no tiene principio ni dentro ni fuera del tiempo y que tampoco tiene final ni dentro ni fuera del tiempo.  Moisés entendió muy bien que “YO SOY” es la revelación de que Dios es eterno.

   En el Nuevo Testamento, tenemos una historia en el que Jesús habló a los judíos acerca de Abraham, quien terrenalmente vivió como 2000 años antes de la vida terrenal de Jesús.  Para el tiempo de su ministerio, Jesús apenas tenía poco más de treinta años (no llegaba ni a los 33 años), pero les aseguró que él conoció a Abraham, y que Abraham le conoce a él.  Su argumento inicial fue que “…El que guarda mi palabra, nunca sufrirá muerte” (Juan 8:52).  Los judíos no podían entender cómo era esto de que el que guarda las palabras de Dios y de Jesús nunca morirá, porque ellos sabían que aun aquellos del pasado y de su época que aunque fielmente  obedecían a Dios, sin embargo morían.  Por otra parte le reclaman a Jesús, diciéndole: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?  /  Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.  /  Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue” (Juan 8:57-59).  Era verdad que terrenalmente no tenía ni cincuenta años sino solo tenía poco más de treinta años, pero como él afirmó ser “YO SOY” lo hace por lo menos preexistente antes de Abraham, aunque los judíos entendían que con este término que le pertenece exclusivamente a Dios de quien no tenían duda que era eterno, por lo que Jesús estaba siendo en ese momento una manifestación temporal de Dios quien sustancial y esencialmente es eterno.

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   Lo tercero que revelan las palabras “YO SOY” o “YO SOY EL QUE SOY”, con respecto al Ser de Dios, es:

III.- LA SOBERANÍA DE LA VOLUNTAD DE DIOS.

   Cuando Dios revela a Moisés esta manifestación de su identidad como Ser Divino, se lo revela en el contexto de que si algún israelita o algún egipcio quiere saber quién quiere y ordena la libertad de los israelitas, la respuesta que Moisés tenía que dar era que tal Ser o Persona, simplemente se llama “YO SOY”, y debería ser entendido como un Ser soberano que tiene en sus manos el control absoluto de todo, tal como se pudo ver en todos los eventos, plagas, y juicios que se desencadenaron hasta que todos los israelitas fueron liberados, a pesar de la máxima oposición con la que reaccionó el mismo poderoso Faraón rey de Egipto.   Así que el “YO SOY” con el que Dios se auto reveló a Moisés, es la manifestación en palabras que revelan que Dios es Absolutamente Soberano, que cuando Dios quiere hacer algo, lo hace teniendo Él todo el control, sin que nada ni nadie pueda impedir que su voluntad se convierta en una realidad.

   En la actualidad, los establecimientos esotéricos que abundan en esta ciudad promueven que sus clientes para superar sus problemas personales utilicen como una oración o conjuro la expresión “Yo soy” [5] para apropiarse de la entidad Divina que le conceda a uno el poder para auto decretar sus propias bendiciones para cada día de la vida.   Por supuesto que hacer esto, es declararse equivocadamente que uno es un ser divino soberano que tiene en sus manos el autogobierno de las circunstancias y bendiciones de la vida.   Un ejemplo documentado de lo que los esotéricos enseñan, dice así: “Para formar tu prosperidad, en base a la metafísica[6]: Todas las mañanas bendice tu negocio, bendice todo el que necesite un algo que tú puedas suministrarte, rodea de amor a todo el que te deba dinero y pronuncia por ellos: Sólo la presencia de Dios YO SOY actúa en ellos”. Bendice tu cuenta de banco, bendice la caja y di al mismo tiempo “Yo Soy… la presencia de Dios en esto”.  Y si tú cumples con Dios en esta forma, con todo tu empeño, tu disciplina y tu voluntad, verás milagros.   Repite todas las mañanas al despertarte: “Gracias Padre que el día de hoy todo está cubierto”.  El secreto de esto es que no existe el futuro sino el Eterno Presente. Estas decretando para siempre, para el Eterno hoy, y cuando por orden divino vayan cayendo las cuentas por pagar, las obligaciones y los “imprevistos”, ya están cubiertas en hoy, constante y eterno.  Ponte ya a ordenar lo que te pertenece (diciendo): “YO SOY la presencia de Dios en mi negocio, en mi vida, en todos mis asuntos. YO como hijo de Dios no puedo carecer de nada, mucho menos de dinero cuando éste es el símbolo de la sustancia y la abundancia de Dios en la Tierra. YO SOY la riqueza de Dios. YO SOY la afluencia y la abundancia de todo lo que YO pueda necesitar. Como es arriba es abajo y si arriba tengo yo la paz y el orden, abajo NO PUEDO TENER ANGUSTIA Y DESORDEN.  Arriba y abajo son una misma cosa. Gracias Padre que me has oído y siempre me oyes”[7].  En otras palabras, para la metafísica, una persona puede crear y expresar sus propios decretos para esperar todos sus deseos y las mejores experiencias de su vida, atribución que en la fe cristiana es algo que solamente le corresponde a Dios.

  Pero, amados hermanos, este tipo de expresiones enseñadas y practicadas por la metafísica, es ajeno y contrario a la original revelación del Ser de Dios conocido en las Sagradas Escrituras por el cristianismo, sin embargo, su práctica se ha infiltrado en las enseñanzas y predicaciones de pastores y creyentes de algunas denominaciones que engañados enseñan y practican falsamente en nombre del evangelio de Dios que uno puede decretar su propia liberación de problemas y situaciones pecaminosas y además invocar y adquirir bendiciones mediante expresiones de uno mismo hacia sí mismo como “Yo decreto que soy sano en el nombre de Jesús”, “Yo decreto que ya no seré más pobre”, “Yo decreto que el diablo no me hará ningún daño”; siendo estos decretos, contradictorios con la soberanía, la gracia, y la providencia de Dios, así como con la práctica de la confianza en Dios, la oración a Dios, y la esperanza en Dios mismo, tal como se nos enseña por los profetas, por Jesús nuestro salvador, y por los apóstoles, en nuestras Sagradas Escrituras.  Finalmente, el que decretó su sanidad muere de un cáncer; el que decretó su riqueza sigue endeudado y cada vez más pobre; y el que decretó que el diablo no le hará ningún daño más, ha acabado cayendo en los pecados de los cuales pensaba que estaría protegido.  ¿Qué sucedió con aquellos decretos?  Nada, no funcionaron, simplemente porque quien puede tener el control Soberano sobre nuestras vidas no son las declaraciones metafísicas o esotéricas sino Dios.

   En el Nuevo Testamento, Jesucristo es el “YO SOY” quien tiene el control de las bendiciones que necesitamos si las buscamos en él mediante la oración.   En la ocasión cuando Jesús fue arrestado en el huerto Getsemaní, una compañía de soldados, más alguaciles de los sacerdotes y de los fariseos, fueron a su búsqueda.  Cuando llegan donde Jesús estaba, él les pregunta a todos ellos: “¿A quién buscáis?  /  Le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy. Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba.  /  Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra” (Juan 18:4-6).  Como ustedes pueden darse cuenta, en el Nuevo Testamento, Jesús utiliza la expresión “YO SOY”, que además de servirle como una palabra de identificación, revela también que él es soberano sobre las circunstancias.  Se hace evidente que es divina, especial, y soberana esta expresión, porque Jesús lo usó para manifestar que él tenía el control de las circunstancias, pues como observamos en el relato de su detención “Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra”.  Jesús es el Soberano Absoluto “YO SOY” al que debemos dejar que soberanamente gobierne nuestras vidas, y no a la metafísica aunque esta se disfrace de alta teología que hasta parece bíblica y piadosa.   El cristianismo no es metafísica esotérica, sino un dejar que el “YO SOY” Divino (no humano) gobierne nuestra vida conforme a su voluntad sin que sea necesario constituirnos en falsos soberanos decretando cosas que finalmente no sucederán si el verdadero Soberano Dios no las tiene contempladas en sus decretos divinos.

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CONCLUSIÓN: Amados hermanos, mucho más hay que decir acerca del significado del Ser de Dios con respecto a su revelación “YO SOY”, pero en este mensaje solamente he dado un breve enfoque introductorio de que en la fe cristiana, (1) Jesús es la revelación de que Dios existe en la realidad cuya esencia invisible ha sido visible en la manifestación encarnada de su presencia; (2) Jesús es el mismo “YO SOY” preexistente a Moisés y a Abraham pero finalmente absolutamente eterno, sin principio ni fin; y que (3) Jesús es el mismo Jehová del Antiguo Testamento que tiene el control de todo lo que ocurre en el universo, en las naciones, en la vida personal, así como en la iglesia actual.

   Les invito a aprovechar la exposición de todos los temas de esta serie, y sepan de antemano que Jesús dijo también: …si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Juan 8:24b).  Así que tanto este mensaje como los que se predicarán durante todo este mes, se tendrá como objetivo que cada oyente que no ha creído en Jesús, crea en él, arrepintiéndose primero de sus pecados; y quien ya ha creído en Jesucristo, sepa y confirme que no morirá en sus pecados, pues a los que ya han creído en Jesús, dice el apóstol Pablo a ellos (o sea, a nosotros) que “él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (Efesios 2:1).

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———————————- REFERENCIAS:

[1] “La Ontología es una rama de la filosofía que se encarga de las entidades y de sus existencias, y además, de las maneras en que estas entidades se relacionan con su existencia y con sus co-existencias.  Estudia al ser en tanto lo que se es.  Algo así como un estudio general de propiedades, estructuras y funciones de un existente.  […]  (Es lo mismo que Aristóteles llamaba): la ciencia del “ente en cuanto ente”. Esto significa el estudio de los entes (algo que está ahí, que se manifiesta en nuestra percepción) partiendo desde el ente mismo, desde su propia estructura y, luego, desde su relación con  lo demás.  Por ejemplo: una piedra (su forma, su color, su peso, su textura) y la relación que tiene con todo lo que no sea esa piedra, con todo lo que no–es-esa-piedra.  Esa piedra es, porque está ahí rodeada de otros entes que no son esa piedra. La piedra es, porque es una parte dentro de la totalidad del universo y de nuestra percepción”.  http://www.filosofia.mx/index.php/perse/archivos/sobre_el_peso_ontologico_del_ser
[2] Aristóteles, en su época, a la filosofía acerca del Ser le llamó “filosofía primera” pero posteriormente sus discípulos originalmente le llamaron metafísica, sin embargo tras hacer una división entre los objetivos de estudio de la “filosofía primera”, hicieron surgir una disciplina filosófica denominada Ontología; dejando el término metafísica, siempre para el mismo estudio del Ser pero enfocado hacia todo lo que no es físico o sustancia del Ser, sino para lo que es abstracto del Ser, o sea, con todo lo que manifiesta su existencia
[3]  Sobre la disciplina de la Ontología, muchos filósofos como los alemanes Rodolfo Goclenio, Gottfried Leibniz, Jean Le Clerc, y Christian Wolff, en el siglo XVII; como el prusiano Emanuel Kant en el siglo XVIII; como Edmund Husserl en el siglo XIX; y como el estadounidense Willard Van Orman Quine, y los alemanes Nicolai Hartmann, y Martín Heidegger, y el francés Jean-Paul Charles Aymard Sartre en el siglo XX, han hecho importantes aportaciones sobre el Ser.  Leer artículo en http://es.wikipedia.org/wiki/Ontolog%C3%ADa (importante seguir los enlaces que se ofrecen en la página para ampliar la información acerca de cada filósofo.
[4] http://www.gotquestions.org/Espanol/argumento-ontologico.html Otros que argumentan ontológicamente acerca del Ser de Dios, son René Descartes en sus obras Discursos del Método, y Meditaciones Metafísicas; Baruch Spinoza, en su proposición 11 de su Ética.
[5] En este enlace se puede ver como la metafísica esotérica utiliza la expresión “YO SOY” para emitir sus autodecretos para intentar conseguir ser una mejor persona: http://metafisicadiaria.blogspot.mx/p/decretos.html
[6] La metafísica, independiente de la ontología, se enfoca a estudiar “al Ser, en su forma abstracta, no física, en cuanto lo relacionado al pensamiento, mente, sentimientos, emociones, deseos , energía y el espíritu, así como lo relacionado a lo que lo motiva y alienta y también, que lo deprime y entristece y como mejorar todas éstas condiciones; también […] sobre lo negativo del Ser, sus odios, culpas, adicciones, temores, egoísmo, rencores, envidias, para poderlo superar” http://www.librosdemetafisica.com/
[7] http://abundanciaamoryplenitud.blogspot.mx/2013/08/formando-tu-prosperidad-metafisica.html
   

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