YO SOY EL PAN DE VIDA, Por: Diego Teh.

YoSoyelPandeVida

YO SOY EL PAN DE VIDA

Juan 6:35-59.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Luz de Vida” de la col. Bojórquez, Mérida, Yucatán; el día domingo 14 de Junio del 2015, a las 18:00 horas.

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   INTRODUCCIÓN: Comer no tiene nada de malo, siempre y cuando uno coma a la medida, ¿verdad? pues si no, ya se verán los resultados en el cuerpo de uno.  Comer es una necesidad del organismo de nuestro cuerpo, pero no solo vivimos para comer sin trabajar (como los sánganos), sino que debemos trabajar primero para ganar lo que vamos a comer.  Sin embargo, tampoco vivimos solamente para trabajar y comer, pues hay otra necesidad humana no del cuerpo sino del alma que también es necesario que nos ocupemos de proveerle la satisfacción espiritual que necesita.  Después de un evento extraordinario cerca de Tiberias Galilea, en el que Jesús alimentó a más de cinco mil personas con tan solamente cinco panes de cebada y dos pececillos que un muchacho le trajo y los multiplicó (Cf. Juan 6:15),  al día siguiente, cuando Jesús se había ido por mar a Caperanaum Galilea, un grupo de estos cinco mil, abordaron unas barcas, y viajaron por la costa de Galilea desde Tiberias hasta Capernaum, donde encontraron a Jesús.  Pero prestemos más atención no acerca de la ruta del viaje, ni de su acierto al hallar a Jesús, sino acerca de su razón equivocada para ir en busca de Jesús.  Nos dice San Juan que este grupo de personas: “…hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá?  /  Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.  /  Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre” (Juan 6:25-27).   Jesús descubrió que ellos solamente estaban buscando a Jesús no porque les importara las evidencias de que Jesús es Hijo de Dios, ni porque les interesara aprender para vivir las enseñanza del evangelio de Jesús, sino que le estuvieron buscando para ver si él se hacía responsable de darles otras veces.  Querían comer sin trabajar, quizá querían ahorrar su dinero, o quizá en realidad no tenía dinero para comprar de comer, pero lo que menos paso por sus mentes era que deberían trabajar, sino lo único que pasó por sus estómagos es la señal de comer por hambre.  Jesús no les negó lo importante que es comer, ni lo importante que es trabajar para comer, pero los amonestó a trabajar “no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará;…” (v. 27).  Fue en este contexto que Jesús les afirmó a ellos y a los judíos que se encontraban en aquellos territorios, que: YO SOY EL PAN DE VIDA; EL QUE A MI VIENE, NUNCA TENDRÁ HAMBRE; Y EL QUE EN MI CREE, NO TENDRA SED JAMÁS” (Juan 6:35, 48).

   Después de esta breve descripción del contexto cuando Jesús dijo “Yo soy el pan de vida”, les quiero compartir que en su afirmación se encuentran incluidas otras verdades de mucha importancia para los seres humanos.  /  ¿Qué verdades de mucha importancia para los seres humanos se encuentran incluidas en la afirmación de Jesús cuando dijo: “Yo soy el pan de vida”?  /  Haciendo una sencilla observación a todo el texto bíblico que el apóstol Juan relata con respecto a estas palabras de Jesús, les compartiré cinco verdades de mucha importancia.

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   La primera verdad de mucha importancia para los seres humanos que se encuentra incluida en la afirmación de Jesús cuando dijo: “Yo soy el pan de vida”, es que:

I.- EL SER HUMANO NECESITA TAMBIÉN ALIMENTO ESPIRITUAL.

   En las palabras de Jesús a aquellos interesados en que él les diera comida gratis, les dice: “…me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.  /  Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece;…” (Juan 6:26,27).  Qué error cuando una persona acude a una iglesia o ministerio cristiano para recibir un apoyo médico, dental, estético, o en despensa, solamente porque se querían ahorrar unos pesos, pero en su corazón no hay ningún interés por creer y aceptar el santo evangelio de Jesús que es lo mejor.  Eso era lo que estaba haciendo aquel grupo de galileos y judíos en Capernaum.   Lo importante del caso, que también es una instrucción apropiada para nosotros es que Jesús les dijo: “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece;…”.  Estas palabras de Jesús, indican con toda claridad que preocuparse por el pan de cada día no es malo en sí, pero eso solamente satisface al cuerpo; pero como los seres humanos también tenemos un alma que también necesita ser alimentado adecuadamente, es necesario trabajar por “la comida que a vida eterna permanece”, comida que no está disponible en el supermercado, ni en las tiendas de autoservicio, ni en los mejores restaurantes, sino solamente en Jesús, quien dijo a ellos de sí mismo “Yo soy el pan de vida”.  En otras palabras, además de las ricas comidas que nos gusta comer, toda persona debe “comer a Jesús” el pan de vida.  No se trata del sacramento de la santa cena que todavía no había sido instituido por Jesús, sino que se trata de creer que Jesús es enviado de Dios para la salvación de los pecadores que se arrepienten (Cf. Juan 6:28,29).

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   La segunda verdad de mucha importancia para los seres humanos que se encuentra incluida en la afirmación de Jesús cuando dijo: “Yo soy el pan de vida”, es que:

II.- NADA MATERIAL PUEDE SUSTITUIR EL ALIMENTO ESPIRITUAL.

   Como a aquellas personas se les hacía difícil creer en que Jesús es enviado de Dios, “Le dijeron entonces: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces?” (Juan 6:30).   Luego, le argumentaron que ellos creían haber comido del pan del vida o pan del cielo, pues le dicen a Jesús: “Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer” (Juan 6:31).  Ellos pensaron que el maná (un alimento físico) que sus antepasados comieron hace como 1500 años atrás en el desierto, era suficiente, y que les seguía haciendo efecto hasta a ellos.  Pero, primero, aunque aquella comida fue conocida como pan de cielo, finalmente era un alimento material que solo alimentaba al cuerpo, y no necesariamente al alma; segundo, eso había sido la experiencia de sus antepasados de hace como mil quinientos años atrás, quienes recibieron una provisión para sobrevivir en el desierto; y tercero, lo que Jesús les estaba diciendo a estas personas, se trataba de un alimento divino apropiado para el alma, y que debería ser experimentado de manera personal, no a nombre de un antepasado.    La explicación que Jesús les dio acerca de la diferencia entre el maná de 1500 años atrás, y el pan de vida que él afirmó ser, es esta: “… De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.  /  Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo” (Juan 6:32-33).  Hay la tendencia de que el ser humano confunda las cosas materiales como si estas fueran los medios de salvación; por ejemplo, hay personas que piensan que van asegurando su salvación porque hacen todo lo posible de no perderse el sacramento de la cena del Señor, cada vez que es ministrada; pero esto, no viene del cielo como el maná no era el verdadero pan del cielo, aunque sean símbolos de Jesucristo el verdadero pan del cielo.   Cuando Jesús le dijo que: “el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo” se estaba refiriendo a él mismo, por lo que inmediatamente, para que no haya alguna duda, les dijo sin rodeos: “Yo soy el pan de vida” (Juan 6:35), el pan espiritual y divino que no puede ser sustituido con nada que sea material, pues es totalmente único, dado que nada material puede dar vida al alma como Dios si lo puede dar.

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   La tercera verdad de mucha importancia para los seres humanos que se encuentra incluida en la afirmación de Jesús cuando dijo: “Yo soy el pan de vida”, es que:

III.- OFRECE SATISFACCIÓN ETERNA PARA EL ALMA.

  Justo en el mismo momento que “Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida;…”, hubo una explicación muy importante de parte de él, que deja bien clara la naturaleza y el efecto de “comer”, o sea, de creer en Jesús como el Hijo de Dios.  Al respecto Jesús les dijo: “el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás” (Juan 6:35).  En esta explicación de Jesús, aunque Jesús introduce por equivalencia la realidad de que también él es agua y se sobreentiende que es agua de vida; en ambos casos, ya sea por “comer” de él como pan de vida, o por “beber” de él como agua de vida (entiéndase comer y beber como creer en él), habrá una satisfacción total y eterna no para el cuerpo sino para el alma de la persona que tome esa decisión.  La satisfacción anunciada por Jesús es que tal persona “nunca tendrá hambre” y “no tendrá sed jamás”, esto solamente para la persona que crea que él es enviado de Dios, por lo que entonces acepta que él es el verdadero pan de vida descendido del cielo.

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   La cuarta verdad de mucha importancia para los seres humanos que se encuentra incluida en la afirmación de Jesús cuando dijo: “Yo soy el pan de vida”, es que:

IV.- NO EVITA LA MUERTE FISICA, SINO LA ESPIRITUAL.

   Para que estas personas no sigan confundidas ni sigan argumentando con vagos razonamientos, Jesús les vuelve a repetir la misma afirmación  “Yo soy el pan de vida” (Juan 6:48), pero inmediatamente les explica que “Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron.  /  Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera” (Juan 6:49-50).  Con estas palabras Jesús les está dejando claro que las personas, a pesar de comer los mejores alimentos, por más nutritivos que estos sean, la muerte física no se puede evitar; e igualmente aunque una persona crea en Jesús como el Hijo de Dios enviado del cielo como el pan de vida, también a pesar de esto, la muerte física tampoco podrá ser evitado.  Cuando Jesús dice que él “es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera”, está diciendo que lo que no morirá en una persona que crea en Jesús, es el alma.  Debido a que en realidad, el alma de por sí no muere, entonces, ¿qué es lo que Jesús está diciendo con estas palabras?   Para entenderlo, tenemos que recordar que la muerte no es el fin de la existencia de un ser humano, sino que es la separación que el alma hace del cuerpo en el que antes estaba; así que muerte, en el contexto que Jesús está explicando, es la muerte espiritual que consiste en que el alma de una persona queda separada no solamente del cuerpo en el que antes estuvo sino que esta queda separada también de Dios.   Cuando en la biblia se habla de muerte eterna, esto es lo que se quiere decir: que el alma humana queda eternamente separada de Dios.  Pero cuando Jesús dice que él “es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera”, está diciendo que si alguien cree en él, tal persona no quedará separada de Dios, sino que tendrá vida eterna, o sea unión con Dios.  Así que Jesús, no nos evita la muerte física, sino que nos evita la muerte eterna (la separación eterna en relación con Dios), la peor muerte que nos pudiera ocurrir.

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   La quinta verdad de mucha importancia para los seres humanos que se encuentra incluida en la afirmación de Jesús cuando dijo: “Yo soy el pan de vida”, es que:

V.- ES UN SÍMBOLO DE SU SACRIFICIO QUE DA VIDA AL PECADOR.

   Lo que finalmente quiero que observemos en el texto que estamos analizando es la explicación que Jesús da de sí mismo como pan de vida.  La lectura es amplia, pero vale la pena analizarla.  Siguiendo con su explicación, Jesús les dijo a aquellos interesados en solamente comer gratis que: “… y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” (Juan 6:51c).    Desde el comienzo de esta explicación, ya les dejó claro que cuando él les hablaba de pan de vida, les estaba hablando de su carne o cuerpo, que como ya sabemos fue crucificado, no tanto porque Pilato consintió su crucifixión, sino porque Jesús quiso dar su propia vida por el mundo.   Aquellas personas no entendían lo que Jesús decía figuradamente ni a pesar de las explicaciones que les hacía, por lo que el apóstol Juan nos dice que: “Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?” Juan 6:52).   Jesús sigue haciéndoles a estas personas todas las aclaraciones necesarias, diciéndoles al mismo tiempo que sus afirmaciones, de verdad que eran ciertas.   Juan nos dice que: “Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.  /  54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.  /  55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.  /  56 El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.  /  57 Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.  /  58 Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente” (Juan 6:53-58).  Toda esta explicación de Jesús, y toda la simbología que utiliza en las expresiones “comer” y “beber”, solo significan el acto de creer, y alimentarse espiritualmente de la única fuente divina que vivifica no solo para el presente sino para la eternidad.  Así, entendemos que cuando Jesús dijo “Yo soy el pan de vida”, estaba afirmando que él estaría dando su vida para que el pecador pueda vivir con Dios en la eternidad, pues, de lo contrario el pecador se quedaría sin vida eterna.

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CONCLUSIÓN: Amados hermanos, todo el contexto de esta declaración de Jesús, nos ofrece un claro recordatorio que a pesar de la mucha ocupación que pudiera demandarnos el trabajo que realizamos todos los días para que nuestra familia y nosotros mismos tengamos el pan de cada día en nuestras mesas; es importantísimo y necesario que también miremos la necesidad que nuestro ser entero tiene de ser alimentado adecuadamente, no con alimentos espirituales chatarras que el mundo ofrece basado en placeres y vanidades, sino del alimento único y especial que proviene de Dios, el cual figuradamente es llamado “Pan de Vida”, pero literalmente se llama Jesucristo, el Hijo de Dios.  Trabajar es un deber importante porque es un medio legítimo para obtener el pan de cada día, pero es necesario que cada persona esté consciente que no solo el cuerpo necesita alimento, sino también el alma necesita alimentarse de Dios por medio de Jesucristo, por lo que además de trabajar y de comer, hay que buscar el verdadero alimento divino espiritual que alimenta el alma.   Es necesario renunciar a todas las cosas que están siendo los alimentos espirituales de nuestra alma, y estar dispuesto a alimentarse únicamente de Jesucristo, el verdadero pan del cielo que alimenta al alma para darle vida tanto para el presente, pero con extensión para el futuro para una comunión permanente con Dios.  Comer el Pan de Vida, no es ir ni participar en el culto de la iglesia, no es comulgar con el sacramento de la santa cena, no es hacerse miembro de la congregación o iglesia, no es ser muy bueno y generoso con los demás, no es decirle hermano a otros creyentes, etc…, sino creer en Jesús como el salvador personal de nuestras vidas.  Si alguno que me escucha en esta ocasión no ha creído salvadoramente en Jesús, mucho cuidado, está perdido para siempre.  Lo invito a que crea que él murió por usted, y acepte la vida eterna que él le está regalando.

   

One thought on “YO SOY EL PAN DE VIDA, Por: Diego Teh.

  1. Reflexi n Todo el que vea al Hijo de Dios y crea en l, es decir, quien lo reconoce y acoge mediante la fe, tendr la vida eterna y resucitar en el ltimo d a. La fe es un don de Dios que nos dispone para asentir a las verdades reveladas por Dios. Hay cristianos que son como esos cantos redondos de los r os, que a lo mejor llevan a os dentro del agua, pero se rompen y en su interior est n completamente secos.

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