YO SOY EL CAMINO, Por: Diego Teh.

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YO SOY EL CAMINO

Juan 14:1-14.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Unidad en Cristo” de la col. Morelos Oriente, de Mérida, Yucatán; el día domingo 28 de Junio del 2015, a las 18:00 horas, el día de la recepción de 5 nuevos miembros de la congregación: Lizet, Keily, Ana, Merari, y Oscar

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   INTRODUCCIÓN: En nuestro pasaje bíblico, todo comienza con una conversación que Jesús tuvo con sus discípulos la noche de la última cena con ellos, en la que él hace una declaración que motivó a que el apóstol Tomas hiciera una pregunta con respecto a las palabras de Jesús.  Jesús dijo: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.  /  Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.  /  Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.  /  Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?” (Juan 14:2-5).  La pregunta de Tomás fue enfocada hacia cómo saber el camino para llegar a dónde se iría Jesús, allá en “la casa” (obviamente celestial) de Dios el Padre de Jesús, donde Jesús prepararía lugar para sus discípulos.   Fue en respuesta a esta pregunta de Tomás que Jesús hizo una triple declaración diciendo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6), pero he considerado compartirles en este mensaje solamente la primera parte que dice: “Yo soy el camino,…”.

   Específicamente, en este mensaje les voy a compartir que cuando Jesús afirma: “Yo soy el camino”, explica según el contexto de la conversación, que él es “el camino” para diversos objetivos que favorecen la relación humana para con Dios.  /  ¿Cuáles son los diversos objetivos que siendo Jesús “el camino” favorecen la relación humana para con Dios?  /  Mediante una observación de toda la conversación relatada en el texto bíblico de Juan 14, les señalaré cuáles son algunos de los objetivos que siendo Jesús “el camino” favorecen la relación humana para con Dios.

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   El primer objetivo que siendo Jesús “el camino” favorece la relación humana para con Dios, es:

I.- PARA ACUDIR A LA CASA DEL PADRE.

   En mayo 2013 durante un viaje que pastores y ancianos realizamos en autobús privado rumbo a Zapopan, Jalisco, todos teníamos conocimiento de que pasaríamos a Tejalpa, Morelos para dejar allí a la familia de uno de los pastores, y para pasar la noche en la iglesia de ese lugar.  Los hermanos de allí nos estarían esperando a las 6:00 de la tarde para darnos hospedaje.  Pero alguien sugirió tomar otra carretera como atajo para llegar pronto a Tejalpa; por lo que los responsables del viaje dieron al chofer la instrucción de tomar la ruta alterna.  Luego de tomar el “atajo”, a cierta distancia aparecieron entronques con letreros que indicaban destinos locales, pero ninguno indicaba cuál carretera seguir para llegar a Tejalpa.  Nadie sabía qué hacer en esos momentos, pues no había disponibilidad de GPS, ni los dos choferes conocían la ruta, y además por seguridad había temor de preguntar a desconocidos en la carretera, por lo que gracias a que se pudo realizar una llamada a hermanos del estado de Morelos, fuimos orientados para un nuevo entronque y retornar al camino correcto que debió servirnos como atajo.  Por fin llegamos a la puerta de la iglesia a las 10:00 de la noche (con cuatro horas de atraso), cuando ya los hermanos estaban preocupados por nuestra tardanza, e incluso les habíamos afectado su agenda de aquella noche.  ¡Qué problemático es no saber el camino correcto hacia un destino al que uno quiere llegar!; pero es mucho más problemático no saber cuál es el camino correcto para llegar al cielo de Dios el Padre, porque tiene que ver con nuestra necesidad de salvación, pero gracias a Dios que Jesús es el camino para cada pecador.

   Cuando Jesús afirmó “Yo soy el camino”, se refirió en primer lugar a que él es el camino a donde él anunciaba irse para preparar lugar para cada discípulo: “la casa de mi Padre”, pero no se estaba refiriendo al templo que también era considerado como la casa de Dios a lo que él también llamó en otras ocasiones como la casa de su Padre (Cf. Juan 2:16, en la primera purificación del templo), sino que Jesús se refirió al cielo del Padre usando figuradamente el diseño del templo que tenía diversos aposentos o moradas.  Pero, ¿por medio de qué o cuál camino se puede llegar al cielo del Padre?   En aquellos tiempos, en todos los países y ciudades del imperio romano, al cual pertenecía toda Palestina donde Jesús nació y ejerció su ministerio, había una expresión popular que decía: “todos los caminos conducen a Roma”, ciudad hacia la cual, partiendo desde todos los países y ciudades del imperio, se construyeron más de 400 vías -unos 70.000 kilómetros- para comunicar la capital, Roma, el centro donde convergía el poder del imperio con las provincias más alejadas[1].  Es probable que debido a que en la mentalidad de la gente no importaba cual camino tomar, pues finalmente les llevaría a Roma, Jesús les aclaró por medio de la metáfora del camino romano, que para llegar al cielo del Padre (no a Roma), no había ni 400, ni 300, ni 200, ni 100, incluso ni siquiera 2 caminos, sino solo un camino que era, ha sido, y es solamente él mismo.

   Amados hermanos que hoy por el determinado consejo de Dios, van a ser recibidos como miembros de esta congregación, que bueno que ya saben que ser miembro de una iglesia no significa salvación.  Si uno se hace miembro porque ya es salvo en Jesús, ¡qué bueno!, vale la pena, pero si uno se hace miembro sin ser salvo por medio de Jesús, tal persona sigue en condenación eterna.  Ninguna membresía de ninguna denominación puede salvar y hacer que por medio de su organización una persona llegue y entre al cielo del Padre, por más cristiana que esta sea, y ni por más apegada que esté su doctrina a las Sagradas Escrituras.  Recuerden siempre que solo Jesús es el camino para llegar al cielo del Padre.

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   El segundo objetivo que siendo Jesús “el camino” favorece la relación humana para con Dios, es:

II.- PARA RECIBIR EL PODER DEL PADRE.

  Durante la enseñanza-conversación entre Jesús, Tomás, Felipe, y los demás discípulos, Jesús les dice a todos ellos: Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.  /  De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre” (Juan 14:11,12).  Mediante esta explicación, lo primero que Jesús resalta es que él es Dios porque él es en el Padre y porque el Padre está en él, y les dice que las obras que él ha estado haciendo y que nadie más puede hacer son la evidencia de que él realmente es Dios.  Y tanto fariseos como saduceos, así como el la gente común reconocían que sus obras no eran de humano, pero tampoco de demonio (Cf. Juan 7:15-21; 10:19-21), por lo que por lógica tenía que ser de Dios.   Pero lo que quiero enfatizar en este mensaje es que para los que creen en él, dice Jesús que: “las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará”, y la razón que él da para ello es “porque yo voy al Padre”.   Gracias a que Jesús se fue hacia el Padre, los creyentes podemos ahora recibir el poder de Dios necesario para realizar las obras que manifiestan el amor salvador de Dios hacia los pecadores, por lo que ese poder solamente se puede adquirir por medio de Jesús el camino para recibir el poder del Padre.

   Amados hermanos que hoy son recibidos como miembros de esta congregación, se están uniendo a un cuerpo que debe estar ocupado en hacer las obras de Dios, pero hacer la obra de Dios no es nada fácil, debido a que su naturaleza no es humana sino divina, por lo que ustedes tienen el poder de Dios a su disposición por medio de Jesús el camino.  Ustedes no deben ser como aquellos que siempre andan diciendo que no pueden hacer esto o aquello porque no tienen experiencia ni idea de cómo hacerlo, pues en el servicio a Dios ninguna obra se realiza en base a la experiencia sino en base al poder de Dios.  Atrévanse a realizar nuevos retos, planes, y proyectos en la obra de Dios, y acudan en busca del poder necesario por medio de Jesús, entonces cada quien verá gloriosos resultados nunca antes vistos en esta amada congregación.

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   El tercer objetivo que siendo Jesús “el camino” favorece la relación humana para con Dios, es:

III.- PARA HACER ORACIONES AL PADRE.

  Otra de las cosas que Jesús dijo a sus discípulos durante aquella conversación la noche de la última cena con ellos, está relacionada con la oración.  Lo que dijo al respecto fue: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.  /  Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré” (Juan 14:13,14).  Con respecto a estas palabras, primero vamos a observar que cuando se pide algo al Padre, dice Jesús en dos ocasiones que se tiene que pedir “en mi nombre” (hablando de él).  Nadie tiene el derecho y ni siquiera el privilegio de orar a Dios por su propio mérito, sino que tiene que decirle a Dios que su oración la está haciendo en el nombre de Jesús.  Por eso es importante que al terminar toda oración le digamos a Dios que tal oración se la hacemos en el nombre de Jesús.   Por eso estoy diciendo en este punto que Jesús es también el camino para hacer oraciones al Padre.   Pero otro detalle que debemos observar en estas palabras de Jesús es que también en dos ocasiones él dice que cuando se pida algo en su nombre, “yo lo haré”.  Finalmente, si alguien necesita algo de Dios, el que concede la respuesta correspondiente es Jesús mismo que es uno mismo con el Padre, pero es importante y necesario que toda oración sea hecha en su nombre.

   Al respecto de la unión que hay entre el Padre y Jesús que aunque son personas distintas de la Divinidad, hay algo propio en sus naturalezas que los hace ser un solo Dios, tal como momentos antes Jesús se lo había explicado al apóstol Felipe quien quería que le mostraran al Padre, pero recibió como respuesta de Jesús las siguientes palabras: “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?  /  ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.  /  Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras” (Juan 14:9-11).  Orar al Padre por supuesto que es lo mismo que orar a Jesús, por ser ellos dos uno solo al mismo tiempo que son dos, pero cuando Jesús enseña que se ore en su nombre está diciendo que cuando se haga una oración a Dios del cual él es parte, esta oración solamente puede ser escuchada y respondida por Dios si se le dice a Dios que tal oración es hecha por los méritos de Jesús, especialmente por el mérito de haber dado su vida por los pecadores que han der ser salvos por creer en él.

   Amados hermanos, les ruego que no descuiden utilizar el nombre de Jesús al terminar toda oración que ustedes le dirijan a Dios.  Jesús es el camino para que nuestras oraciones lleguen a Dios.  Sin él, sin la mención de su nombre, sin su mediación no habrá ni atención ni respuesta a ninguna oración, por más elocuente que esta se haya hecho.  Cuando les toque orar para ofrecer a Dios un culto, terminen su oración diciendo que se ofrece el culto en el nombre de Jesús, porque un culto que no se ofrece en su nombre no va a ser recibido por el Padre porque no hay en ninguno de nosotros nada que haga merecer que nuestro culto sea recibido.  Lo mismo cuando se haga una oración de confesión de pecados, ya sea personal o colectiva; lo mismo cuando se haga una oración de intercesión ya sea pastoral o fraternal, tiene que hacerse en el nombre de Jesús.  Que no se les olvide este requisito de la oración, al mismo tiempo que no se les olvide que Jesús es el camino para hacer llegar nuestras oraciones al Padre.

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CONCLUSIÓN: Amados hermanos, ahora voy a recordarles que como 1500 años antes de Jesús, Dios le dijo a Moisés que su nombre es: “YO SOY EL QUE SOY” o solamente “YO SOY” (Exodo 3:14).  Al usar Jesús estas palabras “YO SOY” en más de siete ocasiones, con ellas estaba afirmando que él es Dios, y siempre lo combinó con otras imágenes con las que enfatizaba alguna cualidad de su ser divino, como cuando dijo: “Yo soy la luz del mundo”, “Yo soy el pan de vida”, “Yo soy la puerta de las ovejas”, “Yo soy el buen pastor”, etc…  Cuando dijo: “Yo soy el camino…”, estaba afirmando que él es Dios cuya misión a favor de los seres humanos es guiarlos hacia el cielo del Padre, hacia el poder de Dios, y hacia las respuestas de Dios.  Gracias a que Dios mismo por medio de Jesús nos proveyó el camino a la gloria eterna.

[1] http://www.erroreshistoricos.com/ipor-que/256-todos-los-caminos-conducen-a-roma.html

   

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