YO SOY LA VID VERDADERA, Por: Diego Teh.

YoSoylaVidVerdadera

YO SOY LA VID VERDADERA

Juan 15:1-10.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Luz de Vida” de la col. Bojórquez, de Mérida, Yucatán; el día domingo 12 de Julio del 2015, a las 18:00 horas, en la ocasión de la elección de un(a) nuevo(a) secretario(a) para su mesa directiva.

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   INTRODUCCIÓN: En Palestina, durante siglos, en el campo se cultivaban siete plantas: Higos, trigo, cebada, olivos, dátiles, granadas, y la vid.  La vid, es una planta trepadora de tronco retorcido con renuevos o ramas tiernas y largas, flexibles y nudosas, que brotan de la planta. Tiene hojas alternas, pecioladas, grandes y partidas en cinco lóbulos puntiagudos; echa flores verdosas en racimos que se transforman en uvas[1]. Todos los israelitas y judíos, al igual que Jesús eran conocedores de cada una de estas plantas y sus frutos respectivos.  También sabían muy bien cuál era el simbolismo de la vid.     Como mil años antes de Jesús, en la época del rey David, Asaf, un destacado ministro de música y cantante, utiliza la vid como símbolo del pueblo de Dios.  Uno de sus cantos dice: Hiciste venir una vid de Egipto; echaste las naciones, y la plantaste.  /  Limpiaste sitio delante de ella, e hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra.  /  Los montes fueron cubiertos de su sombra, y con sus sarmientos los cedros de Dios.  / Extendió sus vástagos hasta el mar, y hasta el río sus renuevos” (Salmo 80:9-11).  En la época de los Macabeos, alrededor del 165 a.C al 64 a.C, como por cien años, en la puerta de las sinagogas ponían la imagen de una vid para representar al pueblo de Israel[2].   Entre los años 12 al 26 d.C, Valerio Grato prefecto de Judea bajo el emperador Tiberio, emitió varios tipos diferentes de monedas. Los símbolos representados en aquellas monedas incluían ramas de palmeras, lirios, cuernos de la abundancia o cornucopias, y no podían faltar las hojas de la vid y ánforas[3].

    La noche de la última cena de Jesús con sus discípulos, él les hizo una declaración importante con diversos significados cuando les dijo: “Yo soy la vid verdadera” (Juan 15:1).  ¿Qué fue lo que Jesús les estaba comunicando al decir  metafóricamente “Yo soy la vid verdadera”?  En este mensaje quiero compartirles algunos significados de lo que Jesús estaba comunicando a sus discípulos mediante esta metáfora.

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   El primer significado de la declaración de Jesús: “Yo soy la vid verdadera”, es que:

I.- JESÚS SI CUMPLE LA FUNCIÓN DE HACER DISCÍPULOS PRODUCTIVOS.

   En el Antiguo Testamento existen varias referencias a vides inútiles:  1.- Dios le dice al profeta Ezequiel que la ciudad  de Jerusalén se había convertido como una vid inútil cuya madera no servía más que para ser convertida en madera para ser quemada y resultar en tizones carbonizados que ya no sirven más para nada (Ezequiel 15).   2.-  Por haber dejado a Dios toda la nación de Israel, Él le reclama diciéndoles  “Te planté de vid escogida, simiente verdadera toda ella; ¿cómo, pues, te me has vuelto sarmiento de vid extraña?” (Jeremías 2:21).   3.- A toda la nación de Israel les dice “La vid está seca, y pereció la higuera; el granado también, la palmera y el manzano; todos los árboles del campo se secaron, por lo cual se extinguió el gozo de los hijos de los hombres” (Joel 1:12).   4.- A todos los habitantes de Jerusalén y de toda la provincia de Judá, les dice: “¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres?” (Isaías 5:4).  En otras palabras, el pueblo israelita jamás pudo ser la vid verdadera que debió ser, por eso Jesús les dice: “Yo soy la vid verdadera” (alhqinh  = aleziné, = “real, auténtico, genuino, digno de confianza”).

   Lo que podemos observar en todo esto, es que Israel como vid (como nación), debió hacer que sus pámpanos (sus habitantes) produjeran frutos abundantes y agradables a Dios, pero no lo hizo.  Quizá porque sus gobernantes, y hasta algunos sacerdotes, y profetas, no cumplieron su deber para con el pueblo que ellos deberían servir.  Es por eso que Jesús se constituye como “la vid verdadera” para producir en sus pámpanos (los creyentes o discípulos) los frutos que su Padre el labrador (Dios) espera.   Como congregación, igualmente necesitamos que la vid el cual no es el pastor, ni los ancianos, ni la directiva, sino Jesús, transmita en nosotros su poder para estar capacitados en producir los frutos necesarios de nuestra labor de servirle en el extendimiento de su evangelio.  Los creyentes somos los pámpanos de la vid (las ramas de la vid, donde cuelgan los frutos), los cuales por estar unidos a Jesús la vid, debemos producir de manera natural los frutos correspondientes.  Jesús como la vid, no es la vid silvestre que produce frutos silvestres indeseados, sino la vid verdadera que contiene en sí mismo y comunica la ‘savia’ necesaria para que las ramas (los pámpanos) produzcan y sostengan la mayor cantidad posible de frutos.

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   El segundo significado de la declaración de Jesús: “Yo soy la vid verdadera”, es que:

II.- JESÚS ESTÁ SOMETIDO A LA VOLUNTAD DE DIOS EL LABRADOR.

   En esta parábola de la vid, intervienen tres figuras principales: El labrador, que simboliza al Padre; la vid, que simboliza a Jesucristo; y los pámpanos que simbolizan a los creyentes o discípulos.  Jesús de manera metafórica, primero afirma: “Yo soy la vid verdadera”, y luego añade: “y mi Padre es el labrador” (Juan 15:1).   Es importante el dato que aunque sea por tan una sola vid verdadera haya un labrador, que en su contexto se trata de Dios el Padre celestial de Jesucristo.  Tiene que cumplir las expectativas de su labrador.  El Padre como labrador es un buen labrador que trabaja no solamente con el tallo de la vid (su Hijo Jesucristo), sino también con los pámpanos, porque su voluntad final es que los pámpanos que pertenecen a su única vid verdadera, tengan mucho fruto.  El Padre, como labrador se ocupa tanto de Jesús la vid, como de los pámpanos o ramas de la vid, que son los creyentes.  Jesús mismo dice en otros momentos que él como vid es 1) cuidado por su Padre (Lucas 22:42-44), 2) limpiado por su Padre (Juan 17:11-12), y 3) cosechado por su Padre  (Juan 6:44).  Pero en cuanto su Padre es el labrador, Él está esperando de Jesús como vid, que transmita toda la ‘savia’ a los pámpanos, para que los pámpanos produzcan no pocos sino muchos frutos que el Padre labrador está esperando ver y cosechar.

   Jesús dijo que: “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, (el Padre, el labrador) lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, (el Padre, el labrador) lo limpiará, para que lleve más fruto.  /  Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado (Juan 15:1-3).   Jesús está cumpliendo su parte, de alimentar y sostener a los pámpanos, y nosotros los pámpanos debemos cumplir con nuestra parte, produciendo desde frutos de arrepentimiento hasta frutos de fe, amor, y servicio.  Dios el labrador es exigente con su Hijo Jesucristo quien debe tener fuertes a las ramas o pámpanos; pero Dios es exigente no solo con Jesús el tallo de la vid sino también con las ramas o pámpanos, o sea, los creyentes, para que sean altamente fructíferos.  Jesús mediante su ministerio de revelar la palabra a los discípulos y finalmente mediante su sacrificio vicario cumplió la voluntad de su Padre el labrador; por lo que ahora a nosotros los pámpanos nos toca cumplir con la voluntad del Padre labrador, produciendo frutos abundantes como resultado de estar unidos espiritualmente a Jesús la vid verdadera.

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   El tercer significado de la declaración de Jesús: “Yo soy la vid verdadera”, es que:

III.- JESÚS CAPACITA A LOS CREYENTES (PÁMPANOS) QUE PERMANECEN UNIDOS A ÉL.

   Es significativo que en este discurso de Jesús como vid, insistiera a los discípulos que permanezcan en él como las ramas de la vid tienen que estar unidos al tallo para que puedan estar vivos y dar frutos.   En Hampton Court, palacio en las afueras de Londres, existe una vid de más de 200 años. Tiene ramas que llegan a 120 pies de largo (36.57mts. 1 pie = 30.48cm), pero se recogen hasta 700 libras (317kg 514.6333g)[4] de uva por temporada. ¿El secreto? Cada rama está conectada directamente al tronco y este a su raíz de 12 pies (3.65 mts) de circunferencia.   En el discurso de Jesús, tan solamente en los versículos 4-7 y 9,10 podemos leer unas siete veces esta insistencia de permanecer en él, insistencia acompañada de advertencias pero también de incentivos para considerar la necesidad e importancia de permanecer en Jesús.  Para dar fruto es necesario permanecer en Cristo: “Permanecer” significa “mantenerse sin mutación en un mismo lugar, estado o calidad”.   La palabra en griego para “permanecer” es menw (meno) cuyo significado es “estar, vivir, morar, durar, perdurar, o continuar”, lo cual indica que el que acepta ser discípulo de Jesús tiene que estar verdaderamente decidido a  “estar, vivir, morar, durar, perdurar, y continuar” unido por la fe y obediencia a Jesús.

  Las palabras pronunciadas por Jesús dicen: Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.  /  Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.  /  El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.  /  Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho” (Juan 15:4-7).   Y   “Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.  /  Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor (Juan 15:9,10).  La idea de toda esta explicación de Jesús es que sin estar unido a él, una persona no puede producir el fruto o los frutos que Dios el labrador espera de él, pues por más que se esfuerce solo en cualquier cosa, no podrá tener éxito; en realidad una persona que quiere vivir independientemente de Jesús, nada puede hacer que verdaderamente agrade a Dios.  Creo que Jesús al hablar del que no permanece en él estaba describiendo a una persona incrédula de Dios (no a un discípulo), y sugiere que como el pámpano seco sirve para ser echado al fuego, así el incrédulo que no se une a Jesús terminará como producto apropiado para las llamas del fuego ardiente del mismo infierno.  Pero cuando habla del buen discípulo o creyente dice que al permanecer en él, las oraciones de esta persona serán escuchadas y respondidas por el Padre, pero además será una persona que recibirá la capacidad de amar a otros porque la propiedad principal que Jesús como vid transmite al creyente es la capacidad de amar, pero solamente es capacitada la persona que en verdad permanece en él.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, la enseñanza básica de esta metáfora de Jesús es que los hijos de Dios de todos los tiempos, tanto del antiguo Israel como de la iglesia actual, debemos corresponder a la voluntad de Dios, no dando frutos raros y silvestres, sino propios de la obra de Jesucristo en nuestras vidas.  Todo verdadero creyente o discípulo, como evidencia de que está unido a Jesús, dará muchos frutos buenos que Dios en su voluntad espera ver en él.  Sigamos unidos al tallo espiritual que es Jesucristo, y daremos frutos adecuados para vivir la voluntad de Dios.   Todo verdadero discípulo una vez unido a Jesucristo no estará vacilando entre si sigue con él o no, sino que permanecerá unido a él para siempre, pues ni siquiera la muerte puede separar dicha unión (como ocurre en el matrimonio), sino al contrario, tras la muerte de un pecador que se ha unido a Jesucristo, se confirma su unión y permanencia con Jesús para toda la eternidad.

   Mis amados hermanos, esta noche de elección de un(a) nuevo(a) secretario(a) para esta congregación, es probable que alguno de ustedes quiera aceptar esta responsabilidad, pero talvez en su mente está presente la idea de que quizá no pueda realizar esta función; pero déjenme decirles que en virtud de nuestra unión con Jesucristo por medio de la fe en él, hace que él comunique en nosotros todo poder necesario para poder cumplir toda responsabilidad para beneficio de la obra de Dios.  A todos aquellos hermanos(as) que sean propuestos para desempeñar el secretariado de la congregación, los animo a recordar que los que estamos unidos a Jesús la vid verdadera, continuamente estaremos recibiendo la capacidad suficiente y abundante para poder rendir también resultados abundantes.

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[1] http://lapalabradedios0.tripod.com/id36.htm

[2] http://www.abideinchrist.org/es/jn15v1jesucristolavidverdadera.html

[3] https://buscandoajesus.wordpress.com/articulos/sistema-monetario-y-coste-de-la-vida-en-tiempos-de-jesus/

[4] Cálculo realizado en: http://www.metric-conversions.org/es/peso/libras-a-kilogramos.htm

   

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