LOS PODERES DE LA PRESENCIA DE DIOS EN CONTRA DEL PECADO; por Diego Teh.

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LOS PODERES DE LA PRESENCIA DE DIOS EN CONTRA DEL PECADO

1 Samuel 5 y 6.

Preparado para predicar por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Siervos de Jesús” de Celestún, Yucatán; el día sábado 29 de Agosto del 2015, a las 19:30 horas.

   INTRODUCCIÓN: El arca que se menciona en el texto que usaré para la exposición del mensaje de esta ocasión, no es el arca de Noé que sirvió durante el diluvio, sino que es un pequeño mueble rectangular (tipo cofre) de un metro con quince centímetros de largo, por sesenta y nueve centímetros de ancho, y sesenta y nueve centímetros de alto” (Exodo 37:1; NTV) que Dios pidió fuese construido de madera de acacia con recubrimiento de oro, con un par de querubines también de oro labrado a martillo en la parte de encima.  Era conocido como el arca del testimonio (Éxodo 30:6) porque en ello se encontraba depositado las dos tablas de los Diez Mandamientos; también se le conocía como el arca del pacto (Cf. Números 10:33; 14:44; Deuteronomio 10:8; 31:9, 25), porque era símbolo del compromiso de Dios de que estará en medio de su pueblo; pero también se le conoció como el arca de Dios (cf. 2 Samuel 6:2, 3, 6, 7), obviamente porque en ello Dios mismo manifestaba que estaba presente con su pueblo; y se identificaba también como el arca de Jehová (cf. 2 Samuel 6:10,11; 1 Samuel 5:3), pues porque ese es el nombre con el que Dios se dio a conocer a los israelitas.  Representaba la presencia de Dios no solamente en el tabernáculo y posteriormente en el templo, sino que representaba la presencia de Dios en medio de todo el pueblo israelita.  Dije que representaba, porque a Dios no se le puede contener en un cofre, ni Él mismo se confinaría en un mueble por más majestuoso que nos parezca, pues a través de ello Dios solamente manifestaba poderosamente que Él estaba con su pueblo.  El mismo profeta Samuel explica que el nombre de Jehová de los ejércitos, que mora entre los querubines” (2 Samuel 6:2), lo cual deja claro que la manifestación de la presencia de Dios moraba, estaba de continuo residiendo, entre aquellos dos querubines en aquel arca.

   Pero un detalle interesante, es que la presencia de Dios así como es 100% bendición, también es 100% peligrosa.  Aquella ocasión cuando Dios manifestó su presencia en el monte Sinaí para dar a través de su profeta Moisés, los Diez Mandamientos, su presencia fue causa de que vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento.  /  Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios; y se detuvieron al pie del monte.  /  Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera.  /  El sonido de la bocina iba aumentando en extremo; Moisés hablaba, y Dios le respondía con voz tronante.  /  Y descendió Jehová sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte; y llamó Jehová a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió.  /  Y Jehová dijo a Moisés: Desciende, ordena al pueblo que no traspase los límites para ver a Jehová, porque caerá multitud de ellos” (Exodo 19:16-21).  Y todo el tiempo que la presencia de Dios estuvo manifestada en aquel monte dando a Moisés los Diez mandamientos, dice la Escritura que: “Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos, y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba; y viéndolo el pueblo, temblaron, y se pusieron de lejos” (Exodo 20:18).  Y luego que Moisés bajó del monte para encontrarse con el pueblo, ellos le dijeron a Moisés: “Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos” (Éxodo 20:19).  Así es de poderosa, impresionante, y bendita pero peligrosa, la santísima presencia de Dios.  Y aunque la manifestación de Su presencia por medio del arca del pacto, no se daba con la misma espectacularidad, el hecho de que era la manifestación de la presencia de Dios, el resultado era igual de poderoso y peligroso para todo aquello que tenga procedencia en el mal y en el pecado.

   Los primeros capítulos del primer libro del profeta Samuel, nos relatan la historia de que por causa del pecado de dos impíos sacerdotes de Dios, hijos del sumo sacerdote Elí quien también tuvo la culpa de ser consentidor con ellos, pero también por el pecado del mismo pueblo de Dios que ellos ministraban, los israelitas fueron culpables de que el Nombre de Dios sea ofendido y burlado por los filisteos, por lo que allá en Ebenezer, fue capturada por los filisteos el arca de la presencia de Dios que los israelitas mandaron traer desde Silo hasta Ebenezer con la idea de que así serían favorecidos por Dios en contra de los filisteos, sin embargo Dios no los favoreció.  Aquellos dos hijos impíos que tuvieron el honor de ser sacerdotes, el papá de ellos, y hasta la esposa de uno de esos dos sacerdotes, y más de 34,000 hombres pagaron con su propia vida el precio de ofender a Dios (1 Samuel 3-5), y finalmente el arca de Dios fue llevado durante siete meses por lo menos a cinco ciudades de los filisteos, tiempo en el cual ellos aprendieron que la presencia de Dios es poderosa en contra de lo que es pecaminoso.

   La historia bíblica de 1 Samuel 5 y 6, nos presenta la enseñanza de que la manifestación de la presencia Dios es poderosa para acabar con todo aquello que tiene su origen en el mal.  /  ¿Por qué es poderosa la presencia de Dios en contra de todo aquello que es pecaminoso?   /  A través del desarrollo de esta predicación les presentaré algunas razones por las que la presencia de Dios es poderosa en contra de todo aquello que es pecaminoso.

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   La primera razón por la que la presencia de Dios es poderosa en contra de todo aquello que es pecaminoso, es:

I.- PORQUE PUEDE ACABAR CON LA IDOLATRIA.

   Unos meses atrás cuando los filisteos que hicieron guerra en contra de los israelitas, lograron capturar el arca, y se lo llevaron a una de sus ciudades llamada Asdod, al templo de Dagón uno de sus dioses.  Aunque se trataba de la presencia de Dios entre ellos, de nada favorable les sirvió pues durante la primera noche del arca de Dios en aquel templo pagano, el dios Dagón cayó postrado delante del arca de Dios.  Pero aunque los sacerdotes de aquel dios Dagón le pusieron de pie nuevamente en el lugar donde siempre había estado, la segunda noche se volvió a caer delante del arca de Dios “postrado en tierra delante del arca de Jehová; y la cabeza de Dagón y las dos palmas de sus manos estaban cortadas sobre el umbral, habiéndole quedado a Dagón el tronco solamente” (1 Samuel 5:4).  Pero la consecuencia y desenlace, según Samuel, fue lo siguiente: Y se agravó la mano de Jehová sobre los de Asdod, y los destruyó y los hirió con tumores en Asdod y en todo su territorio.  /  Y viendo esto los de Asdod, dijeron: No quede con nosotros el arca del Dios de Israel, porque su mano es dura sobre nosotros y sobre nuestro dios Dagón” (1 Samuel 5:6,7).

   Desgraciadamente la idolatría es uno de los grandes pecados no solamente de la gente sin temor de Dios en su vida, sino hasta de quienes recientemente han aceptado el evangelio de Jesucristo, y hasta de quienes ya llevan mucho tiempo profesando la fe cristiana.  El apóstol Pablo, a los creyentes no tan nuevos de la ciudad de Corinto, tuvo que escribirles para decirles: Por tanto, amados míos, huid de la idolatría” (1 Corintios 10:14).   Aunque una persona no tenga ídolos de madera, yeso, metal, u de otro material que represente falsas deidades del paganismo; y aunque una persona no tenga objetos religiosos que esté usando como mediadores ante el Dios verdadero, despreciando así la mediación de Jesucristo; puede ser muy seguro que en su corazón tenga sus propios ídolos invisibles que necesitan ser destruidos únicamente por la presencia de Dios que hoy tenemos disponible no por medio de un objeto sagrado como lo fue el arca, sino por medio del poder de la presencia divina de Jesucristo, la nueva y viva manifestación de la presencia de Dios.

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   La segunda razón por la que la presencia de Dios es poderosa en contra de todo aquello que es pecaminoso, es:

II.- PORQUE PUEDE ACABAR CON LA VIDA HUMANA.

   Después de esa mala experiencia en Asdod, los filisteos llevaron el arca de Dios a otra de sus ciudades llamada Gaza, luego a Ascalón (aunque de estas dos no tenemos ninguna información adicional, cf. 1 Samuel 6:17).  Luego fue llevada a la ciudad llamada Gat, y también allí “la mano de Jehová estuvo contra la ciudad con gran quebrantamiento, y afligió a los hombres de aquella ciudad desde el chico hasta el grande, y se llenaron de tumores” (1 Samuel 5:9).  De allí la llevaron a otra de sus ciudades llamada Ecrón, donde, según Samuel los ecronitas dieron voces, diciendo: Han pasado a nosotros el arca del Dios de Israel para matarnos a nosotros y a nuestro pueblo.  /  Y enviaron y reunieron a todos los príncipes de los filisteos, diciendo: Enviad el arca del Dios de Israel, y vuélvase a su lugar, y no nos mate a nosotros ni a nuestro pueblo; porque había consternación de muerte en toda la ciudad, y la mano de Dios se había agravado allí.  /  Y los que no morían, eran heridos de tumores; y el clamor de la ciudad subía al cielo” (1 Samuel 5:10-12).  Así de mortal fue con ellos la presencia de Dios, durante todos los siete meses que decidieron retener con ellos el arca de Dios. (1 Samuel 6:1).

  Sin duda que no esperamos que la presencia de Dios acabe con nuestra vida, aunque en realidad si eso ocurriera, lo tenemos bien merecido, porque la santidad de la presencia de Dios no debería admitir la pecaminosidad de la presencia humana.  Afortunadamente, la presencia de Dios en la actualidad que es por medio de Jesucristo, aunque no es ni una milésima menos santa, su misericordia es mayor, de tal manera que en vez de fulminar a las personas que le recibimos en nuestro corazón, nos salva de la condenación eterna, del poder del pecado, y de mucho más, porque lo que en realidad Dios quiere acabar no es nuestra vida sino el pecado y sus raíces que se establecen en el corazón.  Vale la pena el dar entrada a la presencia de Dios por medio de Jesucristo en nuestra vida, porque es verdaderamente vivificante.

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   La tercera razón por la que la presencia de Dios es poderosa en contra de todo aquello que es pecaminoso, es:

III.- PORQUE PUEDE ACABAR CON EL DESOBEDIENTE.

   Luego que los filisteos devolvieron el arca de Dios, que llegó en la primera ciudad de los israelitas llamada Bet-semes, aunque los mismos israelitas se gozaron por el arca, y ofrecieron sacrificios a Dios, “porque habían mirado dentro del arca de Jehová; hizo morir del pueblo a cincuenta mil setenta hombres. Y lloró el pueblo, porque Jehová lo había herido con tan gran mortandad.  /  Y dijeron los de Bet-semes: ¿Quién podrá estar delante de Jehová el Dios santo? ¿A quién subirá desde nosotros?  /  Y enviaron mensajeros a los habitantes de Quiriat-jearim, diciendo: Los filisteos han devuelto el arca de Jehová; descended, pues, y llevadla a vosotros” (1 Samuel 6:19-21).

   Primero, sepamos quienes eran los Bet-semesitas.   Su historia se remonta hasta la época cuando los israelitas que heredaron aquel territorio no expulsaron a los habitantes nativos, pues debían matarlos o expulsarlos.  Al respecto leemos en el libro de los Jueces que: Tampoco Neftalí arrojó a los que habitaban en Bet-semes, ni a los que habitaban en Bet-anat, sino que moró entre los cananeos que habitaban en la tierra; mas le fueron tributarios los moradores de Bet-semes y los moradores de Bet-anat” (Jueces 1:33).  Entonces, desde un principio los israelitas neftalitas, fueron culpables de desobediencia, simplemente porque no quisieron obedecer, y estoy seguro que se sentían orgullosos porque aparentemente Dios no les castigó, por lo que quizá pensaban que no les castigaría por cualquier otra desobediencia que hicieran.   Con respecto al manejo del arca del pacto, según Números 4:1-15, debería ser cubierto por descendientes de Aarón con las cortinas que ellos desarmarían del tabernáculo (v. 5), pero la transportación del arca y de otros utensilios quedaban a cargo de los Coatitas de la tribu de Leví, con la advertencia de que ni siquiera deberían tocar las cosas santas (v. 15).  Es obvio que los de Bet-semes no eran levitas sino neftalitas, por lo que no les correspondía ni transportar ni mucho menos tocar el arca de Dios, pero estando acostumbrados a ser desobedientes a lo establecido por Dios, pues aunque al parecer no tocaron el arca, se les ocurrió acechar en su interior, actitud que no le agradó a Dios, por lo que hizo morir del pueblo a cincuenta mil setenta hombres”.   El contexto nos indica que no murieron todos, sino solo cincuenta mil setenta hombres (de todas maneras son muchos).  La mortandad no tocó a las mujeres, y quedaron otros más, los que lloraron a los fallecidos.    Lo que me llama mucho la atención es que al parecer ni siquiera en las cinco ciudades de los filisteos donde fue llevado el arca de Dios, hubo tanta muerte, como lo hubo en esta comunidad que deberían ser más temerosos de Dios, pues los filisteos a pesar de su cultura pagana trataron con el mayor respeto posible la santidad del arca de la presencia de Dios.  Esto hace evidente que los de Bet-semes del pueblo de Dios fueron peores que los filisteos que no eran del pueblo de Dios, por su irreverencia ante la santidad de la presencia de Dios, que finalmente lo trataron deshaciéndose del arca enviándolo a otro pueblo como si se tratase de una plaga peligrosa que se debe evitar, y no de la presencia de Dios que se debe reverenciar, adorar, y obedecer.

     En segundo lugar, observamos que Samuel nos dice acerca de los habitantes de Bet-semes, que: “lloró el pueblo, porque Jehová lo había herido con tan gran mortandad”. Estoy seguro que habían obedientes a Dios entre ellos, y que los obedientes no fueron quienes buscaron mirar por curiosidad el interior del arca, sino solamente los que acostumbraban la desobediencia.   Estoy seguro también de que los obedientes no fueron alcanzados por la mortandad, pero también estoy seguro que no todos los desobedientes fueron alcanzados por la mortandad.  Quizá los obedientes no necesitaban de arrepentimiento, pero sí de más santidad.  Sin embargo, tanto las familias de los que murieron, y de los desobedientes que no murieron (también con todas su familias), debieron llorar pero de arrepentimiento, y no solo de sentimentalismo por la pérdida física de sus parientes, pero no demostraron arrepentimiento.  Al contrario, no desearon quedarse con la presencia de Dios sino que mandaron llamar a otros para que se llevasen el arca de la presencia de Dios.

  En tercer lugar observamos que finalmente, la gente prefirió deshacerse del arca de Dios.  Aunque de todas maneras, el arca tenía que ser llevado a Jerusalén, debió ser hasta que llegase de parte del rey David, la instrucción de ser trasladado, sin embargo, se apresuraron a no desearlo tener más entre ellos, porque preferían vivir como se les pegue la gana, antes que ser obedientes al Dios vivo y verdadero que había decidido ser también el Dios de ellos.  No aprendieron que la presencia de Dios puede acabar con las personas desobedientes.  Aunque no lo dice nuestro texto bíblico, ojalá si más tarde aprovecharon que la misericordia de Dios les dio otra oportunidad de arrepentirse, ya que en ese momento no recibieron como sus demás conciudadanos la merecida muerte de parte de la mano de Jehová Dios.

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   La cuarta razón por la que la presencia de Dios es poderosa en contra de todo aquello que es pecaminoso, es:

IV.- PORQUE PUEDE ACABAR CON UN RELIGIOSO.

   Luego que los de Bet-semes se deshicieron del arca de Dios, este fue llevado a la ciudad de Quiriar-Jearim, a tan solo 14 kilómetros de Jerusalén. En esta ciudad, el arca estuvo por veinte años en casa de Abinadab, bajo el cuidado de su hijo Eleazar, quien fue santificado para ser el sacerdote del arca de Dios (1 Samuel 7:1,2), sin ninguna novedad mortal.   Transcurrieron 20 años sin ninguna muerte, por lo que David promovió el traslado del arca hacia Jerusalén.  La historia nos la relata el profeta Samuel, de la siguiente manera: “Pusieron el arca de Dios sobre un carro nuevo, y la llevaron de la casa de Abinadab, que estaba en el collado; y Uza y Ahío, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo.  /  Y cuando lo llevaban de la casa de Abinadab, que estaba en el collado, con el arca de Dios, Ahío iba delante del arca.  /  Y David y toda la casa de Israel danzaban delante de Jehová con toda clase de instrumentos de madera de haya; con arpas, salterios, panderos, flautas y címbalos. (2 Samuel 6:3-5).  Todo iba bien hasta que: “Cuando llegaron a la era de Nacón, Uza extendió su mano al arca de Dios, y la sostuvo; porque los bueyes tropezaban.  /   el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios” (2 Samuel 6:6-7).  Esto hizo que David desistiera de seguir llevando el arca a Jerusalén, por lo que lo envió a otra población que no se dice su nombre, pero más específicamente en la casa de un tal Obed-edom.

  ¿Por qué murió Uza?  Abinadab su padre era un levita, por lo que no había ningún inconveniente, ni ninguna desobediencia por hacerse cargo de custodiar el arca, por eso pudo transcurrir 20 años el arca en su casa sin ningún problema.  Su hijo Eleazar no tuvo ningún problema ni con el arca en sí, ni con Dios mismo.  El problema de muerte reaparece cuando ya el arca estaba siendo trasladado a donde el rey David pretendía llevarlo, pero el problema no fue por la iniciativa de David, ni por la ruta tomada, ni por el destino planeado, sino por una acción equivocada quizá instintiva de Uza, hermano menor de Eleazar quien había ministrado por mucho tiempo delante del arca.  Su otro hermano Ahío que iba adelante del arca, no tuvo ningún problema, pero él sí, en parte porque iba a un costado del arca, pero en realidad su muerte repentina no fue porque las circunstancias le hayan conducido a este trágico final de su vida, sino porque su acción estuvo basada en un error crítico de pensamiento.

   Samuel describe como una temeridad la acción de Uza de haber tocado el arca que aparentaba estar a punto de caerse.   Fue una temeridad, porque 1) Uza erró al pensar que no importaba quién cargara el arca; 2) Uza erró al pensar que no importaba cómo fuera cargada el arca;  3) Uza erró al pensar que sabía todo sobre el arca solo porque ésta estuvo en casa de su padre por mucho tiempo;  4) Uza erró al pensar que Dios no podía cuidar el arca por sí mismo;  5) Uza erró al pensar que el suelo de la era de Nacón era menos santo que su propia mano.

   En fin, este hombre era un religioso, que con la ejecución de su vida, nos deja una lección importante: Que Dios no se agrada de un religioso que no tiene planes de agradar a Dios, sino solo de actuar conforme mejor le parezca; pero además la muerte de Uza, nos deja también la lección de que Dios desaprueba toda la carrera de un falso religioso.   Por tal motivo, debemos ser santos y obedientes a Dios en nuestro santo ministerio.

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CONCLUSIÓN: Amados hermanos, el objetivo general de este mensaje es que tengamos conciencia de que la presencia de Dios es poderosa en contra de todo aquello que es pecaminoso, y que podemos sacarle provecho para que su presencia en nuestra vida destruya todo aquello que es pecaminoso y que nos impide darle Solo a Dios toda la gloria,   Por otra parte, que también quede claro que en la actualidad, la presencia de Dios no se encuentra localizada en ningún objeto por más consagrado que esté al servicio de Dios, por lo que nadie piense que se acerca a Dios al acercarse a un objeto de fe; por ejemplo, por el hecho de tener un ejemplar de la Biblia en nuestras manos o abierta en una mesa en la casa, no significa que ello sea la presencia de Dios que está con nosotros.  La presencia de Dios solamente se manifiesta por medio de Jesucristo, la revelación de la viva y poderosa presencia de Dios.  Cuando una persona cree en Jesucristo, y le recibe en su corazón, la presencia de Dios por medio de Jesucristo, pasa a morar en la vida de una persona, acompañado al mismo tiempo del Espíritu Santo que también es la manifestación actual de la presencia de Dios en el mundo cuya función es aplicar los beneficios de la gracia de la salvación obtenida por Jesucristo para los pecadores.

  Para concluir permítanme recordarles que para Dios no hay imposibles, a menos que su soberana voluntad no contemple concedernos algo que quisiéramos ser o tener.  Les recuerdo que Jesús resucitó por lo menos en tres personas en distintas ocasiones (La hija de Jairo, el hijo de la viuda de Nain, y a Lázaro); sanó a enfermos de nacimiento como al ciego del estanque de Siloé (Juan 9:1-12), y hasta a personas que adquirieron enfermedades durante su vida como a una mujer que llevaba 18 años de andar encorvada, y a otra que llevaba 12 años padeciendo de flujo de sangre (Lucas 13:11-16; Lucas 8:43-47); e incluso su presencia es poderosísima para incomodar y hacer huir de una persona a la misma presencia del diablo o hasta a una legión de demonios como sucedió con el caso de un hombre en la ciudad de Gadara en la provincia de Decápolis (Lucas 8:26-33).  Todo esto indica que Jesucristo es poderoso en contra del diablo mismo, así como también sobre toda consecuencia de la presencia del mal en el mundo, pero también sobre toda pecaminosidad que existe en el corazón de las personas.  Así que los que tenemos a Jesucristo en nuestras vidas tenemos el divino y mejor recurso para que él derrote los pecados a los que hemos estado habituados, y nos  convierta en mejores hijos de Dios santos y obedientes.   Por eso, amados hermanos, debido a que Jesucristo está en sus vidas, ustedes tienen la presencia de Dios que les capacita para vivir poderosamente en santidad y obediencia.  Si alguien no está dando frutos de transformación en su vida, que se analice para ver si en verdad tiene a Jesús como su salvador, pues cuando Jesús ha sido aceptado en una vida, aunque no erradica por completo el mal de nuestras vidas, con tal que nos demos cuenta de que le necesitamos, su presencia va limitando y disminuyendo el impacto del diablo, el pecado, y la maldad en nuestra vida.30

   

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