SOLO POR LA FE (Según San Pablo); Por: Diego Teh.

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SOLO POR LA FE

Varios textos según San Pablo.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la Cong. “Luz de Vida” de la Col. Bojórquez, de Mérida, Yuc; el día domingo 11 de Noviembre del 2015, a las 18:00 horas.

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   INTRODUCCIÓN: Durante muchos siglos la iglesia católica romana había generado en su interior una serie de corrupciones y errores doctrinales y prácticos, pero durante los siglos XII al XVI se incrementaron haciéndose necesario que en cada siglo alguien levantase la voz para corregir tales errores, promoviendo una reforma espiritual y doctrinal en el interior de la iglesia romanista, pero solo para terminar ser declarados herejes y muchos ser ejecutados públicamente.  Cada vez los errores iban aumentando, al grado que no teniendo fundamento para justificar sus acciones, tuvieron que añadir libros y porciones apócrifas a las Sagradas Escrituras con tal de hacer creer a la gente que es un fundamento bíblico.  En el siglo XVI, el papa en turno, Leo X (1475-1521) llevó al colmo la doctrina y práctica de la salvación por medio de indulgencias o venta de perdón de pecados y de salvación eterna  mediante certificados.  Entre sus diversos comisionados a distintos lugares para esta promoción, envió en Alemania en 1517 al monje dominico llamado Johann Tetzel  (1465-1519) para que vendiera las indulgencias para perdón de pecado y salvación para vivos, y para sacar hasta las almas de los muertos que estuviesen en el purgatorio o en el mismo infierno, supuestamente trasladándolos al cielo.  Tetzel fue un experto comerciante de indulgencias pues tenía incluso la habilidad de engañar a la gente, afirmándoles que cada vez que se oía sonar el dinero al caer en la caja de recaudación, en ese preciso instante se estaba librando un alma de la condenación.  Este sistema de venta de indulgencias trajo como consecuencia que la gente no se preocupara por sus pecados pues finalmente el dinero lo solucionaría todo al comprar una indulgencia.  La realidad que estaba tras todo esto que obviamente no era una práctica bíblica, sino que era una astucia del papa para recaudar fondos para pagar una deuda económica que tenía el Vaticano en ese entonces, y terminar de construir la famosa Basílica de San Pedro en Roma que todavía existe en la actualidad.  Ante esas circunstancias, en Alemania, Martín Lutero, escribió un documento conocido como Las 95 Tesis de Lutero, en el que combatiendo la venta de indulgencias argumentaba con fundamento bíblico las equivocaciones de Tetzel y el Papa Leo X, y al mismo tiempo exponía la doctrina bíblica de la salvación.   Fue entonces a partir de aquella época (siglo XVI), que se comenzó a recuperar la doctrina bíblica e histórica de que solamente por la fe hay salvación (no por obras, ni por compra-venta), doctrina que fue conocida en latín como Sola Fide, que en español quiere decir: Solo por la fe.

   En este mensaje quiero compartirles lo que el apóstol Pablo enseña en sus epístolas con respecto al tema SOLO POR LA FE.  /  ¿Qué enseña el apóstol Pablo en sus epístolas con respecto al tema SOLO POR LA FE?  /  En este mensaje que no será amplio sino básico, solamente utilizaré algunos versículos de las epístolas del apóstol Pablo, para compartirles sus enseñanzas con respecto al tema SOLO POR LA FE.

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   La primera enseñanza del apóstol Pablo, con respecto al tema SOLO POR LA FE, es que:

I.- SOLO POR LA FE HAY JUSTIFICACIÓN.

   El primer texto de San Pablo que utilizaré es el que escribió a los romanos, que dice: Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;” (Romanos 5:1).  Antes de comenzar a describir los resultados de la justificación, en este texto, al decir: Justificados, pues, por la fe”, está indicando que la justificación del pecador delante de Dios es “por la fe”, y al decir eso, está negando que la justificación provenga de otro medio que no sea la fe misma.  Sin embargo, la fe no es la causa meritoria para ser justificado, sino que solamente es el medio secundario que Dios estableció para que se pueda creer en Jesús el medio primario, y así ser justificado.

   La justificación según el Catecismo Menor de Westminster, en respuesta a la pregunta 33, dice que es un acto de la libre gracia de Dios, por el cual él perdona todos nuestros pecados y nos acepta como justos delante de él: mas esto solamente en virtud de la justicia de Cristo, la cual nos es imputada, y que recibimos por la fe únicamente”.  Dos cosas quiero resaltar con respecto a lo que dice este catecismo, 1) que la justificación es “solamente en virtud de la justicia de Cristo, la cual no es imputada”, y 2) que esta imputación de la justicia de Cristo que nos justifica, “la recibimos por la fe únicamente”, no por otros medios secundarios.

   En el libro de la historia de Job, leemos que el suhita Bildad, uno de los tres amigos más cercanos a Job durante su tiempo de enfermedad, en una conversación que ellos tuvieron acerca del tema de ser justificado ante Dios, le recordó con certeza a su amigo Job: ¿Cómo, pues, se justificará el hombre para con Dios? ¿Y cómo será limpio el que nace de mujer?.  ¿Cómo? Esa es la pregunta. Y la respuesta nos la da San Pablo diciendo que “por la fe” pero no fe en que las cosas buenas que uno hace le van a justificar, no fe en que el dinero puede comprar la justificación, sino fe que justifica “por medio de nuestro Señor Jesucristo”.

   La Confesión de Fe de Westminster, en su capítulo 11, con respecto a cómo no sucede la justificación para los pecadores dice que: no infundiendo justicia en ellos (esto quiere decir que Dios no nos convierte en justos, pues seguiremos siendo pecadores) […], no por algo obrado en ellos o hecho por ellos, […] y no por imputarles la fe misma, ni el acto de creer, ni alguna otra obediencia evangélica como su justicia” (esto quiere decir que aunque la fe es el medio secundario para creer en Jesús el medio primario para ser justificado, tampoco la fe nos hace justos, ni nos cuenta como justicia).  Y luego la misma Confesión de Fe enfatiza que la justificación ocurre: “perdonándoles sus pecados, y contando y aceptando sus personas como justas, […] solamente por causa de Cristo, […] imputándoles la obediencia y satisfacción de Cristo”.  Aunque la justificación es por la fe, esta misma fe no tiene virtud alguna para merecer la justificación de un pecador, sino que el pecador es justificado porque se le imputa “la obediencia y satisfacción de Cristo”.  Así pues Dios no le infunde justicia a nadie convirtiéndole en justo para justificarle, sino que le justifica atribuyéndole al pecador que Cristo obedeció en lugar de él.  Es por eso que solo por medio de la fe en Cristo el hombre puede ser declarado justo delante de Dios (Romanos 3:28; Romanos 5:1; Gálatas 2:16; 2 Corintios 5:21).

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   La segunda enseñanza del apóstol Pablo, con respecto al tema SOLO POR LA FE, es que:

II.- SOLO POR LA FE HAY SALVACIÓN.

   El segundo texto de San Pablo que utilizaré es el que escribió a los Efesios, que dice: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;  /  no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8,9).  Ahora, además de la justificación, también la salvación es “por medio de la fe”.  En este caso también la fe no es el medio meritorio, porque es evidente que la fe para salvación “es don de Dios”, lo cual indica que no procede del ser humano, sino que la salvación finalmente es “por gracia”.  Parte de la gracia consiste en que el pecador no pudiendo por sí mismo creer salvadoramente en Jesucristo, le tiene que ser dada “la fe” como “don de Dios”.   Hablando de esta fe, el apóstol Pablo luego de afirmar que la salvación es “por medio de la fe”, añade la explicación diciendo que por eso es “no por obras”.  Y así observamos que si es “por medio de la fe” y “no por obras”, entonces es SOLO POR LA FE, sin obras y sin pagar por ello por medio de una indulgencia certificada.

   ¿Se imaginan que hubiese respondido el apóstol Pedro, si él hubiese escuchado al dominico Tetzel vendiendo indulgencias para el perdón de los pecados y para la salvación tanto para vivos así como hasta para los muertos, que en realidad solamente era un negocio para terminar de construir una basílica que se estaba construyendo en su supuesto honor?  Hay una historia de un caso relatado en los Hechos de los apóstoles en el que un hombre en Samaria, ex mago recién convertido a la fe, que quiso negociar por compra-venta el don de Dios que tenían los apóstoles Pedro y Juan que al imponer las manos sobre los creyentes recibían el Espíritu Santo.   El apóstol Pedro tuvo que reprenderle, y que no dudo hubiese hecho lo mismo con Tetzel.  El caso es descrito así por San Lucas: Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero,  /  diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo.  /  Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.  /  No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios.  /  Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón;  /  porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás” (Hechos 8:18-23).  Nada que provenga de Dios es por obras o por venta, incluso la salvación, que también es solo “por medio de la fe”.

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   La tercera enseñanza del apóstol Pablo, con respecto al tema SOLO POR LA FE, es que:

III.- SOLO POR LA FE HAY VICTORIA.

   El tercer texto de San Pablo que utilizaré es el que escribió también a los Efesios, que dice: Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno” (Efesios 6:16).  El maligno en este contexto no es nada menos que la misma persona de Satanás el eterno adversario de Dios y de sus hijos.  “Los dardos de fuego” son una figura de los medios y de los ataques que Satanás hace a la vida especialmente del que ha creído en Jesucristo.  Pero la buena noticia es que con “el escudo de la fe” (una manera de expresar la utilidad y los alcances de la fe), se pueden “apagar” no algunos sino “todos los dardos de fuego del maligno”.  La fe no solamente es el medio secundario para la justificación, ni solamente para la salvación, sino que es un elemento que acompaña al creyente desde el comienzo de la carrera hasta el final de toda la carrera cuando resulte absolutamente victorioso.

   Casi al final de su ministerio, cuando Jesús instruía a sus discípulos, pues él mismo muy pronto enfrentaría la muerte de manos de la gente, les dijo: “…confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33b).  Con la palabra “confiad”, Jesús los estaba invitando a desarrollar una fe en Dios que enfrente poderosamente las adversidades y que finalmente por esa misma fe lleguen a ser vencedores sobre las adversidades.  Jesús se estaba poniendo como ejemplo de haber vencido al mundo, aunque él era Dios, también manifestó confianza en su Padre, quien le fortaleció para enfrentar toda adversidad.

  El apóstol Juan también motivó a los creyentes de su época con las siguientes palabras: Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.  /  ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?” (1 Juan 5:4,5).  La victoria tan necesitada por el creyente en Jesucristo, no proviene de la astucia de una persona, ni de la experiencia en resolución de conflictos, viene precisamente solo por la fe centrada en creer que “Jesús es el Hijo de Dios”, pues finalmente es Jesús mismo quien nos hará victoriosos ante las circunstancias adversas.

   Tiene razón el autor del himno SI HAY VALOR Y FE, cuando dice: “Si en tu senda las nubes agolparse ves, no vaciles por ello, ni flaqueen tus pies; cada nube que venga no podrá traer, más que pruebas que pasan, si hay valor y fe”.  “// Si hay valor y fe // En la más oscura noche, siempre hay luz.  // Si hay valor y fe // Gozo y paz traerá la lucha, si hay valor y fe”.   “Si es tu vida una carga de cuidados mil, olvidado de todo te podrás sentir; si tu ayuda acudieras a llevar doquier, esto endulza la vida, si hay valor y fe”.  “// Si hay valor y fe // En la más oscura noche, siempre hay luz.  // Si hay valor y fe // Gozo y paz traerá la lucha, si hay valor y fe”.  “Pon en alto los ojos sin dudar jamás, que en las lides del mundo, vencedor saldrás; que si hay flores y encantos, tras invierno cruel, trae encantos la vida, si hay valor y fe”. “// Si hay valor y fe // En la más oscura noche, siempre hay luz.  // Si hay valor y fe // Gozo y paz traerá la lucha, si hay valor y fe”.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, SOLO POR LA FE, quiere decir que no hay necesidad de sumar nuestras obras buenas, ni entregar nuestros bienes o dinero a cambio de algo como la justificación, la salvación, y las victorias de nuestras luchas, pues está determinado que cada uno de estos beneficios espirituales son y han de ser actos de la libre gracia de Dios.  ¿Por qué las obras por más buenas que sean no sirven para acumularlas y luego canjearlas para ser justificados, salvados, y ser victoriosos ante las adversidades?  La razón es porque aún las mejores de nuestras obras están contaminadas por nuestra naturaleza pecaminosa, y no pueden contribuir ni en lo mínimo a conseguir ni una sola pizca, migaja, o milésima de una sola gracia de Dios.  Nunca podremos merecer nada de la gracia común ni de la gracia salvadora de Dios.  Para los elegidos de Dios, la fe en Jesucristo es el medio para obtener los beneficios de su libre gracia.  Si alguien le pide a usted que haga algo para recibir a cambio una gracia de Dios, hay una equivocación en tal petición.  Si alguien le pide a usted que pague con sus bienes o dinero para supuestamente recibir algo que Dios da por gracia, no acceda, hay una tremendísima equivocación y un gran negocio de por medio.  Hay justificación, salvación, y victoria, SOLO POR LA FE.

   

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