SOLO LA ESCRITURA, Por: Diego Teh.

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SOLO LA ESCRITURA

Varios textos.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la Cong. “Siervos de Jesús” de Celestún, Yuc; el día sábado 24 de Octubre del 2015, a las 19:30 horas.

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   INTRODUCCIÓN: El 31 de Octubre del 1517 Martín Lutero clavó en la catedral de Witemberg, Alemania, sus 95 tesis en contra del escándalo de la venta de indulgencias.  Al año siguiente, del 12 al 14 de Octubre, fue convocado a un juicio en Augsburgo, siempre en Alemania, ante el cardenal Cayetano quien le pidió que se retractara de sus tesis y de su convicción con respecto a la supremacía de las Escrituras, pero Lutero solamente reafirmó su apego a las Escrituras, y manifestó que la palabra de Dios debe ser la autoridad por encima del mismo papa y de cualquier concilio.  Parte de sus palabras fueron: “Su Santidad el Papa abusa de las Escrituras. Yo niego que él esté por encima de la Palabra de Dios”.  El Cardenal Cayetano no pudo soportar dicha afirmación al grado de que le levantó la voz a Lutero diciéndole que no volviera si no tenía la intención de retractarse de sus palabras.   Tres años después, un martes 16 de abril del 1521 fue convocado de nuevo a la Dieta de Worms, también en Alemania, ante el emperador Carlos V, y ante la corte del imperio, con el mismo fin de pedirle que se retractara de 41 de sus 95 tesis y afirmaciones acerca de la superioridad de las Sagradas Escrituras sobre el Papa y los concilios.  Su respuesta al respecto fue la siguiente: “No puedo ni quiero retractarme a menos que se me pruebe, por el testimonio de la Escritura o por medio de la razón, que estoy equivocado; no puedo confiar ni en las decisiones de los Concilios ni en las de los Papas, porque está bien claro que ellos no sólo se han equivocado sino que se han contradicho entre sí. Mi conciencia está sujeta a la Palabra de Dios y no es honrado ni seguro obrar en contra de mi propia conciencia. ¡Qué Dios me ayude! Amén”.   Tanto en Witemberg, como en Augsburgo, así como en Worms, Lutero dejó claro que el fundamento de sus creencias y tesis eran SOLO LA ESCRITURA.  Desde entonces, todo el movimiento reformador que se suscitó, abrazó este principio conocido en latín como SOLA SCRIPTURA. SOLO LA ESCRITURA es el fundamento de nuestra fe y práctica.

   En el mensaje que les quiero compartir en este momento, voy a exponerles que las Sagradas Escrituras son el único fundamento acerca de lo que debemos creer con respecto a Dios, y de la conducta que Él nos requiere.  /  ¿Cuáles son las razones para que las Sagradas Escrituras sean el único fundamento de nuestra fe y conducta?  /  Mediante el desarrollo de este mensaje voy a compartirles algunas razones por las que las Sagradas Escrituras deben ser el único fundamento de la fe y la conducta humana.

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   La primera razón por la que SOLO LA ESCRITURA debe ser el fundamento de nuestra fe y conducta, es porque:

I.- SOLO LA ESCRITURA REVELA EL PECADO DEL SER HUMANO.

  Como he dicho en una ocasión anterior, entre los filósofos, el francés Jean Jacques Rousseau, en el siglo XVIII, (1712-1778) divulgó dos de sus frases más célebres que dicen: “El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado”, “El hombre es bueno por naturaleza”[1].  Para la filosofía que es el producto del solo razonamiento humano no hay pecador.  Es en SOLO LA ESCRITURA que se revela no por un razonamiento humano sino divino la realidad de nuestra naturaleza pecaminosa.

   En la experiencia personal del apóstol Pablo, nos relata que: yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.  /  Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto” (Romanos 7:7,8).  Aquí, “la ley” se refiere en un sentido específico a los Diez Mandamientos, pero en un sentido general se refiere a todo mandamiento registrado en cualquier lugar del Antiguo Testamento, las Sagradas Escrituras que existían en la época del apóstol.   Cuando Pablo dice que “sin la ley el pecado está muerto”, está diciendo que si no hubiese ley de Dios nadie se daría cuenta que es pecador.  La ley de Dios, es la que hace ver que uno es pecador ante la justicia y santidad de Dios.  La ley escrita de Dios es la que revela cualquier y todo pecado presente en nuestra naturaleza.

   La gente que no se da cuenta que es pecadora, es porque su misma inclinación a hacer lo pecaminoso le hace sentirse cómodo en su pecado sin darse cuenta que eso mismo que le tiene esclavizado es pecado delante de Dios.  Es también porque no se ha encontrado con la palabra escrita de Dios.  Cuando alguien lee o escucha la palabra de Dios, tiene que darse cuenta que es pecador, porque esa es una función de la palabra de Dios, para dar paso a ofrecerle la solución a su problema de pecado.

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   La segunda razón por la que SOLO LA ESCRITURA debe ser el fundamento de nuestra fe y conducta, es porque:

II.- SOLO LA ESCRITURA CONFIRMA LA VOLUNTAD DE DIOS.

   En un mensaje que el profeta Isaías le dio a los israelitas, les dijo que habrían personas que les dirán: “Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? /  ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido” (Isaías 8:19,20).  Isaías estaba enseñando al pueblo de Dios que no busque respuestas para sus vidas por medio de los encantadores y adivinos, porque para eso está Dios.  Pero de manera específica, les indica que lo que deben decir, es “¡A la ley y al testimonio!”.   ¿Qué es la ley y qué es el testimonio?  La ley, es una referencia a los primeros cinco libros de las Sagradas Escrituras que fueron escritos por Moisés, los mismos libros que los judíos han llamado Torah, y a los que ahora también conocemos como Pentateuco.  El testimonio, en la época de Isaías (700 a.C), era para los israelitas, el resto de las Escrituras después de los escritos de Moisés.  Todavía no habían sido escritos todos los libros que forman lo que hoy llamamos Antiguo Testamento, pero ya había otros escritos después de los de Moisés, que se puede decir que para su época formaban el total de las Sagradas Escrituras para los israelitas.  En la época de Isaías, si alguien necesitaba saber la voluntad de Dios, aunque podía consultar a Dios por medio de algún profeta, también podía hacerlo recurriendo a las Sagradas Escrituras existentes.  Para nosotros hoy, el total de las Sagradas Escrituras es no solo la ley y el testimonio (el Antiguo Testamento), sino también los evangelios, la historia de la iglesia, las epístolas apostólicas, y el apocalipsis (el Nuevo Testamento).  El quien no acuda a estos testamentos es como que no le haya amanecido pues su vida permanecerá en la más profunda oscuridad de la ignorancia acerca de la voluntad de Dios.  SOLO LA ESCRITURA confirma la voluntad de Dios.

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   La tercera razón por la que SOLO LA ESCRITURA debe ser el fundamento de nuestra fe y conducta, es porque:

III.- SOLO LA ESCRITURA ENSEÑA CÓMO LIBRARSE DE LA CONDENCIÓN.

   Jesús en una ocasión cuando explicó acerca de un hombre rico que tras su muerte se encontró en el lugar de tormento y que pedía a Abraham (Dios, en sentido figurado) que enviara a alguien a que le dijera a sus familiares que sean obedientes a Dios para que no vayan a parar en el mismo lugar que él ha descubierto que es real.  La respuesta que recibió de Abraham (o sea, de Dios) fue: “A Moisés y a los profetas tienen, óiganlos” (Lucas 16:29).  Para la época de Jesús, Moisés ya llevaba más de 1500 años de fallecido, y el último de los profetas había muerto aproximadamente 400 años atrás, por lo que no podían ser escuchados de manera oral.  Lo que Jesús les estaba diciendo es que los escritos de Moisés (la ley), y la de los profetas, tenían la instrucción suficiente y necesaria para saber cómo conducirse delante de Dios para evitar el tormento eterno.  Las palabras: “A Moisés y a los profetas tienen, óiganlos”, enfatizan que TODA y SOLO LA ESCRITURA, es suficiente para conocer cómo librarse de la condenación eterna.  Para la cristiandad de la actualidad el total de las Sagradas Escrituras es tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, al que debemos acudir para encontrar en cada una de sus páginas el mensaje de Dios para evitar la condenación eterna.  SOLO LA ESCRITURA enseña como librarse de la condenación, y que sin duda nos revelará que es únicamente por medio de Jesucristo.

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   La cuarta razón por la que SOLO LA ESCRITURA debe ser el fundamento de nuestra fe y conducta, es porque:

IV.- SOLO LA ESCRITURA REVELA A JESÚS COMO HIJO DE DIOS.

   Cuando Jesús en un día de reposo sanó a un paralítico junto al estanque Betesda en Jerusalén, los judíos se incomodaron por eso, por lo que Jesús tuvo que decirles que su Padre Dios trabaja sin día de reposo.  Quizá comprendieron que Dios trabaja sin día de descanso, pero no les agrado que Jesús se identificara como Hijo de Dios al llamar “Mi Padre” a Dios (cf. Juan 5:17).  San Juan, nos relata que “Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios” (Juan 5:29).  A ellos Jesús les dijo: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39).  Jesús con estas palabras les estaba diciendo a aquellos judíos que sabían que las Escrituras enseñaban acerca de la vida eterna, y que daban testimonio acerca del Hijo de Dios que viviría entre ellos, y les confirma que dicho Hijo de Dios era él.   Los judíos, y mucho más los intérpretes de la ley y los profetas, sabían que cada uno de los libros de las Sagradas Escrituras de su época (el Antiguo Testamento), hablaban del Hijo de Dios.  Ahora, le tenían frente a él, diciéndoles que “las Escrituras […] son las que dan testimonio de mí”.  Fueron duros contra él, pero, con respecto al tema de este mensaje es claro que TODA Y SOLO LA ESCRITURA revela a Jesús como el Hijo de Dios.

  Aprovechando la ocasión, Jesús les pidió que no se dejen engañar por sus propias ideas, imaginaciones, etc…, y al mismo tiempo les ordenó que escudriñen las Escrituras, pues en ella (aunque todavía no había ninguno de los 27 libros del Nuevo Testamento) encontrarían el conocimiento acerca de la vida eterna por medio del Hijo de Dios, pues ese era el tema central de todos los libros del Antiguo Testamento.  Ahora somos más privilegiados en tener además de los 39 libros del Antiguo Testamento, otros 27 libros del Nuevo Testamento mucho más detallado en cuanto a la persona y obra de Jesús.  Jesús nos diría el día de hoy que si algo queremos saber acerca de él, lo encontremos en SOLO LA ESCRITURA.

   Cuando una persona o asociación religiosa abandona las Sagradas Escrituras, o además de ella, busca salvación por medio de otras fuentes que no sean las Escrituras, el resultado va a ser sin duda alguna una herejía acerca de las doctrinas más esenciales.  Esto fue lo que sucedió en la época del papa Leon X quien mandó a John Tetzel a vender indulgencias en Alemania para la salvación de vivos y hasta de muertos. Por no acudir a SOLO LA ESCRITURA terminó así negando la salvación por gracia y por medio de Jesús, pues al vender sus indulgencias negaba la suficiencia de la salvación en Cristo, y negaba la misma salvación por gracia.   No acudir a las Sagradas Escrituras, o acudir a ella mezclándola al mismo tiempo con otra fuente como fundamento para enseñar lo que se debe creer y practicar, simplemente va a resultar en un error o herejía.  Es por eso que es importante que también nosotros escudriñemos las Escrituras porque SOLO LA ESCRITURA nos enseña a Jesús como el Hijo de Dios en quien podemos ser salvos. Fuera de las Escrituras, solamente nos dirán que Jesús fue un maestro, un profeta, etc…, pero tal información no nos sirve para la salvación.

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   La quinta razón por la que SOLO LA ESCRITURA debe ser el fundamento de nuestra fe y conducta, es porque:

V.- SOLO LA ESCRITURA ESTÁ LIBRE DE CORRUPCIÓN PECAMINOSA.

   Hay personas que pretenden guiarse por lo que les dicte su conciencia, su intuición, o sus sentimientos, pero el apóstol Pablo explica en su epístola al pastor Tito que: Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas.  /  Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra” (Tito 1:15,16).  De una mente o de una conciencia corrupta por el pecado, no puede ser el fundamento para determinar lo que uno debe creer y hacer para agradar a Dios.

   Cuando el apóstol Pablo le escribe al pastor Timoteo, le dice que la razón por la que hay personas que se apartan de la verdadera fe, y por la que hay engañadores por medio de doctrinas que proceden del demonio y no de Dios, es porque tales personas tienen “cauterizada la conciencia” (1 Timoteo 4:2).  Por eso la conciencia humana no puede ser garantía para determinar lo que uno debe creer y hacer para obedecer a Dios.

  En otra situación cuando el apóstol Pablo les escribe a los Corintios que ya eran creyentes, les dice que “algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina” (1 Corintios 8:7).  Aún después de que uno se haya convertido a la fe cristiana, la conciencia por causa de los malos hábitos pecaminosos del pasado, puede permanecer en un estado de debilidad por lo que no es apto para determinar lo que se debe creer y hacer para agradar a Dios.  Luego, no solamente es débil, pues, por esa misma debilidad puede ser arrastrado hacia otro pecado, y entonces dice Pablo que “se contamina”, y estando así contaminado no está en la capacidad de determinar lo que es mejor para su fe y obras para con Dios.

  Así que ni la conciencia humana, ni siquiera la conciencia del creyente puede ser el fundamento de la fe y la conducta, sino SOLO LA ESCRITURA, pues al respecto de las Sagradas Escrituras dice el apóstol Pedro que: “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;” (2 Pedro 1:19).  Solo la Escritura es “la palabra profética más segura”, que no deja a las personas en la oscuridad de la ignorancia sino que les trae la luz del día a su corazón para darse cuenta de su realidad y necesidad de Dios para su salvación.

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  CONCLUSIÓN: Amados hermanos, la finalidad de este mensaje es que no fundamentemos nuestra fe en las doctrinas de una persona o asociación religiosa, ni en nuestra opinión personal aunque se origine en nuestra propia conciencia; que tampoco estemos buscando por ninguna fuente o medio, soluciones para los problemas de nuestra vida espiritual; pues no hay nada más seguro que SOLO LA ESCRITURA.

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[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Jean-Jacques_Rousseau

   

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