ME GOZARÉ EN EL DIOS DE MI SALVACIÓN, Por: Diego Teh.

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ME GOZARÉ EN EL DIOS DE MI SALVACIÓN

Habacuc 3:17,18.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la Congregación “Luz de Vida” de la col. Bojórquez, de Mérida Yuc; el día Domingo 13 de Diciembre del 2015, a las 18:00 horas; como sermón del tercer domingo de adviento.

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   INTRODUCCIÓN: “A Cristo crucificado”, un soneto anónimo de la segunda mitad del siglo XVI que ha sido atribuido a una gran cantidad de posibles autores[1], dice así: “No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte.  /  Tú me mueves, Señor, muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido, muéveme ver tu cuerpo tan herido, muéveme tus afrentas y tu muerte.  /  Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, que aunque no hubiera cielo, yo te amara, y aunque no hubiera infierno, te temiera.  /  No me tienes que dar porque te quiera, pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera”[2].  Así de incondicional de parte de los seres humanos debería ser nuestro amor para con Dios, no porque hubiese promesa de un cielo o por temor al infierno, sino que aún si no hubiese cielo ni infierno, uno debería amar a Dios movido por su mismo amor manifestado por medio de Jesucristo.

   Tomando en cuenta que hoy es tercer domingo de adviento, litúrgicamente conocido también como domingo de gozo, les predicaré precisamente sobre el tema de gozo.  Para ello, utilizaré como fundamento no el soneto que les he compartido, sino una parte de un himno bíblico del siglo sexto a. C, (como 1200 antes del soneto) escrito por un profeta de Dios llamado Habacuc, cuyas palabras dicen así: “Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales;  /   con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación” (Habacuc 3:17,18).  Así es como toda persona debería gozarse en Dios, no solamente cuando se tiene abundancia de bendiciones materiales, sino aunque no se tenga abundantes bendiciones materiales, o aun si habiéndolos tenido se llegase a perder todo, el gozarse en Dios debe ser la mejor experiencia que toda persona debe procurar.

   En fin, lo que específicamente les quiero compartir con estas palabras de las Sagradas Escrituras es que el gozarse en Dios tiene sus efectos favorables para la vida de un creyente.  /  ¿Cuáles serían los efectos favorables en la vida de un creyente por gozarse en Dios?   /   Reflexionando sobre los dos versículos de nuestro texto bíblico para este mensaje, descubriremos algunos de los efectos favorables que resultan del gozarse en Dios.

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   El primer efecto favorable en la vida de un creyente como resultado de gozarse en Dios, es que:

I.- EL QUE SE GOZA EN DIOS ENFRENTA ADECUADAMENTE LAS ADVERSIDADES.

   La descripción de nuestro texto, indica que Habacuc estaba sospechando que pronto podría llegar un tiempo en el que en todo su país que era líder en agricultura y ganadería, no tendría ni higuera, ni vides, ni olivo, ni otros labrados que le “den mantenimiento” a las familias; e incluso que podrían llegar a no tener ni ovejas, ni vacas para vender o para consumir en sus hogares.   Es decir, estaba previendo una carencia extrema de producción agrícola y ganadera. La razón de su pensamiento no era porque previera temporadas de sequía, sino era por la noticia sabida por todos de que Babilonia un poderoso imperio estaba surgiendo y conquistando otros muchísimos reinos, en muchos casos quitándoles a los reinos y ciudades conquistadas, sus cosechas y sus propios animales de ganadería.

   Amados hermanos, lo que quiero que observen es que aunque todas las cosas básicas para la sobrevivencia humana dejen de estar disponibles, Habacuc dice: “yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación”.  Esto es una clara descripción de que por más graves que sean las adversidades que sin falta llegan a la vida de todo ser humano, se pueden enfrentar con mejor perspectiva, si uno a pesar de todo, verdaderamente se alegra y goza en Dios.  No se debe uno sentir gozoso en Dios solamente cuando hay seguridad económica o alimentaria, sino con mucha más razón y necesidad uno debe gozarse en Dios también cuando las adversidades hacen acto de presencia en la vida personal o familiar.

 

   El segundo efecto favorable en la vida de un creyente como resultado de gozarse en Dios, es que:

II.- EL QUE SE GOZA EN DIOS FORTALECE APROPIADAMENTE SU FE PERSONAL.

   Uno de los temas principales que Habacuc destaca en su libro es precisamente el tema de la fe.  Ya había dicho que “…el justo por su fe vivirá” (Habacuc 2:4b).  Muchos como Habacuc, en su época, eran justos delante de Dios, pero una y otra vez eran agraviados en muchas cosas por los impíos, gentes sin temor de Dios.  Aunado a ello, cuando los conquistadores imperiales invadían las ciudades de cualquier nación, despojaban de casi todo bien que la gente poseía, y no hacían distinción si se trataba de la nación del pueblo de Dios o si de naciones paganas.  Cuando tocaba el turno a los habitantes de las ciudades del pueblo de Dios, no hacían distinción si se trataba de gente impía o si de gente justa delante de Dios.   El sometimiento y despojo era por igual.  Es a esto que Habacuc se refería cuando dijo: “Aunque [… las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales;  / (pero su decisión de vivir por la fe lo observamos cuando dice:)  con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación” (Habacuc 3:17,18).

   Un ejemplo en el Nuevo Testamento de cómo vivir por la fe, es el testimonio que el apóstol Pablo compartió a los Filipenses cuando les dijo: En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad.  /  No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.  /  Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.  /  Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:11-13).  Solamente cuando hay gozo en Dios se puede tener una fe fuerte y creciente en la vida de un creyente en Jesucristo, fe que le ayudará a confiar y esperar solamente en Dios.  Es solamente por la fe que Pablo se dedicó a vivir como apóstol de Jesucristo sin que una organización ni iglesia local le garantizara tener un sueldo y prestaciones seguras.  El siempre gozarse en Dios le ayudó a fortalecer su fe para vivir como siervo de Jesucristo, quien soberanamente le proveía de bendiciones materiales y económicas tanto para su vida como para su ministerio.

   Amados hermanos, ante situaciones de despojo, de escasez, de pobreza extrema, de crisis económica, etc…, la reacción del impío podría ser de odiar más a Dios, podría ser también de quitarse la vida antes que caer en manos de extraños, y podría ser también de venganza o intento de venganza en contra de su opresor; pero la reacción del justo será siempre vivir su fe, que sin duda está enfocada y centrada solamente en Dios.  Es por eso que el justo, en medio de toda adversidad, aprovecha cada ocasión para gozarse en Dios.  Esto hace evidente de que es justo y que está de acuerdo en vivir por la fe.  No solamente cree tener fe cuando tiene de todo, sino que demuestra que tiene fe en Dios, cuando aun no teniendo nada sigue gozándose de tener a Dios como su Dios, y sigue esperando que Dios le conceda desde bendiciones espirituales hasta materiales para vivir, y sin duda que Dios se las concederá.  Así que gozarse en Dios no es un falso consuelo, sino en realidad es un recurso que hace fuerte la fe de los hijos de Dios para enfrentar adversidades y con esa fe fuerte esperar que la mano de Dios intervenga para traer bendiciones a la vida de un creyente o de toda una comunidad de creyentes.

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   El tercer efecto favorable en la vida de un creyente como resultado de gozarse en Dios, es que:

III.- EL QUE SE GOZA EN DIOS SE CONVIERTE EN UN ADORADOR.

   Obviamente, Habacuc no estaba previendo comenzar a gozarse en Dios cuando lleguen los días de adversidad, sino que está evidenciando que ya se gozaba en Dios, y que estaría dispuesto a seguir gozándose en Dios en el futuro aun cuando las cosas no marchen bien.   Cuando Habacuc escribe las palabras del texto que ahora les estoy predicando, estaba escribiendo prácticamente el final de un himno con el cual pretendía adorar a Dios.  Si usted observa el final del versículo 1, encontrará la frase “sobre Sigionot”; si usted observa la parte central de los versículos 3 y 9 y el final del versículo 13, encontrara la palabra “Selah”, y finalmente la última frase del versículo 19 que dice: “Al jefe de los cantores, sobre mis instrumentos de cuerdas”.  Todas estas palabras y frases anteriores, y además el evidente estilo poético de todo el capítulo 3, demuestran que Habacuc, debido a su gozo actual en Dios estaba expresando a Dios nada menos que una adoración propia de aquellos que verdaderamente se gozan en Dios.

   Además de las observaciones musicales del himno de Habacuc 3, y de la posibilidad de que Habacuc además de profeta haya sido un levita que cantaba o tocaba en el templo, lo que es evidente es que por su gozo en Dios era más que oficiante de sacrificios, cantante o música.  Fue un adorador, y estaba mejorando su vida de adorador, estableciendo en su consciencia de que a pesar de las adversidades o la falta de bendiciones materiales se seguiría gozando en Dios, pues el fundamento de su gozo no son las bendiciones sino Dios mismo.

  Amados hermanos, el ser humano, especialmente el hijo de Dios si de verdad se goza en Dios, debe ser un adorador no de los que se tiene que estar tras ellos para que asistan a los cultos, ni de los que se tiene que pasar por ellos para que decidan ir al culto, ni de los que se les tiene que pedir o más bien rogar el favor que se hagan cargo de los cantos de alabanza.

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   El cuarto efecto favorable en la vida de un creyente como resultado de gozarse en Dios, es que:

IV.- EL QUE SE GOZA EN DIOS VALORA MÁS SU SALVACIÓN.

   Es importante observar que Habacuc dice: “me gozaré en el Dios de mi salvación” (Habacuc 3:18b).  Su Dios no era un dios falso, sino que era el Dios vivo y verdadero, era el Dios que tenía para con Habacuc antecedentes de gracia salvadora.  El gozo de Habacuc en Dios no era ilusorio, no era imaginario, no era de falsa consolación, sino que era el resultado de por lo menos una experiencia previa favorable de Dios para con él.  Dios había salvado a Habacuc de alguna situación difícil de la que él podía salvarse a sí mismo.  Así que a Habacuc le constaba que Dios actúa para salvar de la invasión de los ejércitos imperiales, de la muerte, de los despojadores, y de cualquier otro peligro.  Por eso le llama “Dios de mi salvación”.   Eso llenaba a Habacuc de gozo en Dios.  Y si se diere otra circunstancia difícil actualmente o en el futuro, por su gozo en Dios estaba dispuesto a dejar nuevamente que Él siga siendo siempre su salvador.  Esto es valorar la salvación que uno ha experimentado de parte de Dios.

  Amados hermanos, el Dios salvador de Habacuc, es el mismo Dios salvador de cada uno de nosotros, quien hace 2015 años vino a este mundo encarnándose en la persona de un niño que se hizo hombre adulto llamado Jesús, Antes de nacer, un ángel le dijo a su madre María “llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21).  Si hoy, Jesús el Dios mismo revelado como Hijo, es el salvador nuestro, entonces, suficiente razón sublime tenemos para gozarnos en Dios, y no importa que circunstancias vengan a nuestra vida, el Dios que nos ha salvado de la condenación eterna por medio de su Hijo Jesucristo, dándonos la salvación y vida eternas, también estará a nuestro lado para brindarnos el apoyo circunstancial que necesitamos.  Cada uno de nosotros puede y debe dirigirse a Dios o referirse de Él como el “Dios de mi salvación”.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, en conclusión, no son el dinero ni los bienes materiales los que deben hacer gozosos a los hijos de Dios, porque en cualquier momento tales cosas se pueden acabar y desaparecer.  Hemos sido llamados a vivir con el gozo de nuestra salvación y demás beneficios espirituales de la salvación, no por el gozo de nuestra abundancia de bienes materiales.  Cada quien gócese en Dios nuestro Salvador, aunque quizá este año más de uno de nosotros estuvo lleno de carencias, aunque quizá usted este fin de año usted no tenga un aguinaldo, una fiesta familiar, una ropa nueva para estrenar, o un auto del año para lucir.  Mejor gócese usted en Dios como su salvador.  Esto trae mejor fortaleza para enfrentar las adversidades.  Esto hace que Él sea el mejor fundamento de nuestra fe.  Esto nos hace verdaderos adoradores de Dios quien merece toda honra y gloria.  Y esto evidencia que valoramos la salvación que hemos recibido de Dios.

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[1] Ver https://es.wikipedia.org/wiki/Soneto_a_Cristo_crucificado

[2] http://www.poesi.as/indx0047.htm

   

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