AMOR ETERNO, Por: Diego Teh.

amoreterno

AMOR ETERNO

Jeremías 31:3b-5.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la Congregación “Ebenezer” de la col. San José Tecoh, de Mérida Yuc; el día Domingo 20 de Diciembre del 2015, a las 18:30 horas; como sermón del cuarto domingo de adviento.

   INTRODUCCIÓN: Hay una canción, escrita por el señor Alberto Aguilera Valadez (más conocido con su nombre artístico de Juan Gabriel), que ha sido interpretada por una gran cantidad de cantantes.  Su letra dice: “Tú eres la tristeza de mis ojos que lloran en silencio por tu amor me miro en el espejo y veo en mi rostro el tiempo que he sufrido por tu adiós.  /  Obligo a que te olvide el pensamiento pues siempre estoy pensando en el ayer prefiero estar dormido(a) que despierto(a) de tanto que me duele que no estés.  /  Como quisiera ahhh que tu vivieras, que tus ojitos jamás se hubieran cerrado nunca y estar mirándolos.  /  AMOR ETERNO e inolvidable.  Tarde o temprano estaré contigo para seguir amándonos”[1].   No es una canción romántica, sino un homenaje a su señora madre la señora Victoria Valadez quien falleciera el 27 de diciembre de 1974 (hace 41 años como el próximo domingo)[2].   Todos conocemos el amor abnegado de una madre aunque quizá no todos lo reconozcan; por supuesto que podría haber sus excepciones.   Una gran mayoría de las personas, excepto quienes mueren antes que su madre,  hemos pasado o pasaremos la experiencia sufrida de la ausencia de ese gran amor.  La mayoría cree tener la esperanza de que en la eternidad se encontrarán de nuevo con ese gran amor llamado madre para seguir amándose eternamente.  Así, el canto sugiere la idea de un AMOR ETERNO.

   Todos tenemos noción de qué se trata la idea de un amor eterno que desde la perspectiva del sentimiento humano podría aplicarse a cualquier ser querido que se nos haya adelantado hacia la eternidad.   Pero en este mensaje quiero hablarles del amor eterno no del sentimiento humano, sino del AMOR ETERNO de Dios.  De manera particular usaré el texto bíblico del profeta Jeremías 31:3b-5 que según este profeta cita palabras propias de Dios que dicen: “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.  /  Aún te edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel; todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en alegres danzas.  /  Aún plantarás viñas en los montes de Samaria; plantarán los que plantan, y disfrutarán de ellas”.   La primera parte del v. 3 pareciera que las palabras dichas por Dios hayan sido un mensaje particular para el profeta Jeremías, pero el contexto de las palabras indican con toda claridad que se trata del amor de Dios hacia todo su pueblo, lo cual Él mismo le describió a Jeremías como AMOR ETERNO.

   Hoy, cuarto y último domingo de adviento, también conocido como domingo de amor,   voy a compartirles a través de esta predicación, que el amor de Dios es un AMOR ETERNO.  /  ¿Por qué el amor de Dios es un AMOR ETERNO?  /  A través de las Sagradas Escrituras sabremos las razones por las que el amor de Dios es un AMOR ETERNO.

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   La primera razón porque el amor de Dios es un AMOR ETERNO, es:

I.- PORQUE COMENZÓ CON DIOS QUE ES ETERNO.

   El amor eterno al que me estoy refiriendo no comenzó en el noble y buen sentimiento de algún ángel, ni es eterno porque haya comenzado en el cielo, sino que es eterno porque comenzó en Dios que es Eterno, pues su naturaleza que es Ser Eterno, hace que cualquier manifestación de sus atributos, estos sean también eternos.   Por eso, es muy apropiado decir que el amor de Dios es eterno porque propiamente tuvo su origen en Él.  El amor de Dios está basado en Su propio ser, por lo tanto, tiene que ser eterno.

   En una oración que hizo San Agustín a Dios con respecto a Su eternidad, le dice: “Pero precedes a todos los pretéritos por la celsitud de tu eternidad, siempre presente; y superas todos los futuros, porque son futuros, y cuando vengan serán pretéritos. Tú, en cambio, eres el mismo, y tus años no mueren” (Salmo 102:27)Tus años ni van ni vienen, al contrario de estos nuestros, que van y vienen, para que todos sean. Tus años existen todos juntos, porque existen; ni son excluidos los que van por los que vienen, porque no pasan; pero los nuestros todos llegan a ser cuando ninguno de ellos exista ya. Tus años son un día” (cf. 2 Pedro 3:8), y tu día no es un cada día, sino un hoy, porque tu hoy no cede el paso al mañana ni sucede al día de ayer. Tu hoy es la eternidad”[3].  Es allí dónde y en quien comenzó el amor eterno de Dios, que se manifestó a su pueblo Israel y a los judíos, y luego a los elegidos de todo el mundo para salvación por medio de Jesucristo.

   En el Nuevo Testamento leemos que el apóstol Juan dice acerca de nuestro actual amor a Dios como creyentes, que “Nosotros le amamos, porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19).  Esto es una gran verdad, pues, ningún ser humano, jamás fue ni será capaz de anteceder al amor de Dios, primero porque Dios no fue ni será pecador para que nos adelantemos para amarle como tal, y segundo porque nuestro amor actual hacia Dios no existiría de nosotros para Él si Él no nos hubiese amado después de que comenzamos a ser pecadores.

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   La segunda razón porque el amor de Dios es un AMOR ETERNO, es:

II.- PORQUE COMENZÓ ANTES DE LA CREACIÓN.

   Cuando Dios le dice al pueblo de Israel y a los judíos “Con amor eterno te he amado” (Jeremías 31:3), les estaba diciendo que ellos habían estado recibiendo inmerecidamente muchísimas bendiciones de Dios como nación, porque así lo decidió Dios aún antes que ellos existieran como nación, aún antes de que nacieran Jacob, Isaac, y Abraham; aún antes de que Dios creara al mismo Adán; y aún siglos de siglos eternos antes de que Dios hiciera la tierra y el resto del universo.

   El apóstol Pablo cuando habla de los escogidos de Dios para salvación por medio de Cristo, dice que: “nos escogió en él antes de la fundación del mundo” (Efesios 1:4).  Aún antes de que exista todo lo que tenemos en la creación, Dios sin que nosotros existiéramos, pero sabiendo que existiríamos, y sabiendo que seríamos igual de pecadores que todas las personas que nos rodearían, habiendo amor eterno en Él que nace de su propia naturaleza Divina y eterna, nos escogió para que no importando cuántos siglos terrenales después naciéramos, estaría asegurada nuestra eterna salvación.  Todo esto gracias al amor eterno de Dios que tiene su efecto en nuestro tiempo.

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   La tercera razón porque el amor de Dios es un AMOR ETERNO, es:

III.- PORQUE COMENZÓ ANTES DEL TIEMPO.

   El tiempo comenzó cuando Dios comenzó a crear.  Antes que el tiempo comenzase a existir, lo único que existía es la eternidad donde Dios estaba.  Es lo que dice el profeta Moisés en el Salmo que dice: “Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.  […]  Porque mil años delante de tus ojos son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche” (Salmo 90:2, 4),  Y cuando ya los seres humanos medimos el tiempo, mil de nuestros años, para Dios no es más que un pequeño presente (no pasado) que Él puede mirar como si fuera un ayer pero que todavía no ha pasado sino que sigue siendo parte del ahora mismo del día de hoy.  ¡Ups!  Es un misterio tanto el tiempo como la eternidad, por lo que si es difícil definir el tiempo, igual de difícil es definir la eternidad, pero aún más difícil es hablar del AMOR ETERNO de Dios.

   San Agustín de Hipona del siglo IV y principios del siglo V, también conocido como el “doctor de la gracia”[4], escribió con respecto al tiempo “¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta lo sé, pero si trato de explicárselo a quien me lo pregunta no lo sé”[5].   No es fácil de definir.  Los matemáticos del siglo XVII como Isaac Newton y Gottfried Leibniz concluyen que el tiempo es algo absoluto[6];  pero el filósofo Emanuel Kant del siglo XVIII, lo estimó como una experiencia subjetiva.   Aún en la actualidad es complicado definir qué es el tiempo debido a que existen diversas definiciones según la mecánica clásica, según la mecánica relativista, o según la mecánica cuántica.

   Amados hermanos, lo que es cierto es que Dios creó el tiempo, pero antes de crear el tiempo, estando Él en la eternidad, decidió amar selectivamente e inmerecidamente a los descendientes de Abraham, a cuyos descendientes les confirmó en época de Jeremías que “con AMOR ETERNO te he amado” (Jeremías 31:3).  Este mismo AMOR ETERNO fue planeado también para la salvación de los elegidos de todos los tiempos y de todas partes del mundo.  A esto se refirió el apóstol Pablo cuando dijo que Dios …nos escogió […], en amor […], según el puro afecto de su voluntad,” (Efesios 1:4,5).  Esto ocurrió antes del tiempo.

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   La cuarta razón porque el amor de Dios es un AMOR ETERNO, es:

IV.- PORQUE COMENZÓ ANTES QUE HAYA SERES HUMANOS.

   Cuando Dios manifestó su amor eterno escogiendo a quienes en todos los tiempos serán su pueblo e hijos, todavía ni habían sido creados los primeros seres humanos Adán y Eva, lo que ocurrió hasta al sexto día después de la fundación del mundo.  Pero, no solamente no había seres humanos, sino ni siquiera se había llevado a cabo la fundación del mundo, momento en el cual el tiempo comenzó a existir.  Entonces el amor de Dios tuvo que ocurrir en la eternidad, mucho antes de que los primeros seres humanos existieran.   Esto significa que Dios tomó la decisión desde su eternidad de amar a futuros pero seguros y comprometidos pecadores a quienes escogió no en base a ningún comportamiento humano que haya sido aprobatorio para que tales humanos merezcan ser escogidos para ser hijos de Dios, pues ningún ser humano había existido para que Dios mirara su culpabilidad si es tenue o grave.  Por eso su amor no es sujeto al paso o a la espera del tiempo, sino eterno.

  Lo que Dios sí sabía desde antes de crear al ser humano es que comenzado con los primeros dos humanos, Adán y Eva, todos sus descendientes serían igual de pecadores inmerecedores de cualquier bien de parte de Dios.   Y efectivamente, el ser humano no tardó en convertirse en pecador, transgresor de la voluntad de Dios, lo que sí reveló la realidad de la justa ira de Dios, sin embargo no retiró su amor a quienes había escogido para que sean sus hijos, sino tal como lo planeó siguió manifestando su amor.  Es este amor que procede de Él desde la eternidad, lo que comunicó a su pueblo por medio de Jeremías diciendo: “Con amor eterno te he amado” (Jeremías 31:3); mismo amor que se manifestó también desde la eternidad cuando su Hijo Jesucristo vino a nacer y morir en este mundo por cada uno de sus escogidos.

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   La quinta razón porque el amor de Dios es un AMOR ETERNO, es:

V.- PORQUE LIBRA DE LA CONDENACIÓN ETERNA.

   Cuando Jesús confrontó a un grupo de fariseos religiosos hipócritas, a quienes les llamó “Serpientes, generación de víboras”, les preguntó “¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?” (Mateo 23:33).  Queda claro que hay un infierno, y que hay una condenación de ir al infierno.   En una ocasión anterior, Jesús había dicho a un grupo de personas quienes querían matarle que: “El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).  De estas palabras de Jesús se deduce que si la vida que se ofrece es eterna, entonces la condenación de la cual se libra uno que cree en Dios por la palabra de Jesús, también es eterna.

   Amados hermanos, una solución así que libra de la condenación eterna, y a cambio proporciona vida eterna, solo debe proceder de una fuente que también es eterna, que debe ser Dios mismo cuyo amor se caracteriza de ser un amor eterno.  Este amor eterno que libra de la condenación eterna se ve manifestado en la persona de Jesús el Hijo de Dios.  Por eso el apóstol Pablo dice a los creyentes romanos que “…ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús,…” (Romanos 8:1).

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   La sexta razón porque el amor de Dios es un AMOR ETERNO, es:

VI.- PORQUE NUNCA DEJARÁ DE SER.

   En la descripción acerca de la preminencia del amor, el apóstol Pablo dice que “El amor nunca deja de ser;…” (1 Corintios 13:8).  Pero para que el amor nunca deje de ser, no puede ser el amor que brota del corazón de un ser humano, porque en cualquier momento el amor humano puede dejar de ser porque el pecado le ha quitado su perfección y pureza.  Entonces, para que no deje de ser, tiene que ser nada menos que el amor de Dios por su característica de ser eterno.

   Cuando Dios le comunica a su pueblo por medio de Jeremías que “con amor eterno te he amado”, le añade la frase “por tanto te prolongué mi misericordia” (Jeremías 31:3).  Para que a su pueblo, Dios le  haya prolongado su misericordia, tuvieron como pueblo que haber hecho algo malo que les hiciera merecer perder beneficios, sin embargo, Dios a pesar de lo malo que ellos hayan hecho, no los desechó sino que siguió amándolos prolongándoles su misericordia.   Todo ello fue debido a que si Dios decidió amar a su pueblo con su amor eterno, entonces nada que suceda en el tiempo puede anular dicho amor.  Lo único que Dios seguirá haciendo es amarlos más.

   Amados hermanos, la razón por la que Dios envió a su Hijo Jesucristo a este mundo es porque su amor no puede dejar de ser.  San Juan nos explica que “de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).  Si el resultado de amor de Dios por medio de su Hijo Jesucristo es vida no temporal sino eterna, entonces es evidente que el amor de Dios es un AMOR ETERNO.

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   La séptima razón porque el amor de Dios es un AMOR ETERNO, es:

VII.- PORQUE CONTINUARÁ DESPUÉS DEL TIEMPO.

  Ya hemos estado viendo que la vida eterna es uno de los resultados del amor eterno de Dios.  En una oración que Jesús hizo a su padre le dice que “esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3), por lo que esta vida eterna comienza desde ahora dentro de la dimensión de nuestro tiempo, a ser una realidad que garantizadamente continuará después de abandonar el tiempo ya sea por medio de la muerte o por medio de la trasposición gloriosa que Dios hará a su hijos cuando Jesucristo regrese por nosotros y se acabe el tiempo de la gracia y la presencia de la humanidad en este planeta.  El AMOR ETERNO de Dios no solo nos alcanza en nuestra vida temporal para darnos esperanza y muchas bendiciones de la gracia de Dios, sino que también nos conduce hacia la eternidad que nos espera después del tiempo.

   Jesús cuando estaba próximo a regresar a su gloria eterna, expresó palabras de AMOR ETERNO a sus discípulos cuando les dijo: voy, pues, a preparar lugar para vosotros.  /  Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:2,3).   Lo que comenzó desde la eternidad (pasada para nosotros) cuando fuimos escogidos por amor, también continuará sin terminar con amor hasta la eternidad (futura para nosotros).  El amor de Dios continuará después del tiempo, por eso Dios mismo dice que su amor es “AMOR ETERNO”.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, varios años antes de su muerte, el Teólogo KARL BARTH fue a los Estados Unidos de América para dar una serie de charlas. En una de éstas, después de una exposición brillante, un estudiante le preguntó: “Dígame, doctor Barth, ¿cuál ha sido el pensamiento más grande que ha tenido?”. El profesor, ya anciano, se mantuvo largo rato callado mientras pensaba sobre su respuesta. Y entonces dijo con gran sencillez: “Jesús me ama, bien lo sé, pues la Biblia lo dice así”[7].  Amados hermanos, Jesús, es la expresión del amor eterno de Dios.  Jesús es el amor eterno que debemos aceptar para la salvación eterna de nuestras almas.  Solo Jesús nos puede dar vida eterna delante de la presencia celestial del Dios que comenzó a amarnos desde la eternidad, y que a pesar de lo pecador que somos no nos dejó de amar, y por si fuera poco nos llevará a su lado para la eternidad.

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[1] http://www.musica.com/letras.asp?letra=8478

[2] https://mx.answers.yahoo.com/question/index?qid=20120713072147AARi5xR

[3] [3] (Confesiones de San Agustín, Libro XI, c.13, 16); Leer en http://www.augustinus.it/spagnolo/confessioni/conf_11_libro.htm

[4] https://es.wikipedia.org/wiki/Agust%C3%ADn_de_Hipona

[5] (Confesiones de San Agustín, Libro XI, c.14, 17); Leer en http://www.augustinus.it/spagnolo/confessioni/conf_11_libro.htm

[6] https://es.wikipedia.org/wiki/Tiempo

[7] http://www.templocristiano.org/sermons/170213/170213.pdf

   

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