Ago 19

LOS DISCÍPULOS HACEN MÁS DISCÍPULOS, Por: Diego Teh.

LOS DISCÍPULOS HACEN MÁS DISCÍPULOS

Mateo 28:19; 2 Timoteo 2:2.

Predicado por el Pbro. Diego Teh, en la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán; el domingo 19 de agosto 2018, a las 11:00 horas.

Corresponde al sermón # 5 de la serie: Llamados a hacer discípulos.

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   INTRODUCCIÓN: ¿Cuántos discípulos de Jesús están presentes en la reunión de esta iglesia justo en este momento? Siéntase en libertad de darlo a saber con un amén, o levantando la mano. Un discípulo en su definición más sencilla se trata de una persona que sigue a un Maestro, pero en el caso del cristianismo es una persona que sigue a Jesús viviendo sus enseñanzas.  Es una persona que tienen una relación de fe en Jesucristo como su Señor y Salvador, y que comparte su fe con otras personas con el fin de que estas también acepten que Jesús sea su Señor y Salvador.  Es uno que dedica tiempo con Dios para aprender con Él y de Él; es uno que vive la doctrina que aprende de la santa palabra de Dios; pero también es uno que siempre está interesado en hacer otro discípulo.  ¿Hay algún discípulo así en este recinto? ¿Amén?  No lo dudo.  Esta iglesia debe estar compuesta por discípulos que hacen discípulos, de otra manera seríamos una iglesia que no estaría cumpliendo la gran encomienda de Jesucristo.  Nuestro Señor y Salvador Jesucristo ordenó: “Por tanto, id, y haced discípulos…” (Mateo 28:19).

   Lamento decirles que no todas las personas que llegan a una iglesia son por ello automáticamente discípulos de Jesucristo.  Algunos solamente son consumidores de servicios, porque llegan intentando conseguir el bautismo de sus infantes, porque quieren conseguir los servicios religiosos que la iglesia imparte a los que no solamente son miembros de una iglesia, sino antes que miembros son primeramente verdaderos discípulos de Cristo.  Algunos comienzan a llegar a una iglesia solamente porque quieren celebrar una ceremonia de quince años, o solo para contraer matrimonio, o para ver si les bautizan a sus hijos.  En ese período son capaces de inscribirse en la clase de Catecúmenos, de hacerse miembros de la iglesia, pero sin realmente ser discípulos de Jesús, pues, aunque hayan conocido el evangelio, aunque lo hayan entendido, no están dispuestos a vivirlo, sino solamente quieren conseguir un privilegio.  Es más, algunos, cuando son orientados, se enojan y optan por ir en busca de una iglesia que les conceda lo que desean, pero que no les requiera ni hacerse miembros, ni mucho menos ser discípulos de nuestro Señor Jesucristo.  Hay también personas que se han hecho miembros de iglesia, pero todavía sin ser discípulos, aunque los maestros, pastores, y consejeros de iglesia, hayan hecho de su parte el orientarlos a tomar la decisión de ser discípulos.  También hay miembros que son discipulados, pero aun con el paso del tiempo, no dan muestra de convertirse en discípulos.  La buena noticia es que también hay discípulos reales, pero la mala noticia que hay es que también hay discípulos reales que no hacen nada para que otros sean discípulos; sin embargo, nuestro Señor y Salvador Jesucristo ordenó a los que son discípulos: “Por tanto, id, y haced discípulos…” (Mateo 28:19).  La realidad es que somos discípulos que debemos estar haciendo más discípulos.

   En el mensaje de este momento, lo que voy a predicar es que los cristianos somos discípulos de Jesucristo que de diversas maneras hacemos nuevos discípulos para Jesucristo. / ¿Cuáles son las maneras en las que los discípulos de Jesucristo, hacemos nuevos discípulos para Jesucristo? / Usando diversos textos bíblicos, les voy a compartir algunas de las maneras en las que hacemos nuevos discípulos para Jesucristo.

   La primera manera cómo un discípulo de Jesucristo hace más discípulos para Jesucristo, es:

I.- YENDO EN BUSCA DE PERSONAS PARA TRAERLAS A JESÚS.

   Con respecto a esto les voy a presentar o recordar dos casos muy prácticos para entender.  El primer caso se trata de uno de los primeros candidatos para ser discípulos de Jesús. Su nombre ni siquiera es tan renombrado ni en los evangelios, ni en las epístolas, ni en la historia de los inicios de la iglesia, pero se trata del hermano del apóstol Pedro.  Su nombre es Andrés. ¿Sabe usted quién es el apóstol Andrés? Pues el caso que les presento en este punto del mensaje consiste en lo que hizo después de ser privilegiado en conocer primero a Jesús.  San Juan que nos presenta este caso, dice: “Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús. / Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo). / Y le trajo a Jesús” (Juan 1:40-42a).  Lo que Andrés hizo fue en busca de su hermano Pedro para traerle a Jesús. Pedro, habiéndose interesado por seguir a Jesús, decidió seguirle, y así se convirtió en uno de los dos apóstoles que fueron más prominentes en la historia de los inicios de la iglesia cristiana.  Pero, todo comenzó cuando un discípulo (Andrés), trajo a su hermano ni siquiera primero al templo, ni a la sinagoga sino directamente a Jesús.

   Amados hermanos, todos los que somos discípulos de Jesús en la actualidad somos comisionados a traer personas a Jesús para que estas sean nuevos discípulos.  Quizá más de uno no se sienta un gran discipulador, quizá más de uno no ha hecho jamás esta encomienda de Jesús, pero un buen comienzo para usted podría ser simplemente decir a otras personas: Estoy experimentando los beneficios de conocer a la persona y obra de Jesús, el Hijo de Dios. Te invito a que me acompañes a la iglesia El Divino Salvador, donde se enseña de él. Sencillamente, así usted estará dando el paso de traer a alguien más allá de solamente a la iglesia.  Usted estará trayendo a alguien directamente a Jesús, y así usted estará haciendo un nuevo discípulo para Jesucristo.

   La segunda manera cómo un discípulo de Jesucristo hace más discípulos para Jesucristo, es:

II.- HABLANDO A PERSONAS ACERCA DE JESÚS.

   Sin duda que Andrés habló de Jesús, pero todavía era sus primeras horas de haber conocido personalmente a Jesús.  Ni siquiera se había formado oficialmente como un discípulo, pero a su hermano Pedro le dijo unas cuantas palabras acerca de Jesús. Sin embargo, el apóstol Juan no relata la historia de otra persona, una mujer que ni siquiera pasaba por su mente ser una discípula de Jesús. Se trata de la distinguida mujer samaritana que tuvo el privilegio de conocer personalmente a Jesús mientras sacaba agua del pozo a la que acudía regularmente. Tampoco se trataba de una mujer que había recibido conferencias, sermones, estudios, cursos, acerca de mesianismo o cristología, sino que después de su primera charla con Jesús, una conversación que debió tardar cuando mucho alrededor de una hora, dice su historia que: la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: / Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo? / Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él” (Juan 4:28-30).  Todo lo que ella hizo fue hablar de Jesús.  Es evidente que tenía alguna duda acerca de la aplicación de la profecía acerca del Mesías, pero quedó impactada de haber sido confrontada por Jesús acerca de sus propios problemas y pecados que ella no negó, sino que reconoció. Al hablarle a la gente de Jesús, ella estaba haciendo su esfuerzo de hacer discípulos para Jesús.  El final del versículo 30 dice acerca de la gente de Sicar, que “… salieron de la ciudad, y vinieron a él”.  Pero, lo mejor de todo, fue que no solamente “vinieron a él”, sino que después de escuchar personalmente a Jesús, dice la primera parte del versículo 39: “Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, …” (Juan 4:39).  Este fue el resultado haber hablado a otras personas acerca de Jesús.

   Amados hermanos, es altamente probable que una de las razones por la que no es tan frecuente que veamos a personas convertidas en nuevos discípulos de Jesucristo, es porque no les hablamos acerca de la persona y especialmente de la obra redentora de Jesús. Tanto en los evangelios, como en la historia de los hechos de los Apóstoles, como en las epístolas sean de Pablo, de Pedro, de Santiago, o de Juan, podemos observar que cuando se habla de Jesús, siempre habrá personas que iniciarán su experiencia de ser nuevos discípulos de Jesús.  Amados hermanos, cumplamos la gran encomienda de Jesús que ordenó: “Por tanto, id, y haced discípulos…” (Mateo 28:19). Esta es la tarea que también a nosotros nos corresponde.

   La tercera manera cómo un discípulo de Jesucristo hace más discípulos para Jesucristo, es:

III.- ENCARGANDO A DISCÍPULOS QUE DISCIPULEN A OTROS.

   El discípulo nunca debe ser una persona inactiva en su función de hacer nuevos discípulos; pero no se trata de hacer discípulos para uno mismo, sino para Jesucristo.  Es evidente que la gran mayoría de los miembros de esta iglesia demuestran que sí son discípulos de Jesucristo.  Nuestro Señor, hará evidente en su momento si alguno no es realmente discípulo.  Pero, a todos aquellos que son verdaderos discípulos, hoy les recuerdo con la palabra de Dios, que es nuestro deber hacer más y nuevos discípulos para la gloria de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y cuando hemos contribuido a formar a un nuevo discípulo, entonces debemos encargarle que haga lo mismo, que haga a un nuevo discípulo.  Uno de los casos contenidos en la historia de los Hechos de los Apóstoles, es el caso del apóstol Pablo discipulando a Timoteo llevándole consigo en su viaje misionero, haciéndole discípulo hasta que este llegó a ser pastor hacedor de discípulos.  Cuando Timoteo ya era un discípulo bien formado, Pablo le encargó que él hiciese lo mismo con otros.  Las palabras de su encargo fueron: “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Timoteo 2:2).  Ser discípulo es una potencia que Dios siembra en nuestra experiencia para compartir y multiplicar el ministerio que Jesús estableció para su iglesia.  Los que son discípulos tienen que hacer más y nuevos discípulos.

  Hay una publicación que circula en el internet, cuyo mensaje y reflexión es muy apropiado para el tema de la diferencia entre un miembro y un discípulo.  Ya hay varias versiones al respecto.  Hoy escogí una de sus versiones que es algo extensa, pero que considero apropiado leérselas en este momento.  Dice: “El miembro suele esperar panes y peces; el discípulo es un pescador. / El miembro lucha por crecer, el discípulo lucha por reproducirse. / El miembro se gana; el discípulo se hace. / El miembro quiere que le sirvan; El discípulo se atreve a servir. / El miembro le gusta ser halagado; el discípulo halaga con su servicio y su sacrificio. / El miembro entrega parte de sus ganancias; el discípulo entrega su vida. / El miembro puede caer en rutina; el discípulo está en constante actividad. / El miembro espera que se le asigne tarea; el discípulo es solícito en tomar responsabilidad. / El miembro murmura y reclama; el discípulo se niega a sí mismo y obedece. / El miembro es condicionado por las circunstancias; el discípulo aprovecha las circunstancias para ejercitar su fe. / El miembro reclama que le visiten. El discípulo visita. / El miembro vale para sumar. El discípulo vale para multiplicar. / Los miembros son trastornados por el mundo. Los discípulos trastornan el mundo. / Los miembros suelen ser fuertes como soldados en trincheras. Los discípulos son soldados invasores. / El miembro hace hábito. El discípulo rompe moldes. / El miembro sueña con la iglesia ideal. El discípulo logra la iglesia real. / El miembro predica el evangelio. El discípulo hace más discípulos. / El miembro espera un avivamiento. El discípulo es parte del avivamiento. / El miembro espera una almohada. El discípulo toma la cruz que Jesús ordenó llevar[1]. / El miembro dice ojalá! El discípulo dice Heme aquí!. / El miembro es valioso. El discípulo es indispensable[2].  A la luz de esta reflexión, usted en qué nivel considera que se encuentra: ¿Es usted un discípulo, o solamente un miembro, o quizá ni discípulo ni miembro?  La falta de discípulos hace complicado que haya a quienes encargarles que hagan a otros discípulos.  Es por eso que cuando en las iglesias se planea hacer discipulado, nadie quiere, nadie acepta, nadie puede, nadie sabe.  En esta iglesia todos debemos aspirar a ser y a hacer más discípulos que solo ser y hacer miembros no discípulos.

   Amados hermanos, la gran mayoría de los que asistimos a esta iglesia, no somos nuevos discípulos como Andrés y la mujer Samaritana.  Somos discípulos de años de discipulado, y aunque fuésemos nuevos tenemos que hacer discípulos. La gran mayoría de nosotros ya debemos estar listos para hacer discípulos. Es el plan de Dios para todos sus discípulos.  Si usted todavía no se siente entrenado para hacer discípulos, le animo a que dedique más tiempo a la devoción personal con Dios, y al aprendizaje en la Escuela de Formación Cristiana de esta amada iglesia.

   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, si cada uno hiciera por lo menos a un discípulo durante un año, si ahora somos 400 discípulos, el próximo año deberíamos ser 800 discípulos del Señor Jesucristo que nos congregamos en este lugar.  Y si hacemos cinco discípulos durante cinco años, en 2023 seríamos 2,000.  Esto deberíamos ser en la actualidad, pero muchos discípulos no hicieron ni 4, ni 3, ni 2, y ni siquiera 1 solo discípulo en los 5 años anteriores, entonces por eso solamente somos los que ahora llegamos aquí a los cultos.  Y si en los siguientes cinco años somos menos de 400, es porque la gran mayoría no cumplió el gran mandamiento de hacer discípulos.  Es más, si el próximo año no superamos considerablemente el número actual de discípulos, entonces no dudo en decir que somos los miembros que estamos fallando en ser discípulos y en hacer discípulos.  Simplemente recordemos, que Jesús nos envía al decirnos: “Por tanto, id, y haced discípulos…” (Mateo 28:19).

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[1] Las dos frases de este punto fue modificado por mí.

[2] https://verdadyluzhoy.blogspot.com/2008/04/eres-miembro-o-discipulo.html