Jul 06

DEVOCIONAL DEL LUNES 06 DE JULIO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL LUNES 06 DE JULIO:

TITULO: LA AUTÉNTICA FE ESTÁ SEGURA QUE DIOS EXISTE.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que los miembros de cada familia sepan que Dios produce por su Espíritu Santo en nuestra vida “la fe” auténtica, para que creamos que Él existe, y que por medio de Jesucristo su Hijo, podemos acercarnos a Él.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: Hebreos 11:6.

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   La fe auténtica que Dios siempre ha requerido desde el tiempo que inició la existencia humana, tiene múltiples utilidades para vivir en contacto y relación con Dios. Hebreos 11 tiene una larga lista de estas utilidades de la fe auténtica.  Por ejemplo, dice que la fe sirve para alcanzar buen testimonio (v. 2), para entender la constitución del universo no por una llamada Gran Explosión sino por la palabra de Dios (v.3), para ofrecer lo más excelente de nuestra vida o de nuestras ofrendas (v. 4), para ser traspuesto a la eternidad sin pasar por la experiencia de la muerte, por el agrado que recibe Dios del que cree y camina con él durante su vida (v. 5).  Esta fe no surge del corazón pecador, ni se aprende, ni se hereda, sino que es una dádiva especial que Dios mismo por medio de su Espíritu Santo derrama en el corazón de las personas a quienes Él va a salvar por medio de Jesucristo, su Hijo.

   Cualquier otra fe que no sea esta que Dios da, no sirve para aceptar y creer estas realidades de carácter espiritual, pues no alimentaría el alma para mantenerse irrenunciable en el sostenimiento de tales creencias con respecto a Dios.  Cualquier otra fe sería insuficiente o más bien falsa, pues en algún momento pondrá en cuestionamientos las realidades y efectos verdaderamente divinos, y las querrá someter a pruebas científicas, por lo que entonces lo que en un principio era fe, o por lo menos lo parecía, deja de ser fe, o en realidad ni era fe.  La verdadera o auténtica fe es la que, aunque no tenga pruebas acerca de algún asunto de fe con respecto a Dios, sus planes, sus obras, etc…, su fe persevera en ello, aunque estando en vida no vea la recompensa correspondiente de su fe, pues, cuando de la fe en Dios se trata, en todos los casos, excepto los que corresponden a la vida presente, la recompensa será hasta que Jesucristo regrese.  En Hebreos 11, después de la larga lista de los héroes de la fe que presenta por nombre y otros como anónimos, dice: “Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; / proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros” (Hebreos 11:39-40). De estos, observamos que cuando una persona tiene la fe auténtica que Dios da, aunque al último instante de la vida de tal persona no haya recibido lo que de corazón creyó que recibirá, su fe no la abandonará, y en la eternidad recibirá la recompensa de su fe. Esta es la fe auténtica; la que no es no espera sino renuncia apenas tenga una sospecha de que lo que cree quizá no es o no sea así.

   En Hebreos 11:6, en su primera frase al decir que “sin fe” (entiéndase no como cualquier fe, sino la auténtica fe), es imposible agradar a Dios”, queda suficientemente claro la necesidad de la fe.  Luego, en su segunda frase, al afirmar: “porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay”, está explicando de qué manera comienza y se confirma el agrado de una persona hacia Dios. El uso de la fe comienza cuando uno cree que Dios existe, pero no solamente que existe, sino que existe por sí mismo, o sea, que es independiente, absoluto, eterno, y soberano.  Esto evita que uno desarrolle una fe no auténtica que solamente se imagina cómo es Dios, y que evita que uno fabrique en su mente a un dios imaginario que no es el Dios revelado en las Sagradas Escrituras.  Aunque “Nadie ha visto jamás a Dios” (1 Juan 4:12), de todas maneras, debe ser creído; esto es creer “que le hay”.  Esto implica creer que es Él quien se ha revelado y manifestado presente en muchas ocasiones de la historia de la humanidad y especialmente con Abraham y sus descendientes, y que para el tiempo del apóstol que escribió estas palabras, este Dios se había revelado en su máxima expresión en la persona de Jesucristo, su Hijo.

   Las palabras apostólicas que indican la devota responsabilidad de acercarse a Dios, tiene que entenderse de manera correcta. Nadie puede acercarse a Dios de manera directa porque todos necesitamos del único mediador existente entre Dios y los hombres, y que se trata de Jesucristo el Hijo de Dios. Jesús es quien había dicho: “Nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6b).  Así que cuando recurrimos con fe a Jesucristo, creyendo que él es el Hijo del único Dios vivo y verdadero, al mismo tiempo estamos creyendo en la existencia de Dios; por lo que, si uno cree que Dios existe, no debe dudar en creer también en Jesús el medio por el cual uno se acerca a Dios, y de esta manera uno queda en el agrado de Dios.  No hay otra manera de agradar a Dios que teniendo fe en él por medio de Jesucristo.

   ¿Cree usted que Dios existe? Si usted cree esto, usted debe dar el paso de creer también en Jesucristo su Hijo, para que usted reciba de Dios el perdón de sus pecados, así como también la vida eterna.  Jesús dijo en una ocasión: creéis en Dios, creed también en mí” (Juan 14:1).  Por medio de Jesús nos podemos acercar a Dios, y seremos del agrado de Dios, por el agrado que Dios tiene hacia su propio Hijo.

  • CANTEN EL HIMNO: “CERCA DE TI, SEÑOR” (No. 314).

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

   Dios único, vivo y verdadero, que no aceptas como buenas nuestras creencias y fe personal cuando sale solamente de nuestra humana naturaleza pecadora, porque demandas de nosotros una fe de acuerdo a la dignidad de tu bendito Ser.  Pero, Dios, gracias porque no nos exiges fe que tú no nos hayas dado, sino que nos exiges la fe que nos has dado y que procede de ti, fe que no tiene defectos ni insuficiencias, con las que un día pudimos acudir a Jesucristo tu Hijo para acercarnos a ti por medio de él.  Esta fe que tú nos has dado nos ha servido para creer que existes como único Dios vivo y verdadero, y en tu único Hijo por medio de quien nos acercamos a ti. Por favor, conserva en nosotros la fe que nos das por tu Espíritu, para que podamos acercarnos a ti por medio de Jesús, y así agradarte por medio de la fe, sin la cual es imposible que te agrademos. Te lo pedimos en el nombre de Jesús tu Hijo unigénito. Amén.

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